Paloma domina al Tigre y amenaza a Cepeda
Después de los resultados de las consultas, el país amanece sumido en uno de los deportes más populares: la especulación política. La jornada deja ganadores de ambos lados del espectro político

Hasta este domingo a las seis de la tarde Colombia parecía sumida en una campaña presidencial predecible y aburrida. Las listas al Congreso eran aún más apáticas. Los resultados de las elecciones del 8 de marzo, con los ganadores de las consultas y la composición del nuevo Congreso de la República son un campanazo para despertar al país político, entender la cacería al Tigre De la Espriella que protagonizará Paloma Valencia, del Centro Democrático, y encender las alarmas de la campaña de Iván Cepeda, el candidato avalado por el presidente Petro, quien hasta ayer ganaba las encuestas holgadamente.
Las elecciones presidenciales comenzaron oficialmente ayer cuando la Registraduría Nacional emitió el último boletín y dio a conocer los ganadores de las consultas. Atrás quedaron, por fin, largos meses de bullicio de cientos de teloneros, algunos en extremo delirio, que con megáfono en mano se creían vencedores sin tener votos y pedían a grito herido la invasión de Colombia o la extracción del presidente Petro. Esos candidatos fueron derrotados estruendosamente. El país los castigó y los mandó al pabellón de quemados.
El país amanece el lunes 9 de marzo sumido en uno de los deportes más populares: la especulación política. Pero más allá de eso habrá que hacer un balance para determinar a los ganadores y perdedores de esta primera gran batalla por suceder a Gustavo Petro en la presidencia de la república.
Un gran ganador sigue siendo el presidente Petro, que logró aumentar la votación del Pacto Histórico y elevar de 20 a 25 el número de curules en el Senado de la República. Esa votación significa un enorme espaldarazo del electorado a las políticas sociales del Gobierno nacional. Petro supo capitalizar la controversia generada por la decisión de un consejero de Estado sobre el salario mínimo vital, y además, los éxitos de su política internacional, como la reconciliación con el presidente Trump, que logró gracias a la gestión de la canciller Yolanda Villavicencio y el embajador en Estados Unidos, Daniel García-Peña.
Con 25 senadores del Pacto, Petro tendrá como presidente a una bancada firme en la defensa de la agenda de reformas que presente el próximo 20 de julio, que será su herencia al nuevo presidente. En caso de que Cepeda cumpla la profecía que hasta hoy muestran las encuestas, de que ganará frente a cualquier candidato en la segunda vuelta, esa bancada será fundamental en la construcción de un bloque parlamentario que impulse la agenda petro-cepedista. Y, en caso de que el panorama cambie, también se convertirá en un bloque de oposición vigoroso que tendrá como tarea defender el legado del presidente Petro. Así que 25 senadores son un enorme triunfo de Petro y una carta que jugará a su favor en cualquier escenario.
Gana, sin estar jugando, Iván Cepeda. Cuenta desde ayer con una bancada fuerte que impulsará su campaña presidencial y el apoyo leal del presidente Petro. Y son pasado Roy Barrera, el exembajador que se creyó capaz de retar a Petro, y Daniel Quintero, el exalcalde de Medellín que levita en las nubes de su propio ego y sus enredos judiciales. Ambos quedaron fuera del escenario presidencial y tendrán que someterse a la disciplina o hacerse a un lado. Su capacidad de daño ha sido reducida y una voltereta hacia la derecha minaría su futuro.
El tercer ganador es Álvaro Uribe. No importa que haya perdido la posibilidad de una curul en el Senado. Al exmandatario eso poco le importa. Se trató de una estrategia para jalonar su lista parlamentaria. Haber obtenido 17 curules en la cámara alta, en medio de una fuerte oposición al Gobierno del presidente Petro, sin burocracia y solo con bloqueo sistemático a la agenda presidencial, es un éxito que solo él puede cobrar.
Los votos en el Centro Democrático son de Uribe y de nadie más. Y, además, Uribe es el dueño absoluto de Paloma, tanto que las vallas de esa campaña decían: “vote por la candidata de Uribe”, borrando, ignorando, negando el nombre y el pensamiento de la ganadora de la consulta. Y para aumentar el éxito de Uribe, hay que anotar que logró convertir en ganadora a una consulta por la que pocos apostaban. Uribe tiene 17 senadores para apretar el bloqueo legislativo en un eventual Gobierno de Cepeda, o para impulsar su propia agenda de contrarreformas en un supuesto mandato de Paloma.
Uribe, asimismo, ha puesto en jaque mate al Tigre, que hasta ahora iba de segundo en las encuestas, pero de lejos, perdiendo en todos los escenarios contra Iván Cepeda, y ha puesto a competir a una mujer, de extirpe conservadora y heredera de la más rancia oligarquía caucana, que le obedecerá todas sus órdenes, acatará todas sus amables recomendaciones, y ejecutará al pie de la letra todos sus mandatos. El Tigre, hoy con las rayas desteñidas, está acorralado por el zurriago de Uribe. Será la primera vez que una paloma se devorará a un tigre, y una mujer podría seriamente dar la pelea por la presidencia de la república.
La derecha se unirá para apalancar esa posibilidad, derrotar a la izquierda democrática y regresar al poder, y para ello apelará a otro ganador de la jornada: Juan Daniel Oviedo, el outsider LGBTI, ex miembro del Gobierno de Iván Duque, que se desmarcó de manera estratégica del uribismo atacando a Vicky Dávila y defendió al Gobierno de Petro, para cobrar por taquilla, obteniendo más de un millón de votos. Oviedo es la sorpresa electoral que suma votos para atraer a minorías y poblaciones diversas que reclaman representación y poder.
La estrategia de la derecha es sencilla. Paloma compensará su discurso de derecha, con el almíbar tecnócrata de centro de Oviedo, quien buscará pescar votos de centro derecha y centro izquierda, para ganar espacios que hoy son de Iván Cepeda.
El gran perdedor es, sin duda, Abelardo de la Espriella, el Tigre que tuvo su cuarto de hora para demostrar su destreza como bailarín en las tarimas y su capacidad de autoexcluirse con sus comentarios homofóbicos y reaccionarios, que espantaron incluso a la misma derecha que le dio la espalda. Cada voto por Paloma Valencia es un voto contra las aspiraciones del Tigre, que ya no parece un tigre de bengala sino un adorno político.
Perdedores hay muchos en estas elecciones. Unos muy grandes que ahora parecen insignificantes, como Sergio Fajardo, que prefirió seguir en su pedestal del pantano político a sumarse a una consulta con Claudia López, en donde hubiera jugado a ganar el centro político. Claudia ganó una consulta contra un candidato anónimo que le sirvió de sparring y se puso a soñar nuevamente en volver a acariciar el poder. Su esposa, Angelica Lozano, perdió su curul. El electorado le cobró su oportunismo y oposición a Petro. Ingrid Betancur es otra gran perdedora, que quizá en cuatro años regrese de París a recuperar el oxígeno perdido. Nadie sabe qué país habrá entonces.
La campaña inicia con fuerza y las cartas se barajan de nuevo. Las próximas encuestas mostrarán el impacto de los resultados y qué tanto afectan la supremacía que hasta ahora ha tenido Cepeda. Hay que resaltar que ese candidato ha logrado mantener la lealtad del electorado del presidente Petro, que tiene hoy una popularidad del 54% en las encuestas.
Ahora, tendrá que abrir las puertas de su campaña a nuevos aliados y sectores políticos. Solo no ganará. Necesita más de 12 millones de votos para ganar. El pragmatismo y no el sectarismo de su círculo cercano le abrirá espacios que incluyan a otros sectores que garanticen la continuidad del proyecto petrista. Del otro lado, tendrá una Paloma, de Uribe, a la que la derecha le dará garras y fuerza para destronar al Tigre y competir por la presidencia. La campaña comienza con ruido de palomas, el zurriago de Uribe, un tigre sin dientes e Iván Cepeda abriendo las puertas para recomponer su campaña y ganar.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































