El prestigio de China crece con fuerza en Latinoamérica mientras el de EEUU se desploma y el de Europa decae
Una fundación alemana toma el pulso a la región, convertida en el principal escenario del pulso entre las dos superpotencias


Ante la agresividad y los bandazos constantes de Donald Trump en su segundo mandato en la Casa Blanca, sus vecinos del sur miran cada vez con mejores ojos a China, el gran rival estratégico de Estados Unidos. El gigante asiático es la única de las potencias que gana prestigio entre los latinoamericanos, según una encuesta realizada por la fundación alemana Friedrich-Ebert-Stiftung, la revista Nueva Sociedad y el grupo Diálogo y Paz y divulgada esta semana. China logra nuevos adeptos en la región (6 puntos más) mientras la imagen positiva de EEUU se desploma (17 puntos menos) y la de Europa decae, arrastrada por Alemania y Francia. Participaron 12.000 encuestados en 10 países.
Titulada AMLAT Radar 2026 o Navegar la incertidumbre: miradas latinoamericanas sobre Europa y el mundo, la encuesta es la foto de este momento marcado por el desorden global y la incertidumbre extrema. Retrata el humor de diez países —Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Uruguay y Venezuela— sobre el mundo actual. Pero también permite apreciar la evolución en los últimos años. Porque es la segunda toma de la realizada en 2021-2022.
Los autores destacan que, de las siete potencias/países mejor evaluados, China es la única cuya reputación ha mejorado en este cuatrienio. El resto, pierde adeptos. Añade el análisis que “los países líderes del mundo occidental enfrentan, así, un problema de reputación decreciente en la región, aunque siguen encabezando la lista”. Lidera España con casi un 31% de menciones positivas seguida a menos de un punto por Estados Unidos y Alemania. Pero la tendencia es nítida. Su popularidad en este momento está en claro retroceso.
Navegar por TikTok, comprar en Shein y subirse o conducir un coche eléctrico BYD es algo cada vez más habitual para millones de ciudadanos en América Latina. En las últimas dos décadas, China ha incrementado su presencia hasta convertirse en el primer socio comercial de Sudamérica, mientras EEUU mantiene esa posición en México o Colombia.
China es de nuevo la respuesta más frecuente (36%) ante la pregunta sobre cuál es el país que puede servir como el mejor modelo para el desarrollo de su país. Le sigue Japón (31%) y casi empatado Estados Unidos. Los autores destacan como singular el resultado de Venezuela, donde los modelos chino y estadounidense aparecen prácticamente empatados. Las encuestas se realizaron antes de que Trump decapitara al chavismo en un ataque militar y antes de que, junto a Israel, se enzarzara en una guerra contra Irán.
Señalan los autores de AMLAT Radar 2026 que los latinoamericanos no consideran a China como una amenaza sino “como una opción pragmática que se asocia con el valor que se asigna a la educación, la ciencia y la tecnología”.
Estados Unidos es vista, sobre todo, como una potencia militar y económica. El daño a la reputación de Washington “refleja los costos derivados del giro inoportuno y agresivo del gobierno de Trump para imponer la zona de influencia estadounidense”, dice el informe. Un movimiento que se traduce en la actual tutela estadounidense sobre Venezuela, en injerencias para que su candidato ganara las elecciones (el caso de Argentina u Honduras) o para que un aliado como el brasileño Jair Bolsonaro no fuera juzgado, en el uso de la fuerza militar para pulverizar supuestas narcolanchas o la inclusión de mafias de narcotraficantes en la lista de EEUU de organizaciones terroristas.
La percepción de los latinoamericanos respecto a Europa es que se ha alejado gradualmente de la América que habla español o portugués. Aunque mantiene cierto reconocimiento, tiene “una imagen que se asocia al pasado, sin dinamismo ni un papel claro ni innovador hacia el futuro”. Esa es la visión llega tras unos años en los que Europa ha lidiado con la primera guerra en su territorio en décadas, la de Ucrania. Pero también el momento en el que, por fin, la Unión Europea y Mercosur han creado una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, que entra en vigor en unos días.
Los autores llaman la atención hacia el bajo aprecio que existe entre los mexicanos por el vecino Estados Unidos, tres veces menos que el expresado por la superpotencia asiática. En cambio, en el otro gigante latinoamericano, en Brasil, la opinión es la inversa.
En nueve de los diez países analizados el impacto de las políticas de Trump se considera negativo, una opinión especialmente intensa en México. La excepción es Venezuela donde el efecto es percibido como levemente positivo. Preguntados sobre quién es el líder en el que menos confían, Trump lidera en desconfianza (25%), seguido del ruso Vladímir Putin (12%), del venezolano Nicolás Maduro (5%) y casi empatado, el chino Xi Jinping.
También estacan algunos hallazgos como emblemáticos. Es el caso de Brasil, donde una diplomacia de altísima visibilidad convive con la sociedad que más dudas expresa sobre la política exterior de su país. Los chilenos destacan por su rechazo a la inmigración, un factor que contribuyó a la victoria electoral del ultraconservador José Antonio Kast. Y los mexicanos y los chilenos se muestran los más reacios a que Estados Unidos trate a la región como su patio trasero, una opinión que probablemente apuntala, según el análisis de la encuesta, los altos índices de popularidad de los presidentes Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro.







































