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Trump asegura que no le preocupa la caída del dólar: “Va muy bien, miren los negocios que estamos haciendo”

La moneda estadounidense cotiza a su nivel más bajo en cuatro años. Este martes ha sufrido la mayor depreciación desde abril, cuando el presidente de EE UU aprobó los aranceles

Los analistas han empezado a mostrar su preocupación por la depreciación del dólar durante los últimos días. Los inversores han vendido billetes verdes llevando a la principal divisa mundial a su nivel más bajo en cuatro años. Pero Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, no parece preocupado por este movimiento que amenaza con afectar a la mayor economía mundial. “Miren el valor del dólar. Miren el negocio que estamos haciendo. El dólar está, el dólar está muy bien“, afirmó el presidente de Estados Unidos en Des Moines, la capital de Iowa, donde esta martes ha pronunciado un discurso sobre lo bien que va la economía. Las declaraciones del mandatario republicaron aceleraron las ventas y acentuaron la caída de la cotización del dólar. Un euro equivale ya a 1,20 dólares, lo que encarece aún más las importaciones para los estadounidenses y las abarata para los europeos.

El dólar cayó un 1,3% frente a otras monedas importantes, dejando su cotización en el nivel más bajo desde marzo de 2022 y un 2,6% por debajo desde principios de 2026, informó Bloomberg. La volatilidad de la política exterior de la Casa Blanca, como el caso del intento de anexionarse Groenlandia en contra de la voluntad de sus aliados europeos; la unidad inesperada de los países de la UE contra esta maniobra de Washington, la elevada deuda y el incontrolable déficit público y las tensiones sobre el yen de Japón, que amenaza con obligar a una acción coordinada a las autoridades monetarias estadounidenses para evitar males mayores, explican la fuerte depreciación del dólar desde la semana pasada.

La incertidumbre generada por Trump en materia comercial, amenazando con aranceles a sus principales socios ―esta semana dijo que impondrá gravámenes comercial del 100% a Canadá si negocia con China―, la incertidumbre de su política fiscal, con la Ley Grande y Bonita, que concede enormes desgravaciones fiscales a las empresas ha hecho que algunos inversores deseen limitar su exposición a activos como el dólar. Y eso ha beneficiado a divisas europeas, como el euro, que roza los 1,20 dólares, niveles no vistos desde junio de 2021 y la libra esterlina, que alcanzó los 1,38 dólares.

Mientras, el yen se debilita contra el dólar, cambiándose a 153 unidades por cada billete estadounidense. El oro, por su parte, se mantiene en zona de máximos y enfila los 5.100 dólares por onza. “Se especula sobre una acción coordinada en apoyo del yen, lo que ha ayudado específicamente a esa moneda. El deterioro de la posición internacional de Estados Unidos y los recientes acontecimientos internos pueden estar corroyendo algunos de los supuestos apoyos del estatus de reserva del dólar”, señala Paul Donovan, analista de UBS.

Detrás de la depreciación de la moneda verde también subyace la preocupación de los inversores por la campaña de la Casa Blanca para asaltar la Reserva Federal. Desde que se sentó en el Despacho Oval para su segundo mandato, Trump lanzó una campaña de acoso contra Jerome Powell para que redujera los tipos de interés de forma más agresiva o dimitiera. Los riesgos de la pérdida de independencia de la Fed inquietan al mercado que cree que podría desatar a medio plazo una crisis inflacionaria si se imponen las tesis de Trump.

“Los renovados ataques a la independencia de la Fed, en medio de las citaciones al presidente Powell, siguen lastrando al dólar estadounidense”, explica Thomas Hempell, analista de Generali AM. “Las preocupaciones sobre la fiabilidad de EE. UU. como socio geopolítico, en medio de las amenazas de Trump de arrebatar Groenlandia a un aliado cercano de la OTAN (antes de ceder posteriormente en Davos), han golpeado aún más al dólar. Sin embargo, en términos reales efectivos, el dólar sigue siendo caro. Otra bajada de tipos por parte de la Fed este año erosionará aún más la ventaja de los rendimientos estadounidenses”, continua Hempell.

La reciente caída del dólar se ha producido a pesar del aumento en los rendimientos de los bonos del gobierno y las expectativas de que la Fed esté a punto de pausar sus recortes de tasas de interés en la reunión del miércoles, factores que tradicionalmente se habrían considerado favorables para la moneda, según explican los analistas a Bloomberg.

A pesar del nerviosismo en el mercado, Trump aparenta tranquilidad. Por un lado, siempre ha defendido un dólar más débil para impulsar las exportaciones estadounidenses y hacer más competitivos los productos fabricados en Estados Unidos en el exterior. Además, eso ayudaría a reducir el déficit comercial.

Por eso, Trump sugirió que podría manipular la fortaleza del dólar: “Podría hacer que subiera o bajara como un yoyó”.

“Si nos fijamos en China y Japón, solía pelear con ellos a muerte, porque siempre querían devaluar el yen. ¿Saben? El yen y el yuan, y siempre querían devaluarlos. Devaluaban, devaluaban, devaluaban”, dijo Trump el martes. El presidente criticó a los países asiáticos que, según él, intentaron devaluar sus monedas. “No es justo que devalúen, porque es difícil competir cuando devalúan. Pero siempre lucharon, no, nuestro dólar es genial”, añadió.

Enguerrand Artaz, estratega en La Financière de l’Échiquier, lo explica del siguiente modo: “Desde mediados de la década de 1990, los bonos emitidos por el gobierno estadounidense se han convertido en el activo de reserva más utilizado del mundo, destronando al que reinaba hasta entonces: el oro. Paradójicamente, esa corona que han ostentado se la debían sobre todo a Europa. Mientras que la deuda estadounidense ganaba presencia de forma gradual en los activos de reserva, el peso del oro disminuía con rapidez y los bancos centrales europeos vendían —a veces, masivamente— sus reservas de oro para prepararse para el advenimiento del euro".

Artaz, que recuerda cómo la deuda estadounidense está masivamente en manos de inversores extranjeros, sobre todo chinos y japoneses. Y como el oro ha disparado su valor a récord históricos. La semana pasada alcanzó los 5.000 dólares por onza, el mayor valor de su historia.

“Sumando todos los instrumentos, el dólar sigue siendo el primer activo de reserva mundial y, aunque el oro lo destronase, seguiría siendo una referencia. Por el contrario, el mercado de la deuda estadounidense, podría convertirse en un campo de batalla geopolítico. Eso posibilitaría que el oro siguiera brillando”, concluye Artaz.

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