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El Supremo de Estados Unidos se muestra reticente ante el intento de Trump para controlar la Reserva Federal

El agresivo interrogatorio de los jueces al fiscal que defiende el despido de la gobernadora Lisa Cook arroja dudas sobre su respaldo a las tesis de presidente

En uno de esos momentos decisivos para la democracia de Estados Unidos, que suenan recurrentes desde que Donald Trump ocupa la Casa Blanca, un puñado de jueces decidirá sobre un asunto que afecta a la estructura constitucional, la separación de poderes, la independencia de la Reserva Federal y, por último, sobre los límites del poder presidencial. El caso tiene, por tanto, un alto voltaje jurídico, pero conlleva unas inimaginables consecuencias políticas.

Los nueve magistrados del Tribunal Supremo de Estados Unidos han celebrado este miércoles la vista oral sobre el intento de despido de la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, por parte de la Casa Blanca, en un intento de Trump de controlar la institución. La sesión, que se ha prolongado durante algo más de dos horas, no estaba programada para dictar una opinión, sino para escuchar los argumentos de la acusación y la defensa sobre un asunto jurídico, que parece menor, pero que afectará al sistema de contrapoderes de la autoridad presidencial: si se considera “causa justificada” para despedir a Cook una supuesta irregularidad en la solicitud de una hipoteca para beneficiarse presuntamente de mejores condiciones financieras.

Durante la vista, los jueces se han mostrado reticentes a permitir que el presidente pueda despedir a la gobernadora de la Reserva Federal sin enviar una carta firmada de despido, sin haber escuchado sus alegaciones y sin un expediente previo. En realidad, el intento de despido por parte de la Casa Blanca está cuajado de irregularidades, pero la mayoría conservadora del Supremo, seis jueces frente a tres progresistas, suscita dudas. Durante los últimos meses ha inclinado la balanza consistentemente a favor de Trump en algunas decisiones polémicas, como el aval para despedir a otros altos funcionarios de la Administración estadounidense.

Sin embargo, parece que los magistrados conservadores han marcado una línea roja respecto a la independencia de la Fed. Han arrojado preguntas difíciles y agresivas a John Sauer, el procurador que defiende el despido de Cook. El interrogatorio de los magistrados se interpreta como una muestra de resistencia a las presiones de Trump. La mayoría de los magistrados conservadores, incluido el presidente John G. Roberts, han mostrado su escepticismo y se han inclinado en contra de las tesis de la Casa Blanca. Habrá que esperar a la sentencia para comprobar si realmente se enfrentan al magnate neoyorquino reconvertido en político.

El caso trata sobre una cuestión técnica jurídica, pero tiene un gigantesco alcance político. La normativa que protege la autonomía e independencia de la Reserva Federal impide que los presidentes puedan despedir a los gobernadores, salvo que exista “causa justificada”. Precisamente la definición de ese término es la base del juicio. La vista oral se produce en pleno ataque de la Administración contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a quien Trump busca apartar bajo el pretexto de que quiere rebajas más agresivas de tipos de interés. La Fiscalía del Estado ha demandado a Powell, que ha estado presente en la vista, en una investigación penal por los sobrecostes de la reforma de la sede del organismo. Es el último paso de la campaña de hostigamiento con insultos y amenazas de la Casa Blanca al jefe del banco central.

El de Cook, de 62 años, es el primer caso en la historia de la institución en que un presidente trata de despedir a un gobernador. El mandatario estadounidense busca asaltar el banco central para controlar la política monetaria y reducir los tipos de interés. Una medida que impulsaría la economía a corto plazo, justo para las decisivas elecciones de mitad de mandato, que se celebrarán en noviembre. Pero también una estrategia que provocará un terremoto en los mercados, abonaría el campo para el regreso de la inflación y la subida de los tipos a largo plazo. Este mismo miércoles, Trump ha proclamado desde Davos: “Deberíamos estar pagando la tasa de interés más baja de cualquier país del mundo”.

El tono con el que los magistrados han recibido al abogado de Cook ha sido más relajado que el que han mantenido con el procurador general. “La Reserva Federal es una entidad con una estructura única y una tradición histórica distintiva. Parte de esa tradición histórica es una historia ininterrumpida que se remonta a su fundación en 1913, cuando ningún presidente, desde Woodrow Wilson hasta Joseph Biden, ha intentado jamás destituir a un gobernador con causa, a pesar de la constante tentación de tasas más bajas y dinero más fácil”, afirmó el abogado de Cook, Paul Clement, quien fue fiscal general con el presidente republicano George W. Bush. “Simplemente, no hay razón para abandonar 100 años de independencia del banco central por una solicitud de emergencia”.

El presidente del tribunal, John Roberts, presionó al procurador general para que aclarara su argumento respecto a que los tribunales no tienen autoridad para ordenar la reincorporación de un oficial despedido. “Si tiene razón en que los tribunales no tienen autoridad para reincorporar a un oficial destituido, ¿por qué perdemos el tiempo preguntándonos si hay causa o no?”, preguntó.

Roberts se refiere a las urgencias del juicio. El pasado agosto, Trump acusó a Cook de cometer irregularidades hipotecarias. El caso tiene que ver con la solicitud de dos hipotecas para una vivienda en Michigan y un apartamento en Atlanta calificándolas como vivienda habitual, lo que le habría permitido obtener mejores condiciones financieras. Varias informaciones periodísticas de Reuters y de la NBC desmontaron las supuestas irregularidades y demostraron que el apartamento de Atlanta estaba registrado como “casa de vacaciones”. A pesar de ello, Trump ordenó el despido de Cook, la primera mujer negra en formar parte de la junta de gobernadores. Ella recibió una carta, sin firmar, comunicando su destitución. Pero llevó el caso a los tribunales inferiores que le dieron la razón. El Departamento de Justicia recurrió y solicitó la baja de Cook mientras se resuelve el caso en los tribunales estatales de Washington. Y apeló al Supremo para que apoye la destitución.

Brett Kavanaugh, otro de los jueces conservadores, ha percutido en la independencia de la Reserva Federal. Ha expresado su preocupación sobre las consecuencias del despido de Cook en los mercados y ha recordado la declaración firmada por numerosos economistas, entre los que están los tres expresidentes vivos de la Fed, de respaldo a Cook y advirtiendo del riesgo para la economía de las injerencias políticas en la Reserva Federal. El juez ha rebatido el argumento de la Casa Blanca de que la “causa” ya está justificada por el mero hecho de proceder del presidente. “Eso debilitaría, si no destrozaría, la independencia de la Reserva Federal que acabamos de analizar”.

El juez Samuel A. Alito, del bando conservador, también ha mostrado su escepticismo al cuestionar de forma algo hostil que en los escritos del caso no figuran siquiera los documentos hipotecarios por los que Trump pretende despedir a Cook. “¿Están las solicitudes de hipoteca en el expediente?”, preguntó. El procurador general respondió casi balbuceando: “No... Sé que el texto de la publicación en redes sociales con capturas de pantalla de las solicitudes de hipoteca está en el expediente”.

“Sabemos que la independencia de la agencia es muy importante y que esa independencia se ve perjudicada si decidimos estos asuntos demasiado rápido y sin la debida consideración”, proclamó la jueza progresista Sonia Sotomayor, que recordó que los hechos ocurrieron cuando Cook no era miembro de la junta y defendió que debía juzgársele por sus cometidos como gobernadora.

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