Donald Trump anuncia que se reunirá con Gustavo Petro en febrero
El presidente estadounidense indica que el encuentro será en la primera semana de ese mes, en la Casa Blanca


La fecha del encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el colombiano Gustavo Petro, se ha acotado. Este viernes, a través de su red social Truth, Trump ha indicado que se reunirán en la primera semana de febrero, en la Casa Blanca, aunque no dio un día específico. “Estoy seguro que funcionará muy bien para Colombia y para Estados Unidos, pero se debe evitar que la cocaína y otras drogas entren a los Estados Unidos”, añadió el mandatario, adelantando que el tema central será la lucha contra las drogas.
La cita entre los jefes de Estado, que durante meses se han atacado verbalmente en las redes sociales, se concretó gracias a una llamada de 55 minutos que sostuvieron el 7 de enero, y que le dio un vuelco a las relaciones bilaterales. De referirse a Petro como un “maleante y mal tipo”, de acusarlo —sin pruebas— de ser un narcotraficante y de incluso llegar a amenazarlo en tres ocasiones con una operación militar en Colombia, Trump dijo que había sido un honor hablar con el mandatario y lo invitó a la sede de su Gobierno. Petro también moderó su discurso y alineó sus posturas con Trump en cuanto al narcotráfico y a la transición en Venezuela.
“Hablaremos con Trump de la paz del continente, de la soberanía, de un pacto por la vida basado en energías limpias. Se puede descarbonizar la matriz (energética) de EE UU si se vuelve real el potencial de energías limpias de Suramérica”, había indicado Petro sobre el encuentro, a través de la red social X, en un esfuerzo por ampliar la temática a tratar más allá de la lucha contra las drogas, la justificación que ha dado Trump para hacer una operación militar en Venezuela y capturar a su presidente, Nicolás Maduro. El objetivo de Petro es hacer virar el interés de Trump por el petróleo y proponerle una inversión de 500.000 millones de dólares para que América Latina produzca energías limpias que además de abastecer a su país, eviten una crisis climática.
Sin embargo, lo más probable es que la reunión gire en torno a la seguridad. Tres fuentes de la comisión diplomática que hizo posible que las relaciones se restablecieran le confirmaron previamente a este diario que una de las exigencias de Washington había sido que el Gobierno colombiano le cambiara el estatus político tanto a las disidencias de las FARC como al ELN, grupos armados que en parte se financian con el tráfico de drogas. La condición es que sean reclasificados como organizaciones narcotraficantes, lo cual transformaría la política de paz que ha mantenido la Administración de Petro, basada en mantener diálogos simultáneos con distintos grupos armados.
Los meses de malentendidos, en todo caso, han hecho mella en las relaciones bilaterales. Colombia es un país descertificado en la lucha antidrogas, a su presidente le fue revocada la visa y su canciller, Rosa Villavicencio, renunció a la de ella en un gesto de solidaridad. Además, Petro y su familia fueron incluidos en la Lista Clinton, donde se registran personas u organizaciones señaladas de tener vínculos con el narcotráfico o con el crimen organizado. De acuerdo con Trump, será su secretario de Estado, Marco Rubio, junto con la Cancillería colombiana, los encargados de ajustar los detalles para que Petro no tenga inconvenientes para entrar a Estados Unidos.
El encuentro, además de una operación logística, es una hazaña diplomática. Requirió meses de esfuerzos de políticos y empresarios colombianos, no todos adeptos al presidente, que discretamente activaron contactos e hicieron más de 100 reuniones para desescalar la tensión. La mediación incluyó conversaciones con la CIA, e incluso Qatar se ofreció a mediar como país interlocutor. Todo para que en febrero ambos mandatarios, lejos de las redes y esta vez frente a frente, puedan limar asperezas.
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