La jornada en las urnas: de la aldea donde el primer vecino votó una hora después a la mesa electoral a la que no acudió nadie
Fallece el alcalde socialista de Gradefes, en León. El ministro Óscar Puente es increpado por un interventor de Vox en su colegio de Valladolid


Los 4.470 colegios de Castilla y León abrieron a las nueve de la mañana de este domingo. Pero en la pequeña aldea de Villasdardo (Salamanca), el primer voto no entró en la única urna de la única mesa electoral hasta las diez y veinte. Con 24 empadronados y 18 vecinos censados que pueden votar, esta pequeña localidad es el paradigma de la endémica despoblación que azota la comunidad más extensa de España. Y con mayor número de municipios, 2.248. En Villasdardo hay solo un bebé, un niño y tres adolescentes. Muchos mayores y algunos adultos más jóvenes a los que les tocó hacerse cargo de la jornada de comicios.
Alicia Pérez no recuerda ya las veces que le ha tocado ser presidenta de la Mesa del pueblo. “Siempre nos toca a los mismos, con los pocos que somos...”, cuenta esta ingeniera agrónoma, de 34 años, y alcaldesa de la localidad por el PP. Pasará toda la jornada electoral junto a su padre, Alicio Pérez, de 62. Él trabaja en el campo sus tierras y este domingo ejerce como vocal junto a su hija en el la Mesa electoral del pueblo — ubicada en el Ayuntamiento al no haber colegio—, donde lleva toda la vida. La aldea está rodeada de fincas agrícolas donde pastan las vacas, propiedad de los escasos vecinos, y sobrevuelan las cigüeñas y buitres. “Aquí, por no haber, no hay ni médico, ni cura, ni enterrador”, se queja el hombre.

El primer sobre introducido en la urna de Villasdardo es el de Nanne Marcos, de 21 años, cuyo padre es el peón del Ayuntamiento que emigró desde Guatemala a España hace años. Ella estudia Psicología en Salamanca capital, aunque sigue pasando muchos fines de semana en el pueblo. “No me ha influido la campaña. Tenía el voto decidido desde hace tiempo”, asegura Marcos. Fuera, el sol brilla aunque la temperatura es fría, de unos seis grados. Buena parte del resto de vecinos votarán ya a mediodía, después de revisar el ganado de sus tierras. “Vinieron a votar todos los de cada familia juntos”, apunta la alcaldesa.
Mientras la jornada sigue su curso sin problemas en Villasdardo, en Valladolid se ha registrado un incidente. Un interventor de Vox ha increpado al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, en el colegio electoral al que ha acudido a votar el político vallisoletano. Puente ha llegado al Colegio Ponce de León de Valladolid a las 11.00, tras lo que uno de los apoderados de Vox que se encontraba en el lugar le ha gritado “¡dimisión!”, un acción que ha sido reprendida por los socialistas presentes en el centro.

En el municipio de Toro (8.336 habitantes, Zamora) se registró otra de las pocas incidencias del día: faltaron los miembros titulares y suplentes de una mesa electoral y hubo que constituir la mesa con los primeros ciudadanos votantes que acudieron a ejercer su derecho al sufragio activo. Y en el municipio de Rabé de las Calzadas (259 vecinos, Burgos) la jornada electoral arrancó con casi 40 minutos de retraso al tener que solucionar dos incidentes: la desaparición de una urna y el hallazgo del local de votación “en condiciones impracticables”. Según informó el alcalde, Diego Rodríguez, el alguacil del municipio encontró el lugar con “importantes daños materiales” y signos de vandalismo que “impedían el inicio del sufragio”. Se habilitó responsables de urgencia una nueva ubicación en otra dependencia del mismo edificio.
Mientras que en Gradefes (297 censados, León), se lamentó la pérdida de Leónides Bayón, su alcalde socialista, que falleció justo este domingo electoral. “Con su pérdida se marcha un hombre bueno, profundamente comprometido con su pueblo y con su gente, que dedicó su vida al servicio público trabajando por Gradefes con honestidad, cercanía y una enorme vocación de entrega a los demás”, señaló el PSOE en un comunicado.
Vocal de mesa por primera vez
A diferencia de Toro, en la sede de la Delegación de Hacienda de Salamanca, en el centro de la ciudad, todos los miembros de las dos mesas son titulares. Cheikh Mbaye, de 41 años, es vocal por primera vez. También sus dos compañeros, que se guían por el manual que ha distribuido la Junta. “Vamos aprendiendo sobre la marcha”, apunta Mbaye, español que llegó desde Senegal hace 24 años a Salamanca. Como mínimo, las personas de origen migrante han tenido que pasar 10 años en la comunidad para poder votar. Unas reglas que Mbaye conoce bien. A su mesa llega a votar Rosa María Pérez, de 87 años, acompañada de su marido y su hija. La octogenaria es de Salamanca de toda la vida. “Siempre he votado a las derechas. La izquierda ni para escribir”, comenta con sorna. Ahora se va a tomar una caña con su familia. “Ojalá me dejen tomar dos”, bromea.
Pasan las horas y la participación a las 18.00 se sitúa en el 53,18% y sube un punto y medio respecto a 2022. La única mesa electoral del Patronato Municipal de la Vivienda, junto a la plaza Mayor de Salamanca, refleja ese aumento en las filas que se formaban a las 13.30, uno de los momentos de mayor afluencia de todo el día. “Aquí viene vota mucha gente mayor y vienen ahora después de la misa de la una”, cuenta un apoderado del PP. “Y luego se van a tomar la cerveza”. Las oficinas se encuentran junto a la iglesia de San Julián y a la iglesia de San Martín. Unos metros más allá, las calles de la ciudad están llenas entre vecinos y turistas que ya están con el aperitivo bajo el sol.
La climatología ha acompañado en Castilla y León, que este domingo vota si mantiene al PP al mando, como lleva desde 1987, o si le busca nuevos socios o una revolución completa. Los núcleos despoblados de Tierra de Campos, una comarca natural que abarca a municipios de Valladolid, León, Palencia y Zamora, muestran una lenta pero constante afluencia a los colegios electorales. A Mayorga de Campos (Valladolid) acuden ancianos que llevaban sin verse desde el verano, pues pasan los meses fríos en la capital, acompañados por esos hijos que los ayudan a ejercer su derecho a voto. El sol permite que muchos aprovechen para echar el vermú en las terrazas, comentar la jugada y mostrar de fondo una gran resignación. Sea como sea, la mayoría se inclina hacia el PP y se asume una alta influencia de Vox, informa Juan Navarro.
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