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Una promesa presidencial, el calor y una porra en San Pedro Garza calientan la antesala del repechaje en Monterrey

La afición boliviana arropa a su selección la noche antes del crucial partido contra Surinam. Edman Lara, vicepresidente de Bolivia, ha prometido regalar un boleto al Mundial a un niño si La Verde logra la clasificación

Entrenamiento de la selección de Bolivia en Monterrey, el 25 de marzo.Raquel Cunha (REUTERS)

Monterrey, una de las sedes mundialistas, siente la pasión futbolera desde los cielos. Incluso antes de que el avión termine de aterrizar en territorio regio, las instrucciones de seguridad para desembarcar llegan de la voz del famoso relator y comentarista deportivo Enrique Perro Bermúdez. Afuera de la terminal, para contratar un vehículo de transporte, un hombre promociona la empresa para la que trabaja así: “Gol de Totsa. El taxi del Mundial”. El repechaje es la antesala a la Copa del Mundo que organizan México, Estados Unidos y Canadá. Este jueves por la tarde, a las 16.00 (hora local), El Gigante de Acero, como se conoce al Estadio BBVA, será el escenario donde Bolivia y Surinam se enfrentarán para conocer cuál de las dos selecciones enfrentará a Irak por uno de los últimos boletos al máximo torneo de selecciones.

Las aficiones de ambos países han llegado a cuentagotas desde el lunes. Sin embargo, este miércoles terminaron de arribar los últimos grupos de hinchas, especialmente los que apoyan a la selección boliviana. Llevando la tricolor en banderas, gorros, pintura en el rostro o la casaca verde característica del conjunto andino-amazónico, cientos de ciudadanos de ese país abarrotaron la terminal de llegadas del aeropuerto de Monterrey. De acuerdo con datos de la FIFA, El Gigante de Acero, que se ubica en el municipio de Guadalupe, espera a más de 15.000 aficionados para el partido.

La tarde del miércoles, las delegaciones de Surinam y Bolivia afinaron los últimos detalles en cuanto a temas de logística, seguridad y protocolo. En un momento, incluso, durante la prueba de sonido, se alcanzó a escuchar desde las afueras del Estadio BBVA el himno nacional boliviano. “Cómo resonaba el himno. Tremendo...”, dice Giovan Suárez, un ciudadano de ese país que llegó en un vuelo charter que la empresa de aviación del Estado boliviano ofreció para los aficionados.

El partido se ha convertido, incluso, en un asunto de Estado. Este martes, a pesar de las críticas y señalamientos en su contra, Edman Lara, vicepresidente de Bolivia, llegó a Monterrey para apoyar a La Verde. Lo acompaña su esposa, la diputada Diana Romero. Ambos han sido señalados por abandonar su país para cumplir una “agenda recreacional”. Lara, quien mantiene una pulseta política con el presidente Rodrigo Paz, ha dicho al momento de llegar a la terminal aérea que tiene la “conciencia tranquila”.

“Tengo el orgullo de venir a alentar a mi selección. Considero que el presidente [Paz] igual debería haber venido para darle esa voz de aliento a los jugadores, ya que lo esperan del primer mandatario y del segundo mandatario ese aliento, esa motivación”, afirmó.

Lara, durante una entrevista con un medio boliviano que acompaña a La Verde, ha ido incluso más allá. Este ha prometido que si Bolivia clasifica al Mundial, regalará un pasaje y una entrada a un niño para que asista a la Copa del Mundo.

Ambas selecciones completaron su último entrenamiento ayer en el Centro Deportivo Borregos, perteneciente al Tec de Monterrey, una de las universidades privadas más importantes de México. A 30 grados centígrados, a las 16.00, una temperatura similar que se prevé sea la promedio durante el partido de este jueves. Un detalle que preocupa y molesta a Henk ten Cate, técnico de Surinam. Su equipo, que llegó contra reloj, apenas ha tenido dos sesiones de entrenamiento desde que asumió la dirección de los Suriboys en diciembre pasado para reemplazar a Stanley Menzo, quien fue el estratega que logró esta histórica clasificación para el equipo caribeño.

“Estoy un poco preocupado por el clima, vamos a jugar a más de 30 grados [...] Llegamos bien, pero con poca preparación, porque nuestros jugadores vienen de diferentes países y llegaron el domingo, el lunes y el martes. No estoy muy contento con esta situación. Nos tenemos mucha confianza porque somos un equipo muy bueno”, ha afirmado Ten Cate durante una breve conferencia de prensa.

Una porra frente al Oxxo

Paz no viajó a Monterrey, pero también tiene a un representante que acompaña a la selección. El mandatario boliviano regaló su entrada a Lucas Ortuño, un niño de un barrio de escasos recursos en la región de Santa Cruz, en el oriente de ese país. “Te tengo envidia… yo me quedo trabajando, y vos vas a nombre de todos los bolivianos a apoyar al equipo”, le dijo el mandatario por videollamada al niño hace tres días.

El pequeño, junto a su padre, se encontraba este miércoles por la noche en el municipio de San Pedro Garza García, como parte de la barra oficial de hinchas bolivianos que esperaron fuera del hotel a su equipo cuando llegaron de su última práctica. Al menos tres cuadras a la redonda del recinto de la cadena de alojamientos Marriott tuvieron que ser cerradas por la policía sampetrina y la Guardia Nacional. Con banda, cánticos, gritos y saltos, frente a un Oxxo y sobre el techo de una camioneta cerrada, un grupo de aficionados extendió una bandera rojo, amarillo y verde que llegaba hasta el suelo. Encendieron bombas de humo, se escuchaban ruidos de vuvuzelas, estas trompetas de plástico que se volvieron muy populares durante el Mundial de Sudáfrica en 2010. El ambiente era de fiesta e ilusión, una que no se veía entre la afición boliviana desde 1993, cuando La Verde logró su última clasificación a una Copa del Mundo.

La delegación de la selección boliviana llegó a su hotel y fue recibida como héroes. “Yo solo quiero repetir, aunque sea una vez más, ese mismo sentimiento que sentí cuando vi a mi Bolivia, a mis jugadores, entonar el himno como lo hicieron en Chicago antes de jugar contra Alemania [en junio de 1994, durante el Mundial de EE UU]”, dice Marcela Pérez, de 65 años, que viajó desde Oruro, en la zona altiplánica de Bolivia, hasta Monterrey para ver el encuentro de repechaje.

Óscar Villegas, técnico de Bolivia, aupado por la afición y con sus jugadores detrás de él sobre las escaleras de acceso del hotel, alcanzó a dar una muestra de agradecimiento a los presentes. “Gracias a todos por venir. Mañana vamos a dar todo por nuestro país”, afirmó con el puño en alto y fue secundado por gritos de los presentes. Los ánimos están arriba. Los equipos y Monterrey están listos para el repechaje. Quedan 77 días para que inicie el Mundial.

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