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Diana Ospina recupera su libertad tras casi dos días secuestrada luego de tomar un taxi en Bogotá

El caso pone de nuevo en evidencia el aumento del “paseo millonario” en la capital y aumenta la presión sobre la estrategia de seguridad de la Alcaldía

Diana Ospina, en una imagen compartida durante su búsqueda.Cortesía

Abordó un taxi y se le perdió el rastro durante casi dos días. Cogida del brazo de una amiga, Diana Ospina salió de Theatron, célebre discoteca en el corazón de la fiestera localidad de Chapinero, en el oriente de Bogotá, en la madrugada del domingo 22 de febrero. Las cámaras de seguridad de la zona muestran que caminaron menos de una cuadra hasta la avenida Caracas, donde su acompañante se subió a un carro particular. Ospina se quedó unos minutos en la vía, revisando su teléfono, hasta que decidió tomar un taxi. Cruzó unas palabras con el conductor, abrió la puerta trasera y subió. No se supo nada más de ella hasta la noche del lunes, cuando el alcalde Carlos Fernando Galán confirmó que había sido encontrada y que estaba a salvo, con su familia.

Ospina es otra víctima de un secuestro extorsivo, conocido como “paseo millonario”, un delito que se ha disparado en Bogotá. En 2025 se registraron 37 casos, la cifra más alta desde 2004, y un aumento del 363% frente a los ocho casos de 2024, según datos de la Policía Nacional. Esta modalidad de robo y secuestro consiste en retener y muchas veces drogar a las víctimas a bordo de un vehículo, mientras les vacían las cuentas bancarias y usan sus tarjetas de crédito. En 2025, 28 de las víctimas fueron hombres y las otras 9 eran mujeres, según datos del Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Contravencional y Operativo de la Policía, SIEDCO.

Stefanía Acosta, la sobrina de la víctima, relata que Diana alcanzó a enviar un mensaje desde el taxi diciendo que iba a compartir las placas del vehículo, seguido de una nota de voz en la que aseguraba que estaba a pocos minutos de su casa. “Pero le temblaba la voz, entonces no sabemos si ella ya sabía que estaba en riesgo”, contó la familiar a la prensa. Ospina nunca llegó.

Las cámaras de seguridad del edificio donde vive muestran que el taxi sí alcanzó a llegar hasta allí. Pero segundos después, otro taxi se detuvo justo detrás: de él bajaron dos hombres que corrieron hasta el primer vehículo y lo abordaron justo antes de que ambos carros se marcharan de nuevo, con rumbo desconocido. Esa misma madrugada se registraron movimientos en las cuentas bancarias de Ospina. Según versiones de prensa, le robaron cerca de 40 millones de pesos, unos 11.000 dólares.

El lunes, con la mujer de 45 años aún desaparecida, el alcalde escribió en X que se habían activado “todas las herramientas de búsqueda” y pidió colaboración ciudadana a través de la Línea 123. El secretario distrital de Seguridad, César Restrepo, aseguró que la Policía trabajaba con la familia en la recolección y cruce de información técnica. Esa misma noche, Galán informó que Ospina había llegado, sobre las nueve de la noche, al CAI (centro de atención inmediata de la Policía) Mirador, en la ladera oriental de la ciudad, no muy lejos del centro histórico. “La investigación para llevar ante la justicia a los delincuentes avanza muy rápidamente”, afirmó el político de centro, y prometió que los responsables “pronto estarán tras las rejas”.

Según el periodista Melquisedec Torres, quien tuvo acceso al testimonio de la víctima, Ospina estuvo en manos de dos grupos criminales. El primero la secuestró al salir de la discoteca y la retuvo durante unas tres horas en un recorrido por el suroccidente de la ciudad, durante el cual fue golpeada e insultada. Esos mismos criminales la llevaron a una casa, donde estuvo secuestrada por unas 38 horas, en manos de un segundo grupo. Allí, tres hombres la custodiaban sin maltrato. Ya vaciadas las cuentas, y con la presión mediática y policial encima, decidieron liberarla. La llevaron hasta la vía que cruza las montañas que separan la ciudad y el municipio vecino de Choachí, al oriente, donde la abandonaron. Según ese relato, Ospina corrió por media hora sin zapatos, pidiendo sin éxito ayuda a los vehículos que pasaban. Finalmente, un conductor se detuvo y la llevó al CAI, desde donde se comunicó con su familia.

En un video difundido por Torres en redes sociales, que muestra los primeros momentos de Ospina tras su liberación, ella exclama “¡Lo que corrí!”. El periodista ha sido acusado en X de violar la privacidad de Ospina por publicar el video en el que ella le pregunta quién es y, ante su respuesta, dice “Qué mal que filmen”. Torres ha respondido que la interacción se dio en un lugar público, que llegó a la escena con autorización de familia y amigos de Ospina, y que compartió con ellos el resto de la noche.

Aunque no hay cifras oficiales de secuestros extorsivos en Bogotá durante en 2026 en el SIDECO, que permitirían comparar con los datos de 2025, este es por lo menos el tercer caso: a finales de enero el comandante de la Policía Metropolitana, Giovanni Cristancho, anunció una estrategia para combatir el delito luego de dos casos, del que fue especialmente sonado el del profesor Neill Felipe Cubides, secuestrado a la salida de una clínica y cuyos restos fueron encontrados calcinados en el extremo sur de la ciudad. Desde entonces, y en plena campaña electoral, se han reactivado las críticas por la inseguridad en una ciudad cuyo plan de desarrollo se llama Bogotá Camina Segura.

En ese marco, a finales de enero, la Alcaldía y la Policía Metropolitana anunciaron la creación de “zonas amarillas”, puntos de transporte seguro en áreas de alta vida nocturna, coordinados entre el Gaula, Asobares, empresas de taxi y las secretarías de Gobierno y Seguridad. Las primeras intervenciones se han realizado a la salida de conciertos y eventos en el estadio El Campín y en las zonas de vida nocturna de Modelia, la Zona T, y Galerías. Theatron no queda en ninguna de ellas, aunque sea relativamente cerca a las dos últimas.

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