Elecciones en Colombia: cómo funcionan las votaciones del 8 de marzo para elegir nuevo Congreso y candidatos presidenciales
Además de elegir a los congresistas por los siguientes cuatro años, marcará la campaña presidencial con nombres, fuerzas y capitales electorales definidos

El próximo domingo, 8 de marzo, marca el inicio formal del ciclo electoral nacional en Colombia. Como ocurre cada cuatro años, el país comienza su camino hacia la definición de la Presidencia con las elecciones legislativas. Es una jornada que no solo define el Congreso para el próximo cuatrienio, sino que también sirve como la primera gran medición de fuerzas de cara a la elección presidencial de mayo y, de ser necesaria, junio.
A diferencia de otros sistemas electorales, el colombiano combina en un mismo día varios procesos distintos, con reglas diferentes, niveles de complejidad elevados y múltiples lecturas políticas posibles. Entender qué se vota, cómo se vota y cómo se interpretan los resultados es clave para no sacar conclusiones apresuradas.
El calendario electoral: legislativas primero, presidenciales después
El ciclo electoral arranca el 8 de marzo con la elección del Congreso de la República —Senado y Cámara de Representantes— y continúa dos meses después, en mayo, con la primera vuelta presidencial. Si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos válidos, se realiza una segunda vuelta en junio, entre los dos más votados.
Además, en la jornada legislativa de marzo, los partidos y coaliciones que así lo decidan pueden llevar a las urnas la elección de su candidato presidencial mediante consultas, una suerte de primarias abiertas que se realizan el mismo día de las legislativas, pero con tarjetones adicionales.
¿Qué se define este domingo?
Este domingo ocurren tres cosas fundamentales:
- Se define composición del Congreso para los próximos cuatro años.
- Se eligen los candidatos presidenciales que ganen tres consultas, de izquierda, centro y derecha.
- Se hace primera medición real de las fuerzas políticas, tanto de los proyectos presidenciales como de los partidos tradicionales y emergentes que no tienen candidatos presidenciales propios.
Los ganadores de las consultas avanzan a la primera vuelta presidencial, donde se enfrentarán entre sí y con los aspirantes que decidieron no someterse a ese mecanismo. Entre los que llegarán directamente a mayo están el senador de izquierda Iván Cepeda, que encabeza las encuestas; el ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien le sigue; y el exalcalde de Medellín Sergio Fajardo, de centro.
Cómo votar por el Senado de la República
El Senado colombiano tiene 102 miembros. De ellos, 100 se eligen en una circunscripción nacional única, lo que significa que cualquier ciudadano puede votar por cualquier lista y candidato sin importar el lugar del país en el que se encuentre. Los dos restantes se eligen en una circunscripción especial indígena, creada por la Constitución de 1991 para garantizar representación política de estos pueblos. El elector puede escoger si recibe el tarjetón nacional o el indígena.
En el tarjetón nacional aparecen 16 listas, cuatro de ellas de coaliciones de más de un partido. De ellas, 10 son abiertas. Eso significa que el ciudadano puede votar por un candidato específico o por el partido en general (en el tarjetón físico no aparecen los nombres, solo los números que corresponden a cada candidato). En ese caso, el orden final de la lista, el que define la repartición de escaños, se reorganiza según la votación individual. En las seis cerradas, el partido ya definió ese orden y el elector solo puede votar por la colectividad.
Las listas cerradas más visibles son las del Pacto Histórico, del presidente Gustavo Petro, y la del Centro Democrático, fundado por el expresidente Álvaro Uribe. Las otras son de partidos pequeños, e incluso desconocidos. En contraste, los partidos tradicionales —Liberal, Conservador, Cambio Radical y La U— compiten con listas abiertas, asociadas a maquinarias regionales y estructuras clientelistas. Con esa misma estrategia, en 2022 sumaron 7,5 de los 18,2 millones de votos y 49 curules al Senado.
Cómo se reparten las curules del Senado
La asignación de las 100 curules nacionales sigue varios pasos:
- Se suman los votos válidos obtenidos por cada lista.
- Solo acceden a la repartición de escaños las listas que superen un umbral del 3% de todos los votos válidos. En 2022 fue de más de 509.000 votos.
- Con las listas que superan el umbral se aplica la cifra repartidora (método D’Hondt), que distribuye las curules de manera proporcional. En 2022 fue de 144.013 votos.
Las curules asignadas se entregan según el orden de cada lista: en las cerradas, el previamente definido; en listas abiertas, según la votación individual de cada candidato.
Las dos curules indígenas se asignan a las listas más votadas en esa circunscripción especial. En esta ocasión compiten 10 listas, cinco abiertas y cinco cerradas.
Cómo se elige la Cámara de Representantes
La Cámara es aún más compleja. Cada departamento y el Distrito de Bogotá tienen un número de curules definido según su población. A eso se suman:
- Una curul para los colombianos en el exterior.
- Dos curules afrocolombianas.
- Una curul indígena.
- 16 curules para víctimas del conflicto, en las zonas más afectadas por la violencia, conocidas como Citrep.
Cada elector puede votar por la circunscripción territorial donde sufraga o por una de las circunscripciones especiales; en los municipios de las zonas Citrep, también existe esta opción. El sistema de umbral y cifra repartidora se aplica departamento por departamento, lo que produce resultados muy distintos.
La Cámara suele tener menos figuras nacionales y más liderazgos locales. Es allí donde aparecen partidos pequeños o regionales con fuerza territorial, como ha tenido Fuerza Ciudadana, de Carlos Caicedo, en el Magdalena o como apuesta el exministro Mauricio Lizcano con Gente en Movimiento en Caldas.
Además, existen coaliciones variables: partidos que compiten entre sí en un departamento pueden ser aliados en otro, lo que añade otra capa de complejidad.
Cómo votar en las consultas presidenciales
Para participar en una consulta presidencial, el ciudadano debe pedir un tarjetón adicional. Esta vez hay un solo tarjetón para las tres consultas, lo que obliga al elector a escoger solo una. En total hay:
- Nueve candidatos en la consulta de la derecha.
- Cinco en la de la izquierda.
- Dos en la del centro.
Las encuestas muestran que una proporción significativa de los votantes aún no ha decidido por quién votar, lo que abre la puerta a comportamientos estratégicos: votar por afinidad ideológica, por cálculo político o incluso para influir en el resultado de otro sector.
Para complejizar aún más el escenario, hay candidatos relevantes que no participan en las consultas, como Iván Cepeda y Sergio Fajardo, quienes han llamado a sus electores a no votar en ellas.
Eso introduce una lectura ambigua de los resultados: una consulta con muchos votos puede interpretarse como fortaleza del sector, pero también como debilidad del candidato ausente; una consulta con pocos votos puede ser leída como fracaso del mecanismo o como validación de quien decidió no participar.
Cómo leer los resultados del domingo (y con cuánta fuerza llega cada candidato)
Más allá de saber quién gana cada consulta, uno de los grandes debates del lunes será con cuánta fuerza real llegan los distintos candidatos presidenciales a la carrera de mayo. No se trata solo de triunfos formales, sino de volúmenes de votación, comparaciones cruzadas y señales políticas.
La izquierda: la comparación inevitable con Iván Cepeda
En la izquierda, el punto de referencia es claro. Iván Cepeda obtuvo 1,5 millones de votos en la consulta interna de octubre, una cifra que es un capital político ya medido. Quien gane ahora la consulta —en la que parte como favorito el exsenador Roy Barreras, pero donde el exalcalde de Medellín Daniel Quintero ha venido ganando terreno— será comparado inevitablemente con ese resultado.
Además, habrá otro contraste: la consulta frente a los votos del Pacto Histórico al Senado. Cuanto más cerca esté la votación del ganador de esa cifra, o si incluso la supera, más fuerte llegará frente a Cepeda. Si queda muy por debajo, su liderazgo se verá más débil incluso dentro de su propio espacio.
El centro: ganar no basta, hay que demostrar músculo electoral
En el centro, donde es prácticamente seguro que la exalcaldesa de Bogotá Claudia López se imponga al poco conocido Leonardo Huerta, la pregunta no es quién gana, sino cuál será la votación. Si López logra una cifra relevante y al menos comparable con la de Iván Cepeda, llegará con fuerza a mayo. Una consulta con pocos votos pondría en duda su viabilidad real en la primera vuelta; una votación sólida le permitiría argumentar que el centro sigue teniendo espacio político.
La derecha: el peso relativo de un triunfo
En la derecha, la atención estará puesta en quién gana la consulta. Hoy, quien encabeza las encuestas es la senadora uribista Paloma Valencia. Su resultado será evaluado en varios planos: cuántos votos obtiene ella, cómo se compara esa cifra con la votación de su partido, el Centro Democrático, y cuál es el balance con el desempeño conjunto de las fuerzas de derecha y centroderecha en el Congreso. Si quien gana la consulta lo hace con un resultado débil —o muy inferior al desempeño legislativo de la derecha— relativizaría su triunfo: habría ganado, sí, pero sin demostrar un liderazgo electoral contundente.
En ese análisis aparece también la incógnita de Abelardo de La Espreilla, el aspirante de ultraderecha que nunca se ha medido en las urnas y que fue avalado por el pequeño Movimiento de Salvación Nacional. Si ese partido no logra superar el umbral al Senado, su aspiración quedará golpeada. Y si la consulta de la derecha y su ganador o ganadora suman varios millones de votos, aumentará el interrogante sobre la base real del fenómeno de opinión del penalista.
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