Perros como espectadores: así es el único estadio ‘pet friendly’ de la Liga MX
El recinto de La Corregidora en Querétaro cuenta con una zona especial para que el público disfrute de los partidos en compañía de sus mascotas desde 2021


Valentín llega al recinto un domingo por la tarde con un poco de miedo. Olfatea todo a su alrededor y camina con cautela mientras descubre cada rincón de un espacio grande en el que también se ven algunos vehículos estacionados. Al cabo de unos minutos, la confianza lo invade y busca la atención de las personas ahí reunidas. De repente, una voz se alza pidiendo a los presentes formar una línea para la primera inspección. Valentín, curioso, pero aún sin entender lo que sucede, se ubica casi al final de la fila junto a otros perros que, como él, han acudido al estadio La Corregidora, en Querétaro, para un partido de fútbol.
Esta ciudad del centro de México alberga la única zona pet friendly (amigable para las mascotas) desde la que se puede disfrutar de un encuentro de la Liga MX en compañía de perros. El espacio fue creado en 2021 mediante una alianza entre el Club Querétaro y Pedigree, y ha recibido hasta este año a 800 canes y 2.400 personas. Cada temporada, entre 30 y 40 solicitudes son registradas en el formulario, disponible en la página web del equipo, para ser parte de la experiencia. La vocera de Mars, propietaria de Pedigree, cuenta que la idea es parte de la iniciativa Ciudad para las Mascotas de la empresa, que busca ampliar los espacios de convivencia con los animales, bajo la consigna de una “tutoría responsable”.
En el estacionamiento del estadio, en un área designada especialmente para los usuarios humanos y no humanos del espacio pet friendly, y al que los dueños y sus mascotas entran en sus carros dos horas antes del inicio del partido para evitar grandes multitudes. Es el primer filtro. Aquí, un veterinario del Instituto Municipal de Protección Animal (IMPA) de El Marqués realiza pruebas de comportamiento y revisa que los caninos cuenten con el esquema de vacunación completo.

Luis Franco, el médico zootecnista encargado de examinar a los tres perros que asistirán al encuentro entre los Gallos Blancos y los Tuzos este día, explica que el lenguaje visual de los peludos es muy importante. Indicadores como salivar en exceso, tener “la mirada perdida hacia todos lados” o “temblar de miedo y esconderse entre las piernas de su tutor” dejan entrever una incomodidad que no permitirán al can una experiencia positiva.
Valentín, un pequeño y afectuoso perro negro con blanco, y por partes color canela, espera pacientemente en la fila mientras los otros visitantes perrunos son inspeccionados por el veterinario. Delante de él, Zelda, una cariñosa peluda de color café con blanco que viene por primera vez, se mueve emocionada durante la revisión con estímulos sensoriales que lleva a cabo el doctor Franco, y que incluyen tocarla y hacer ruidos cerca de ella. “Buscamos perros centrados que no tengan temas de agresión ni de estrés”, señala el médico. Superadas las pruebas, y después de que los dueños firman una carta responsiva y el reglamento del sitio, empleados de La Corregidora checan que los espectadores cuenten con su Fan ID, un código QR mediante el que se identifican obligatoriamente a todos los asistentes a los estadios de la Liga MX.
Tras esto, las mascotas y sus tutores se abren paso caminando, desde el estacionamiento hacia la zona sur del estadio, rodeados todo el tiempo por el personal del área pet friendly. Al llegar a una llamativa pared amarilla con los logos del patrocinador del espacio, el grupo sube unas escaleras que dan un acceso exclusivo a estos singulares aficionados. Una vez arriba, los espectadores —humanos y caninos— son asignados a uno de los 16 palcos destinados a recibir entre 20 y 30 perros, dependiendo del tamaño, y a unas 50 personas.
Sentado sobre el regazo de su tutora temporal, Valentín observa atentamente el perímetro. Desde su lugar se distinguen pequeños corrales separados por unas rejas negras que evitan escapes. Los corrales tienen asientos para albergar de dos a cuatro personas y hasta 2 canes cada uno. Al frente, un cristal especial bordea toda la zona pet friendly para reducir el ruido del exterior. Esta instalación le ofrece a Valentín, y al resto de sus compañeros perrunos con un oído mucho más agudo y sensible que el de los humanos, protección del ruido, el sol y la lluvia.
Entre jugadas imprecisas y muchas faltas, el partido entre Querétaro y Pachuca se disputa sin sobresaltos. En los palcos pet friendly, los perros interactúan con sus tutores y, a ratos, tras una dosis de caricias, se recuestan debajo de los asientos. De vez en cuando, un ladrido se escucha por ahí, lo que hace que algunos de los caninos levanten sus orejas y muevan sus cabezas desconcertados. En un instante del primer tiempo, Valentín escucha una voz. Es uno de los vendedores que se acerca a ofrecer bebidas o botana, pero que no puede ingresar a este espacio.
Las plateas cuentan con climatización y espacio suficiente para que los canes se sientan a gusto, pero si en algún momento uno de los peludos está incómodo, o la naturaleza llama, fuera de los palcos se localiza un área para que puedan hidratarse, relajarse y hacer sus necesidades. El encargado de la zona pet friendly asegura que un equipo de 14 personas trabaja de manera directa cada partido y 150 de forma indirecta (incluyendo policías y seguridad privada), para garantizar una experiencia placentera a los asistentes. Agrega que, si se presentara una emergencia, el estadio La Corregidora cuenta también con servicios médicos veterinarios para atenderla.








En el campo, el árbitro marca tiro de esquina. Zelda se para sobre sus dos patas y pone las otras dos sobre el barandal, como si la expectativa que la acción le produce al público también la invadiera a ella. La jugada termina en nada, pero el partido sigue. Al medio tiempo, representantes del IMPA entran para llevarse a Valentín, Temerario, Brita, Quesadilla y María, todos ellos perros resguardados por la protectora municipal y que visitan La Corregidora cada jornada de la Liga MX para convivir con los asistentes y, con suerte, encontrar un hogar para siempre. De acuerdo con Mars, 20 peludos han sido adoptados desde que se instaló el módulo de adopción en el estadio. La experiencia futbolística termina para Valentín, pero continúa para el resto de los canes que vienen acompañados de sus dueños.
Poco a poco, el encuentro se acerca a su fin. Los ánimos se calientan en la cancha y en las gradas. Elvis, un perro que acude por segunda vez, se sienta en una esquina del corral mirando a su tutor. Entre cambios y tarjetas rojas, su dueño lo mira de reojo para asegurarse de que se encuentra bien. Sin goles en el marcador, se escucha el silbatazo final que pone en marcha al equipo del área pet friendly para coordinar la salida.
Una nueva fila de humanos y peludos se forma mientras el personal rodea al grupo que deshace su camino de regreso al estacionamiento. Valentino, un animado perro color miel, es cargado por su tutora, quien cuenta que se enteró de la iniciativa por casualidad un día que vio perros en La Corregidora. El resto es historia. Preguntó, rellenó el formulario para solicitar ser parte de la experiencia y esperó la confirmación para asistir, sin costo, al único estadio pet friendly de la Liga MX. Hoy acude por tercera vez a la casa de los Gallos Blancos junto a su mascota.
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