Petro interviene para unir a la izquierda hacia 2026
En una reunión en la Casa de Nariño, el presidente insiste en incluir a Daniel Quintero entre los aspirantes presidenciales y en evitar listas diferentes a las del Pacto Histórico en las legislativas


La temprana campaña electoral colombiana sigue avanzado. Este miércoles, decenas de congresistas oficialistas acudieron a la Casa de Nariño para hablar con el presidente sobre el camino de la izquierda para las elecciones legislativas y presidenciales del próximo semestre. Gustavo Petro dio línea: el proceso de unidad, que pasa por la fusión legal de varios partidos en el Pacto Histórico, pasa por ampliar el abanico de candidaturas presidenciales y por evitar que haya listas alternativas de la izquierda al Congreso. Con ello, el presidente refrenda ante sus legisladores su apoyo a la resistida participación del exalcalde de Medellín Daniel Quintero, imputado por corrupción, en la votación del 26 de octubre para definir el candidato presidencial de su partido.
Tras décadas de guerras intestinas, la izquierda colombiana empezó a unirse a inicios del siglo, un proceso que cristalizó con el Polo Democrático Alternativo como partido único y con el éxito de tener el segundo candidato más votado en las presidenciales de 2006, con Carlos Gaviria. Pero las tendencias centrífugas se repitieron en los años siguientes, y fue solo la fuerza de la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2018 la que volvió a unir a la mayoría de sus matices, que mantuvieron en todo caso estructuras separadas. Para 2022 cinco partidos de izquierda se aliaron en una coalición, el Pacto Histórico, incluyendo a un Polo mermado y al petrista Colombia Humana. Y ha sido solo durante la presidencia de Petro, la primera que representa a esas fuerzas, que se ha dado un proceso de unificación que no ha sido sencillo por razones legales y, sobre todo políticas.
De ahí la importancia de que el presidente reforzara su llamado a lograr una unidad tan amplia como sea posible, y que no se limita a aceptar a Quintero, sino a buscar que todas las fuerzas de izquierda estén juntas en la votación legislativa de marzo. En 2022 no fue así: Fuerza Ciudadana, el partido del exalcalde de Santa Marta Carlos Caicedo, lanzó sus propias listas. Sumó figuras de su bastión, el departamento caribe de Magdalena, con figuras de opinión, personalidades de izquierda y disidentes del petrismo, para competir por curules a la Cámara de Representantes en varios departamentos y al Senado en la circunscripción nacional. El resultado de 450.000 apoyos no fue suficiente para que llegara al Senado, pues no llegaron al umbral mínimo que exige la ley del 3% de los votos totales. Y ese caudal, o por lo menos parte de él, podría haber fortalecido al Pacto y haberle dado de 1 a 3 senadores más, lo que habría dejado al oficialismo al borde de tener las esquivas mayorías que le han dificultado el camino a todas las reformas del Gobierno.
De allí el énfasis de Petro en lograr una unidad que espera lograr a través las urnas. La legislación colombiana permite a los partidos elegir por votación popular tanto sus candidatos presidenciales como sus listas al Senado y a la Cámara. Para ello, prevé una jornada de votación el último domingo de octubre con todos los interesados. En el pasado han sido pocas fuerzas las que la han utilizado, pues han arrojado una muy baja votación, hay alternativas menos costosas como las encuestas o las convenciones y le quitan el poder a las directivas. Esta vez, la izquierda le apostará no solo para definir su candidato presidencial, sino también para conformar sus listas al Congreso, en una apuesta por movilizar a su militancia de base desde ahora. “Nos permite hacer lo que más nos gusta, que es el activismo en las calles”, explica el congresista David Racero.
Él y otras figuras, como la senadora María José Pizarro, siguen a la espera de que el Consejo Nacional Electoral les permita escindirse del partido MAIS para luego ingresar al Pacto -esta semana han ganado una tutela que exhorta a esa autoridad a tramitar la solicitud que hicieron en enero-, en el que se ha erigido como un escollo para el proceso. Pero no el único, ni el mayor. Parte del MAIS, incluida la senadora Martha Peralta, se ha negado a unirse, recordando que se trata de una colectividad de esencia indígena. Otras figuras del oficialismo han convergido lo que han llamado Unitarios; su cabeza, la senadora Clara López, ha anunciado recientemente su aspiración presidencial por ese movimiento con la idea de enfrentarse más adelante, en marzo, al candidato que el Pacto defina en las urnas en octubre. Eso choca con la idea de Petro de llegar a esa fecha con un candidato único de izquierda, que haga una consulta con aspirantes ubicados más al centro, para ampliar la base electoral de su sucesor.
Por eso, el presidente dijo este miércoles que se debe hacer un nuevo intento de traer a Unitarios al Pacto, algo que está cerca de lograrse con Fuerza Ciudadana. Al final, más que la duda del candidato presidencial, el veterano político, que fue congresista durante la buena parte de las últimas tres décadas, tiene en mente una izquierda con más poder en el Legislativo. Tras tres años liderando el Ejecutivo, su conciencia de la importancia de controlar el Congreso es mayor. “Hemos conquistado un Gobierno administrador acorralado por los otros poderes”, se lamentaba en entrevista con EL PAÍS. “Le apostamos a un segundo gobierno, pero en caso de que llegásemos a perder, nuestra trinchera política será el Congreso”, explica Racero. Y por eso, antes de llegar a las consultas, antes de definir el candidato presidencial, antes de pensar en los rivales, saldrán a la calle los más de 150 aspirantes que hay hoy a Senado, los más de 400 a la Cámara, a buscar activar las bases de la izquierda y defender los que ven como grandes logros de Petro. Y con ello, impulsarán una campaña que cada vez inicia de forma más anticipada.
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