Y Djokovic volvió a jugar con fuego: otro pelotazo pudo costarle la descalificación
Nole se cruzará con Mensik en los octavos tras otra firme actuación: 6-3, 6-4 y 7-6(4) a Van de Zandschulp. Sobre el incidente: “El calor del momento, he tenido suerte”


Tocaba Novak Djokovic el violín como acostumbra tras cada victoria, y más énfasis le pone si desde la grada llegan algunos silbidos. Él y Melbourne, un juego amoroso basado en la retroalimentación: yo te pincho y tú me das, y viceversa. En todo caso, el serbio, de 38 años, se marchó más que feliz del complejo de Melbourne Park porque añadió una nueva cifra a su listado de récords —400 triunfos en los Grand Slams, único tenista (hombre o mujer) en conseguirlo— y desembarca en los octavos sin haber cedido ningún set ni haber sufrido sobresalto alguno. El 6-3, 6-4 y 7-6(4) a Botic van de Zandschulp le guía hacia el duro cruce con el checo Jakub Mensik.
“Mi cuerpo está muy bien. Ha sido un gran inicio de torneo, aunque todo puede cambiar y no quiero adelantarme. El año pasado aprendí la lección: me emocioné muy pronto en algunos grandes en los que empecé muy bien, llegué a cuartos de final o semifinales y me lesioné en tres de los cuatro”, recordó el de Belgrado, quien con 102 victorias, iguala la plusmarca de Roger Federer en Melbourne. Por ahora, su rendimiento está siendo magnífico y a ello le suma la reserva de energías; no se ha dilatado —siete horas casi exactas de estancia en la pista— y su físico ha respondido de maravilla, al margen de un retorcijón brusco, pero sin consecuencias.
Antes del aterrizaje en Australia, el serbio trabajó a destajo durante la pretemporada para llegar a tono al gran torneo en el que, recalca, más opciones tiene de poder rebatir de verdad a Alcaraz y Sinner. Es el primero del año, es el suyo —10 títulos, en una hegemonía similar a la de Rafael Nadal en Roland Garros— y sobre la superficie más controlable de todas. Ante el largo Van de Zandschulp volvió a manejar con maestría la situación, aunque en un instante del duelo se enfureció y soltó un pelotazo que pasó a escasos centímetros de uno de los recogepelotas que custodian la red por el lateral.
Another unnecessary and reckless ball smack from Djokovic
— Corvath Draemir (@Archaicmind3000) January 24, 2026
Why risk disqualification so stupidly...https://t.co/CeshqEHuNq pic.twitter.com/CYmh9km6ra
En la ronda anterior, Nole ya había dirigido una bola de mala gana al mismo punto y tampoco estuvo lejos de provocar un lío, máxime conociendo los riesgos (y las consecuencias) de un potencial infortunio. En septiembre de 2020 ya fue descalificado del US Open de Nueva York por golpear (involuntariamente) a una jueza de fondo. Arrepentido por el episodio, el balcánico quiso disculparse. “Lo siento, ha sido por el calor del momento. He tenido mucha suerte”, afirmó; “al Djokovic del pasado le diría: ‘Cálmate, idiota’. Es verdad, me estreso demasiado y a menudo. A veces hay mucha tensión. La paciencia es importante”.
Ser “estratégico”
Amén de su tenis, por ahora no hay aspecto que más valore que la respuesta de su veterana carrocería. Prácticamente en todos los desfiles del año pasado —ya fueran en escenarios mayores o menores— arrastró problemas más o menos significativos. Ahora, en cambio, dice sentirse fuerte y sus maniobras así lo constatan. Hasta aquí, sin pero alguno. Funciona el plan, esa idea de no desgastarse excesivamente en las primeras estaciones para llegar liberado de cargas a esta segunda semana. Y se traduce el bienestar en el electrónico: hace un año, a estas alturas ya se había dejado un par de parciales por el camino.

“Cuando me siento bien física y mentalmente, cuando juego bien, creo que puedo desafiar a cualquiera, y sigo creyendo que puedo vencerlos a todos. Si no fuera así, hoy no estaría aquí”, aseveró. “Cuanto más avance el torneo, más energía gastaré, así que no sé cómo reaccionará mi cuerpo”. “Estoy intentando ser estratégico. No entrené ayer [por el viernes], ni entre la primera y la segunda ronda; tuve dos días, un día no entrené, el segundo sí. Y ahora tampoco entrené entre la segunda y la tercera ronda”, profundizó, sabiendo que la base es sólida.
A su edad no se puede descartar ningún giro, pero durante noviembre y septiembre se exprimió en el laboratorio. Prueba de ello es la contratación de Marc Kovacs, un reputado especialista en biomecánica, la prevención de lesiones y la optimización del rendimiento. El pormenorizado trabajo de preparación que ha completado el tenista da sus frutos y estos días se disfruta de un Djokovic vigoroso, centrado y firme, sin las muecas, las quejas ni las incomodidades de los últimos tiempos. Así que advierte: “El año pasado no me sentí bien jugando contra ellos [Alcaraz y Sinner], pero espero que eso cambie”.
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