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Elecciones en Colombia
Opinión

Domingo negro para el centro político

El centro político es uno de los grandes perdedores de la contienda. El Partido Verde y el Nuevo Liberalismo no logran resultados contundentes en el Congreso, y la austera votación de Claudia López en la consulta la deja sin margen de negociación

Conteo de votos tras el cierre de las urnas en Corferias, Bogotá, este domingo.Santiago Mesa

Los resultados de las elecciones del domingo, a pesar de que deben ser analizados por separado en el ámbito de la carrera presidencial y la del legislativo, envían rápidamente a una misma y difícil conclusión: el centro político es uno de los grandes perdedores de la contienda.

En el Senado, se mantuvieron a flote y con grandes dificultades gracias a una combinación de factores: la alianza con el MIRA (un partido cristiano y muy conservador) y con el barón electoral liberal y gobernador del Huila (Rodrigo Villalba), permitió al Nuevo Liberalismo lograr una senadora, María Lucía Villalba (su hija), como única representante de ese partido. Esta vez decidieron ir a lo seguro con la elección de una delfín que heredaría los votos de su padre y renunciaron a apostarle a la política en su versión más moderna y renovada.

La única candidata no tradicional y ella sí, representante de la nueva política independiente que se ha hecho a pulso y que salió elegida en esa lista fue Jennifer Pedraza, quien llegará al Congreso prácticamente sin grupo político: sus credenciales feministas la inhibirán de trabajar con el MIRA y su aproximación progresista e independiente la inhibirán de trabajar con Villalba, que además de pertenecer a lo más rancio de la política tradicional, trabajó de cerca con Iván Duque y está más próxima de esa derecha que del centro político.

Pero las malas noticias no paran ahí. Jorge Enrique Robledo, Angelica Lozano y Katherine Miranda, todos destacados congresistas, se quedaron por fuera. El Partido Verde, en crisis y con la identidad desdibujada desde hace rato, tampoco lo hizo bien. Y como si todo esto fuera poco, la debacle del Nuevo Liberalismo en la Cámara por Bogotá fue de tamañas proporciones. El partido se rehusó a irse en coalición y le apostó a un abanico de políticos que no pegaron. El triunfo que lograron en las elecciones a la Alcaldía de Bogotá y al Concejo se desvaneció completamente en esta elección. Solo lograron sacar dos representantes regionales y tristemente Julia Miranda, una excelente representante, se quedó también por fuera.

Siguiendo en la misma línea, la votación de Claudia López en la consulta también fue muy magra. Tanto, que la dejó sin opciones de negociación frente a Sergio Fajardo. Se suponía que, de esta consulta y de acuerdo con las encuestas, iba a salir fortalecida y ello obligaría a Fajardo a acercarse. Pero los incentivos desaparecieron. Si bien sacó un poco más de votos que los que sacó Fajardo en la consulta de hace cuatro años, su desempeño dejó sobre el tapete la pregunta sobre si lo que puede ofrecer son más costos que beneficios. Al final, sus resultados fueron doblemente mejores cuando fue elegida alcaldesa.

Los sorprendentes resultados de Juan Daniel Oviedo son los únicos que ofrecen algo de posibilidades para el centro político más inclinado hacia la derecha. Oviedo entendió desde el comienzo que construir campaña únicamente en función de los ataques permanentes a Petro y su grupo político no dejaba espacio para pensar en el futuro y la gente quiere pensar en lo que viene, quiere tener la esperanza de que hay una luz al final del túnel.

Oviedo logró, en medio de tanta polarización, tanto ataque y tanta agresión, construir una campaña colorida, alegre, que lograra lo imposible: obtener una sonrisa del ciudadano de vez en cuando. Pero además ha sido sólido en materia de propuestas, no ha optado por la superficialidad mediática y oírlo en los debates es un respiro de moderación, conocimiento, serenidad y contundencia al que muchos le damos la bienvenida.

Sin embargo, la gran pregunta que descansa sobre el contundente triunfo de Paloma Valencia es si para la primera vuelta tomará la decisión de acercarse al centro (en cuyo caso resulta rentable, por ejemplo, ofrecer la fórmula vicepresidencial a Oviedo) o buscará la forma de quitarle piso a De la Espriella (otro gran perdedor de las elecciones de ayer, en la medida en que sus aliados políticos no lograron mayor cosa en el Congreso—siendo este un indicador no muy contundente en la medida en que Oviedo, con gran votación, tampoco logró mucho allí). A simple vista, la candidata del Centro Democrático debe hacer un esfuerzo más grande por convencer al centro que a la derecha, en donde ha militado toda su vida política. Con los resultados de ayer, tiene muchos chances de debilitar a De la Espriella; con Oviedo en la campaña y algo de moderación en su discurso, tiene grandes posibilidades de arrebatarle votos a Fajardo.

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