Un encargado de la Casa Blanca llega a Caracas por primera vez desde la captura de Maduro
El embajador McNamara y los chavistas negocian la apertura de embajadas y los detalles del negocio petrolero

Un encargado de la Casa Blanca ha llegado este viernes a Caracas en la primera visita de un diplomático estadounidense desde que Nicolás Maduro fuese capturado. Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela se han descongelado de forma exprés sin el sucesor de Hugo Chávez al mando. La administración de Donald Trump y el chavismo discuten la apertura de ambas embajadas y los detalles del negocio petrolero.
Ha sido el encargado de Negocios de la Oficina Externa de los Estados Unidos para Venezuela, el también embajador John McNamara, el que ha aterrizado en suelo venezolano. Maduro dijo en su día que él era su único contacto en el entorno de Trump. El Gobierno chavista ha informado que devolverá la visita en algún momento. El encuentro se produce en un momento de reacomodo en el poder. Delcy Rodríguez ha ocupado el lugar de Maduro, derrocado por una operación militar de Estados Unidos, y lidera una delicada transición dentro del chavismo. Al mismo tiempo, Trump ha dicho que él y sus asesores se encuentran “a cargo” de Venezuela. No queda todavía claro cómo va a ser esta cohabitación forzada.
La visita sirve para hacer una evaluación inicial sobre una posible reanudación gradual de las operaciones en la sede estadounidense en Caracas, que este mes cumple siete años cerrada. La Secretaría de Estado informó a los periodistas el viaje y también lo hizo la Cancillería venezolana. Se especuló con que Rodríguez también visitaría Washington, pero lo desmintió Freddy Ñáñez, su ministro de Comunicaciones. “Estamos concentrados como Gobierno en la agenda interna para garantizarle a nuestro pueblo su derecho a la paz y la estabilidad”, ha dicho.
La presidenta encargada se ha mostrado dispuesta a entenderse con Trump, pero eso no quiere decir que el tono de su Gobierno respecto a la captura de Maduro sea complaciente. La Cancillería dice en su comunicado que se ha iniciado un “proceso exploratorio” para el restablecimiento de las misiones diplomáticas de ambos países tras “las consecuencias derivadas de la agresión y del secuestro del Presidente de la República y la Primera Dama”. También una mesa de trabajo conjunto, sin mayores detalles.
McNamara, también embajador en Colombia, juega un papel importante dentro de la administración Trump. Fue el enlace con el chavismo en las deportaciones de migrantes, en un acuerdo que se alcanzó hace un año, y para liberar a un grupo de venezolanos que no habían cometido ningún delito en el CECOT, una prisión de máxima seguridad en El Salvador levantada por su presidente, Nayib Bukele.
Su vista a Caracas se produce en la misma semana en la que la Casa Blanca anunció su decisión de reabrir la embajada cerrada desde 2019. Ese año se rompieron totalmente las relaciones entre los dos países por el reconocimiento y apoyo directo de Washington a la presidencia encargada de Juan Guaidó. Entonces, Joe Biden impulsó un Gobierno paralelo al de Maduro con el que esperaba ejercer una presión que terminara derrocándolo. Estados Unidos consideraba que el chavismo había cometido un fraude en las elecciones de 2018. La aventura diplomática, de la que no se contaban con muchos precedentes, fue un fracaso y Maduro consiguió permanecer en el Palacio de Miraflores otros siete años.
La embajada de Estados Unidos en Caracas ha sido históricamente la más grande del país. Puede verse desde muchos puntos de la ciudad. Está situada en un gran edificio en el interior de la urbanización residencial de Valle Arriba, en lo alto de una colina. Pese a estar cerrada, en los últimos meses ha estado custodiada por agentes de inteligencia en medio de los rumores nunca confirmados de que dentro se escondía María Corina Machado, la líder opositora y premio Nobel de la Paz.
Machado escapó en los días en los que Noruega le concedía el galardón y se encuentra a la espera de jugar un papel fundamental en el nuevo contexto venezolano. En el caso de que se convocaran a corto plazo unas elecciones presidenciales, ella tendría muchas opciones de ser elegida, si se tiene en cuenta la facilidad con la que ganó su partido las anteriores.
La ruptura de relaciones ha complicado la vida a los venezolanos en Estados Unidos, más de 600.000. Conseguir la renovación de pasaportes y papeles para sus procesos de regulación era realmente difícil. Para solicitar una visa de turista a Estados Unidos —antes de que entraran en vigencia las restricciones casi totales de Trump para los venezolanos— tenían que viajar por ciudades de todo el mundo en busca de consulados estadounidenses menos colapsados.
En la embajada se han producido varios incidentes. En 2019, mientras más de 50 países iban dando reconocimiento al presidente Guaidó, un grupo de activistas de Code Pink, una organización pacifista partidaria del chavismo, la ocupó. Las autoridades lo presionaron cortándoles el agua y la luz y finalmente lograron desalojarlos.
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