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Rodrigo Paz recupera en Washington un crucifijo que su padre entregó a Bush y sella así el deshielo con Estados Unidos

La devolución de un crucifijo familiar de oro marca la reapertura de las relaciones bilaterales tras más de dos décadas de distanciamiento

Rodrígo Paz y Marco Rubio, este sábado en Miami.Oficina del presidente de Bolivia

Estados Unidos impulsó a inicios de la década de 1990 la lucha contra el narcotráfico y organizó una cumbre antidroga en Cartagena de Indias con los principales países productores de hoja de coca: Perú, Colombia y Bolivia. Tres meses después, en mayo de ese año, el presidente boliviano, Jaime Paz, visitó a su homólogo estadounidense George Bush en Washington para definir la estrategia conjunta. En el encuentro, Paz le obsequió un crucifijo familiar con filigranas de oro, pero con una cláusula: sería devuelto cuando uno de sus hijos llegara a ser presidente. “Bush no quería recibir el crucifijo. Me dijo que no podía aceptarlo por el valor simbólico que tenía, pero yo insistí y al final accedió”, contaba años después. El sábado, treinta y cinco años más tarde, Estados Unidos le devolvió el regalo al hijo de Jaime Paz y actual jefe de Estado boliviano, Rodrigo Paz.

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Rubio obsequia reliquia a Rodrígo Paz
Rodrígo Paz, en Miami, este sábado.Foto: Rebecca Blackwell (AP) | Vídeo: RR SS

La entrega ocurrió durante la firma de la alianza Escudo de las Américas, en la que 12 mandatarios latinoamericanos sellaron un compromiso de cooperación contra el narcotráfico y la inmigración irregular. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, habló de una “promesa cumplida” al hacer la devolución: “La biblioteca del presidente Bush nos envió una nota contando todo lo que había ocurrido y pidiéndonos que se la entregáramos”, le dijo el diplomático republicano a Paz.

Rodrigo Paz contó que estaba presente junto a su hermano Jaime en el momento de la promesa de su padre. Tenía entonces 22 años. “Cuando mi padre estaba en Miami, de regreso a Bolivia, se acercó un miembro de las Fuerzas Armadas estadounidenses y le entregó una carta de Bush. Fue una sorpresa, porque no fue algo de lo que hubieran hablado durante su encuentro en la Casa Blanca”. La misiva era de agradecimiento: “La colocaré en un lugar muy especial de honor en mi biblioteca. Como proviene de una posesión personal o familiar, la conservaré. Daré instrucciones para que le sea devuelta cuando uno de sus hijos obtenga la presidencia”.

El crucifijo retornará ahora a El Picacho, el conjunto arquitectónico colonial donde vive la familia Paz, en Tarija, al sur del país. A esa casa también está ligado otro expresidente boliviano y tío abuelo de Rodrigo Paz, Víctor Paz Estenssoro, quien gobernó Bolivia en tres periodos: 1952-1956, 1960-1964 y 1985-1989. El mandato que siguió a su última administración fue el de su sobrino Jaime Paz, entre 1989 y 1993.

La simbólica devolución ocurre en medio de la reapertura de las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos. El 1 de noviembre, cuando Paz ya había sido electo pero aún no había asumido el cargo, tuvo lugar en Washington un encuentro oficial entre ambos países por primera vez en veintitrés años. El vínculo diplomático se había deteriorado después de que el expresidente Evo Morales expulsara a la misión diplomática y a la agencia antidrogas estadounidense (DEA) en 2008.

El regreso de un presidente boliviano a la Casa Blanca tuvo como tema principal aliviar la grave crisis económica que atraviesa Bolivia y resolver el desabastecimiento de combustible. Un motivo no muy distinto del que llevó a su padre a Washington en 1990, cuando solicitó entre 130 y 150 millones de dólares de ayuda para impulsar cultivos alternativos y reducir gradualmente la producción de coca vinculada al narcotráfico.

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