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Más petróleo y un ingreso universal: el programa de Fajardo busca un punto medio entre Uribe y Petro

El candidato centrista deja en un segundo plano su bandera educativa para disputarle la seguridad a la derecha y la igualdad a la izquierda

Sergio Fajardo en la Registraduría Nacional del Estado Civil, en Bogotá, el 13 de abril.Mauricio Dueñas Castañeda (EFE)

El candidato presidencial Sergio Fajardo busca romper la polarización entre el uribismo y el petrismo. “Estoy convencido de que hay gente valiosa y comprometida en la izquierda, el centro y la derecha”, dice en su programa de gobierno para las elecciones del próximo 31 de mayo. Sus propuestas parten de una dura crítica del Gobierno de Gustavo Petro, sobre todo en temas como seguridad, salud y política fiscal. “La primera prioridad es recuperar la estabilidad del país”, enfatiza, con soluciones como formar 40.000 policías, robustecer el financiamiento para las Entidades Promotoras de Salud (EPS) y hacer un ajuste de las cuentas públicas. Por otro lado, presenta una agenda social que retoma algunos logros del Ejecutivo y llega al punto de proponer un ingreso mínimo universal. Ni uribista ni petrista, el centrista quiere disputarle la seguridad a la derecha y la igualdad a la izquierda.

“Son más los desaciertos del Gobierno de Petro que los aciertos, sobre todo en temas como la paz total. Pero también tratamos de rescatar lo bueno, como los avances en entrega de tierras”, comenta por teléfono Juan José Echavarría, un economista que se desempeña como jefe programático de la campaña y que será el ministro de Hacienda si Fajardo llega a la Casa de Nariño. Algunos temas que apasionan al candidato centrista, como la educación, han pasado a un segundo plano. “Desde el punto de vista de la oferta, es un tema de corazón de Sergio de toda la vida. Pero, desde la demanda, en el sentido de cómo la gente ve sus necesidades, la seguridad ahora ocupa un mayor lugar”, comenta.

El programa, un documento de 62 páginas, lleva los nuevos sellos distintivos del ahora tres veces candidato presidencial: el color amarillo ha desplazado al verde, y el lema es “Cambio. Serio. Seguro”. Un centenar de personas trabajaron durante un año en 21 temas, agrupados en tres secciones. El primer capítulo se titula Crisis. Recuperación segura y se enfoca en cómo afrontar los problemas que dejará el Gobierno de Petro en sectores como la salud y la energía. El segundo, Esperanza. Colombia adelante, retoma las apuestas históricas de Fajardo para desarrollar al país, con énfasis en la educación y la inteligencia artificial. El cierre, Dignidad. Compromiso social en serio, se enfoca en la búsqueda de la igualdad y promete priorizar a los grupos históricamente excluidos —mujeres, indígenas, afro, población LGBTI—.

La seguridad, una bandera que Fajardo busca disputarle a la derecha, ocupa el primer lugar en la lista de prioridades tras la fallida política de paz total del Gobierno y la crisis de los servicios de inteligencia. “En los primeros 100 días, recuperaremos la inteligencia estratégica y el trabajo conjunto entre la Fiscalía General de la Nación, la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), las Fuerzas Militares y la Policía Nacional para atacar las finanzas del crimen organizado”, asegura el programa. También promete aumentar en 40.000 uniformados el pie de fuerza de la policía y construir cinco nuevas cárceles “para reducir el hacinamiento y liberar a más de 3.000 policías que hoy custodian personas detenidas en estaciones y unidades judiciales”.

La salud, un tema que ha tomado protagonismo en esta campaña por la crisis del sistema, tiene más matices. Por un lado, Fajardo se desmarca del Gobierno al señalar el desfinanciamiento estatal como uno de los principales problemas. “Se recalculará la Unidad de Pago por Capitación (UPC) con criterios técnicos, y se creará una institucionalidad independiente para su cálculo y seguimiento”, dice el texto, en referencia al monto que el Estado le gira a las EPS por cada afiliado y que la Corte Constitucional ha ordenado aumentar. A la vez, el candidato centrista retoma las preocupaciones por las ineficiencias de las aseguradoras e incluso por la corrupción. “Realizaremos auditorías independientes a las EPS y fortaleceremos la Superintendencia de Salud”, promete, al tiempo que señala que pagará las deudas “legítimas”. También, en sintonía con el Ejecutivo, apuesta por centros de Atención Primaria en Salud para fortalecer la prevención de enfermedades.

Algo similar ocurre en la política energética. Al igual que Petro, Fajardo busca una transición hacia “una matriz aún más limpia”. Promete destrabar los proyectos eólicos y solares en La Guajira y no hay menciones al carbón. La gran diferencia con el Gobierno es que enfatiza que la transición debe ser “gradual” y sí apoyará iniciativas que amplíen las reservas de gas y petróleo. Temas como “la exploración responsable de hidrocarburos”, considera, no son antagónicos con las energías limpias, sino complementarios. “Los recursos provenientes del petróleo y el gas serán clave para financiar la transición energética y el desarrollo del país”. A diferencia de hace unos años, el candidato ahora se ha abierto al fracking (fracturación hidráulica), con pilotos que “podrán desarrollarse bajo estrictas evaluaciones técnicas y ambientales independientes”. Se buscará que Ecopetrol sume proyectos internacionales como el de la cuenca Permian, en Estados Unidos, que utiliza fracking.

Una de las grandes preocupaciones es el déficit fiscal, que llegó al 6,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025. Fajardo promete un “un plan de ajuste” para recortar el gasto del Estado sin tener que aumentar impuestos. La principal apuesta es una reducción gradual de los subsidios a la gasolina y el diésel. No se mencionan otros sectores específicos, sino referencias ambiguas a “rubros sin impacto social” y “gastos administrativos innecesarios”, como el uso excesivo de vehículos oficiales. El programa, además, propone combatir la evasión con sanciones más robustas.

El economista Echavarría reconoce que puede que no sea suficiente para resolver la crisis fiscal, sobre todo por las inversiones que se requieren para también cumplir metas ambiciosas en seguridad, salud o educación. “Si no logramos las metas de déficit con el ajuste, podríamos pensar en impuestos. Pero sería el último recurso”, dice. Enfatiza, sin embargo, que por ahora “un plan de ajuste creíble para los inversionistas” es la prioridad y que hay gastos administrativos que se han descontrolado en el Gobierno de Petro.

Las banderas tradicionales

Fajardo también ha apostado por su tradicional bandera de lucha contra la corrupción, que ha buscado simbolizar en redes sociales a través de escobas que, promete, barrerán la podredumbre en el Estado. Ha incluido este eje en la sección de crisis y estabilización, una referencia implícita a los numerosos escándalos que han marcado al Gobierno de Petro. Incluye propuestas como una ley para regular el cabildeo, un sistema para que todos los contratos puedan ser vigilados “en tiempo real” por la ciudadanía y la transformación de la Secretaría de Transparencia en una Agencia Anticorrupción, con una selección de personal “basada únicamente en mérito e integridad”.

La educación ha quedado relegada a un lugar más secundario. Aunque se exhibió como la principal bandera cuando Fajardo presentó a Edna Bonilla como su fórmula vicepresidencial en la Universidad Nacional, ahora ni siquiera aparece en un apartado de propuestas en su sitio web. En el programa, se mencionan medidas como crear jardines infantiles, fortalecer los créditos del Icetex y sumar 150.000 estudiantes al Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). Se cuestiona el énfasis que puso el Gobierno de Petro en ampliar la cobertura de educación superior y se señala que es prioritario mejorar en calidad docente. En sintonía con el perfil de Fajardo como profesor de matemáticas, hay un punto específico sobre fortalecer la enseñanza de esta materia y otro sobre priorizar las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). No se mencionan las humanidades, mientras que la enseñanza de artes aparece en la sección de cultura.

El apartado de política exterior se limita a lineamientos generales. Promete reestablecer “una relación sólida y de confianza con Estados Unidos”, al tiempo que se consolida “una alianza estratégica” con la Unión Europea, una “relación pragmática” con China y una mayor integración con América Latina. Con Venezuela, se propone “un pragmatismo democrático: cero complicidades con el régimen, pero canales diplomáticos abiertos” para promover una transición y aprovechar oportunidades de comercio. También se promete recuperar la carrera diplomática “con nombramientos basados en mérito”, en una crítica velada a las designaciones políticas del actual Gobierno.

Uno de los apartados más novedosos es el Ingreso Mínimo Garantizado, un claro guiño a la izquierda. Partirá de la ya existente Renta Ciudadana, un programa del Gobierno de Petro con subsidios periódicos de 500.000 pesos para combatir la pobreza extrema. Mejorará este programa, asegura, con “reglas claras de acceso, permanencia y graduación”. Priorizará a niños, jóvenes, adultos mayores, y tendrá una variante de apoyos temporales para personas desempleadas o que enfrenten emergencias. El economista Echavarría señala que su aspiración universal, como se plantea en varios países de Europa, puede ser demasiado ambiciosa: “Todavía no lo tiene nadie en el mundo. Así que lo veo como una idea para el futuro, algo que se irá pensando a largo plazo”.

Otra novedad es una propuesta para reformar los mecanismos de elección de fiscal general, procurador, contralor y magistrados. El programa señala que habrá “convocatorias públicas y evaluación técnica independiente”, sin entrar en mayores detalles. Echavarría aclara que el objetivo es que el presidente deje de participar en la composición de las ternas de candidatos para evitar la politización, pero todavía no hay definiciones sobre la alternativas.

La batería de medidas se completa con la reducción de trámites para crear empresas, la puesta en marcha de un programa turístico para que niños y adolescentes de bajos recursos viajen por el país, la creación de unas Olimpiadas Nacionales de Inteligencia Artificial para estudiantes y la promesa de ampliar la cobertura de salud de las personas trans. Mientras tanto, la campaña ha abierto un nuevo frente más allá del programa: recolectar firmas para convocar un referendo que impida una Asamblea Constituyente, como propone el petrismo. Para Fajardo, Colombia no requiere de una refundación épica. Los cambios necesarios, asegura, ya se encuentran en su programa de gobierno.

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