Alcaraz se reservaba un as en la manga: su hermano Álvaro, refuerzo para el banquillo
Tras la salida de Ferrero, el número uno lo incluye en el cuerpo técnico junto a López: “Sabe cómo funciona esto y ha jugado toda la vida. Nos aporta muchísimo”


Hace no tanto, Carlos Alcaraz (22 años) y su hermano Álvaro (26) compartían habitación, litera y también un sueño: ser tenistas profesionales. Uno (del Barça y cama de arriba) se quedó en el camino, pero el otro (del Madrid y abajo) no solo consiguió romper la barrera, sino que otea el presente desde la azotea del circuito y ha asociado su nombre a los de las figuras históricas. “Éramos como Zipi y Zape, y nos picábamos mucho”, recordaba el mayor en una entrevista concedida a Murcia Plaza en septiembre de 2022, fecha trascendental. Entonces, Alcaraz formalizó su revolución con la campanada del US Open.
En aquella aventura estuvo presente Alvarito, quien después de haberle acompañado de manera puntual en un puñado de torneos, se incorporó definitivamente al equipo del campeón. Siempre en un discreto segundo plano, primero se convirtió en su sparring, además de ejercer como asesor espiritual, pero a raíz de la reciente reestructuración del área técnica —la salida de Juan Carlos Ferrero y el ascenso de Samuel López—, su peso específico en el banquillo aumentará. Lo confirmaba Alcaraz después de batir a Corentin Moutet (6-2, 6-4 y 6-1, en 2h 04m) y lograr así el pase a los octavos del Open de Australia.
“Es una persona muy importante tanto en mi vida personal como profesional. Al final, él me aporta muchísimas cosas positivas que necesito para luego rendir mejor. Y ahora, dada la situación, va a coger un poquito más de protagonismo junto a Samu”, respondía a la pregunta de EL PAÍS, al mismo tiempo que razonaba: “Lleva mucho tiempo viajando, sabe cómo funcionamos, sabe cómo va el circuito y, obviamente, ha jugado al tenis durante toda su vida, con lo cual sabe muchísimo también. A veces, Álvaro tiene unas opiniones y una manera de ver las cosas que también nos aporta muchísimo tanto a Samu y tanto a mí”.

Ya sea en un rol u otro, Álvaro siempre ha sido un refuerzo esencial para Alcaraz; una suerte de término medio que le ha ayudado a mantener los pies en el suelo y a relativizar, a gestionar el alud de popularidad y adulación que lo rodea. “Que sepas que por muy famoso que decidas que quieres ser, siempre serás mi hermano pequeño y te daré un guantazo en la cabeza si te pones así”, le advierte, bromeando, en una de las escenas del documental Carlos Alcaraz: A mi manera. Pero el tono oculta una realidad: si en algún instante tiene la tentación de torcerse, ahí que estará él, siempre cerca y siempre al quite.
El llanto de Cincinnati
“Estoy muy contento de que se hayan dado así las cosas”, afirma ahora Alcaraz. “De que él esté en el box, en el equipo; más dentro aún. La verdad es que está aportando cosas muy positivas tanto a Samu como a mí”, detalla el de El Palmar, que con 15 años ya se le subía a las barbas —entonces le venció en una final regional— y agradece sobremanera su compañía y su consejo. En esta nueva etapa sin Ferrero y con Samuel López (55 años) a la cabeza, las directrices de Álvaro supondrán un extra para un joven que, en el fondo y pese a toda la precocidad, todavía está rompiendo el cascarón y forjándose en un plano y otro.

La estrecha conexión entre ambos se explica de puertas afuera en aquella escena en Cincinnati de hace tres años, cuando después de que Alcaraz perdiera en una extraordinaria final contra Novak Djokovic, el hermano mayor no pudo contener el llanto. Igual de emocionado, al número uno se le entrecortaba la voz durante el discurso y expresaba: “Es genial tenerte aquí, apoyándome cada día. Haciéndome mejor persona cada día, aprendiendo de ti. Gracias por estar conmigo”. En ninguna otra derrota, ni tampoco en ninguno de los episodios triunfales a los que acostumbra, se le ha visto tan conmovido.
“Intento hacer que se sienta en casa cuando estamos lejos”, deslizaba en su momento Álvaro, también un prometedor tenista que llegó a competir a nivel nacional y en varios Campeonatos de España, en los que llegó a toparse con Alejandro Davidovich. El malagueño cedió ayer contra Tommy Paul, al retirarse cuando ya había concedido los dos primeros sets, luego el estadounidense será el rival del murciano en la siguiente escala del torneo. Desde el costado asesorará a partir de ahora también el hermano mayor, tipo fuertote, jugador de fútbol sala y pádel, y monitor hasta que decidió reunirse en el equipo con el pequeño. Si no se demuestra lo contrario, un talismán.
Djokovic and Alcaraz serves, side by side pic.twitter.com/WdzgBixP09
— The Big Three (@Big3Tennis) January 13, 2026
“No hablo mucho de eso. Para ser sincero, también depende de ellos y, obviamente, cada partido es diferente; en cada partido, probablemente, necesito algo distinto. Ya lo saben porque mi equipo me conoce bastante bien”, expone cuando le preguntan si demanda más o menos interacción en el transcurso de los pulsos; “me dan información táctica, o simplemente intentan hacerme sonreír, porque a veces lo necesito. Depende todo del momento del partido”. ¿Y cuál es el mejor método para animarle? “Tienen sus trucos. Dicen algunas cosas y enseguida sonrío”.
SAQUE MATIZADO, HACERLO SENCILLO
En el horizonte inmediato de Alcaraz asoma Paul, un tenista “con buenos golpes y buenas manos”, describía el murciano, que antepone jugar con su estilo, sabiendo que en alguna fase del partido le tocará sufrir. De momento, el español domina por 5-2 en los precedentes; favorables para él los cuatro últimos.
Trata Alcaraz de adquirir el buen punto y para ello será fundamental el saque. Durante la pretemporada lo matizó —bola más alta al inicio de la maniobra y postura general más relajada— y se muestra satisfecho, aunque considera que aún dispone de “muchísimo margen de mejora”. Las cifras transmiten porcentajes positivos.
“Lo bueno de que sea una mecánica tan suave y tan limpia es que a veces, cuando estoy bloqueado, pienso: ‘Hazlo sencillo’.
Hace unos días, Djokovic bromeó por la similitud entre el de uno y otro, y aseguró que le reclamaría el copyright. “Sí que es verdad que vi la típica recopilación [montaje en paralelo], y se parecen. No puedo esconderme ante lo obvio, pero lo hago porque me encuentro cómodo, no fue porque me fijara en cómo lo hace Novak. Su gesto es sencillo y me gusta”, zanjó.
Por otra parte, según la previsión meteorológica, los termómetros podrían alcanzar este sábado los cuarenta grados en Melbourne y, en ese caso, existe una probabilidad elevada de que se aplique la política del calor extremo (Extreme Heat Policy). La normativa obliga a prolongar las pausas de los jugadores e incluso puede llegar a suspenderse el juego si se alcanza el nivel 5 de la escala.
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