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Viajes al Mundial o rifas millonarias: los cuestionados métodos de la ultraderecha para atraer votos en Colombia

Los candidatos Abelardo de la Espriella y Santiago Botero, que se consideran a sí mismos ‘outsiders’ de la política, lanzan estrategias que han sido cuestionadas

Abelardo de la Espriella y Santiago Botero Jaramillo.Mauricio Dueñas (EFE), Convención bancaria

Un viaje a México en un vuelo privado y con todo pago para ver el primer partido de la Selección Colombia en el Mundial de Fútbol o la entrega de 10 millones de pesos (unos 2.800 dólares) para aquellos que quieran abrir su propio negocio. Ambas promesas, que parecen sacadas de un programa de concursos, proceden de los candidatos presidenciales de la ultraderecha en Colombia, que las han usado para impulsar sus nombres y atraer a los votantes. Abelardo de la Espriella y Santiago Botero, que hacen campaña con fórmulas similares —se declaran outsiders y alardean de su riqueza—, vuelven a encontrarse con el uso de estos métodos. Organizaciones electorales y de transparencia han cuestionado si todo esto es ético y legal.

De la Espriella, que pelea el segundo lugar en todas las encuestas con la derechista Paloma Valencia, fue el primero en promover estas llamativas maniobras. Su movimiento, Defensores por la Patria, compartió a mediados de abril un video en el que el candidato anuncia un concurso que tendrá tres premios: un viaje al Mundial, asistir al cierre de campaña del candidato con acceso al camerino y pasar un día completo con el aspirante.

El certamen no queda en manos del azar: quienes quieran participar tienen que conseguir a referidos que se registren en la página web del movimiento. El segundo requisito es enviar un mensaje respondiendo “cómo se imagina la patria milagro”, el apodo que le ha dado De la Espriella a Colombia si gana las elecciones. Los comentarios con más likes son los que ganarán.

Pocos días después, Botero, conocido como “el hombre del balín” por sus propuestas de mano dura contra los delincuentes, lanzó su propio sorteo. En el evento de presentación de su plan de gobierno, el candidato del movimiento Romper el Sistema entregó 25 millones de pesos (unos 7.000 dólares) en una rifa. Botero pidió a los asistentes rellenar papeles con sus datos personales y una propuesta de negocio. Los volantes fueron introducidos en cajas, de las que se seleccionó al azar a los cinco ganadores.

Los afortunados no serían los únicos en recibir dinero por parte del candidato. Su campaña lanzó una publicidad en la que promete grandes sumas para aquellos que “tienen o quieren negocio”. “Dentro de nuestro plan de gobierno, a todos los que se inscriban [en la página web de la campaña] les vamos a dar hasta 10 millones de pesos para que monten su negocio o lo hagan crecer”, se lee en el folleto, firmado por “el multimillonario Santiago Botero”.

Andrés Hernández, director de Transparencia por Colombia, una ONG que promueve la lucha contra la corrupción, indica que estos métodos abren grandes preguntas legales y éticas sobre las campañas políticas en el país. “Hay que cuestionar de dónde están saliendo estos recursos porque son, en esencia, actos de campaña. Los candidatos están rozando una línea muy delgada con cometer algo ilegal si es que plantean promesas de pagos para aumentar su votación”, señala en una conversación telefónica.

La ley electoral no prohíbe movilizar a los votantes, pues es el núcleo de las campañas políticas, pero sí es clara en tipificar como delito de “corrupción al sufragante” cuando se entrega dinero o un beneficio particular “con el propósito de sufragar por un determinado candidato, partido o corriente política”.

Personalización de las campañas

El director de Transparencia no considera que estos concursos demuestren que se está cometiendo un delito, pero cree que son el síntoma de una estrategia cuestionable y que gana popularidad. “Estos sorteos reflejan lo que pasa en la política mundial con la excesiva personalización de las campañas. Los candidatos usan tácticas que buscan fortalecer la figura del líder único que puede resolver todo e intentan convertirse en una especie de rockstar. Eso de pasar un día con un político y tener acceso al camerino se asemeja más a una publicidad hecha por un cantante”, considera.

Son muy recordados los sorteos que hizo el ahora presidente argentino, Javier Milei, cuando era diputado. Rifaba su sueldo, que rondaba los 2.000 dólares, entre casi 2 millones de personas. Aunque la justicia lo investigó por poder haber infringido la ley de protección de datos personales, este método catapultó su nombre en la carrera a la Casa Rosada.

La Misión de Observación Electoral (MOE), una red de organizaciones civiles especializadas en temas electorales, también se pronunció sobre el tema. Su directora, Alejandra Barrios, afirmó en un video que las rifas y sorteos que han hecho De la Espriella y Botero son “formas atípicas de hacer campaña”. Aun así, descarta que las estrategias constituyan propaganda o un delito electoral, pues “su finalidad no es inducir una decisión política o electoral específica hacia los ciudadanos”.

La única entidad que ha planteado serias dudas sobre la legalidad de una de estas estrategias ha sido Coljuegos, que reglamenta los juegos de suerte y azar. El presidente, Marco Emilio Hincapié, aseveró —tras la noticia de la rifa hecha por Botero— que ninguna campaña “cuenta con autorización para la realización de rifas o promocionales con fines de financiación”. “Cualquier actividad de esta naturaleza que no cuente con el aval previo de la entidad es considerada ilegal y, por lo tanto, será objeto de investigaciones y sanciones previstas en la ley”, recalcó en un comunicado. Coljuegos añadió que la ley prohíbe que el premio de una rifa sea dinero en efectivo.

Dos ‘outsiders’ que cuestionan el sistema

Ambos candidatos tienen innegables similitudes. Por sus propuestas: representan a la ultraderecha y promueven el fin de la paz total del Gobierno de Gustavo Petro, la mano dura contra los criminales y una profunda liberalización de la economía. También en su forma de hacer política.

Botero es empresario y De la Espriella abogado, por lo que ambos niegan ser “políticos”. Con esta distinción del resto de aspirantes, realzan sus proclamas por la independencia y la negativa a recibir apoyos de partidos tradicionales. Los dos recogieron firmas para lanzar su candidatura. Y ambos aseguran estar financiándose principalmente con dinero propio y a través de préstamos a título personal. Pese a que se desconoce la cifra exacta de sus patrimonios, se sabe que Botero es fundador de empresas como Finsocial, una fintech, y SBO Lab, un holding de inversión; y que De la Espriella posee una gran red empresarial en varios rubros, como la asistencia legal, la venta de licores o la moda masculina.

El principal punto de convergencia entre los dos aspirantes son sus duras críticas al sistema. Botero lo hace de manera radical y explícita. Su programa señala que solo “rompiendo el sistema” hará de Colombia “un país justo, eficiente y próspero. Sus propuestas van desde la construcción de megacárceles, la imposición de pena de muerte a los corruptos (prohibida por la Constitución), la implementación del Bitcoin como moneda de curso legal o la rebaja del IVA al 7% desde el 19% actual.

De la Espriella también pretende modificar el sistema desde dentro, pero más enfocado en la economía. El abogado quiere reducir el Estado en un 40% y lograr que el país aumente su PIB anual en 6%. Su programa denomina que un Ejecutivo bajo su liderazgo se asemejará más a un “gobierno corporativo” que a una institución política.

Pero lo que más los distancia es su popularidad. Mientras que De la Espriella ha mantenido un cómodo segundo lugar en la mayoría de las encuestas, con un promedio de intención de voto del 23%, Botero apenas roza el 1%. Aun así, el “hombre del balín” cree que por ser el más seguido de todos los candidatos en la red social TikTok puede dar el campanazo y se ha distanciado de su rival directo: asegura que el penalista es un “bufón” y un “bandido”.

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