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Cómo gestionar la culpa por perderse momentos clave de la vida de tu hijo

Equilibrar la obligación adulta con la crianza, explicar a los niños los motivos de la ausencia en un evento importante o interesarse por este antes y después puede aliviar la presión existente de tener que estar siempre presente

El conflicto entre trabajo y familia reduce el tiempo y las actividades que los padres comparten con sus hijos, lo que disminuye su propia satisfacción.
Jorge Marzo Arauzo

A veces, dos eventos chocan al mismo tiempo en la vida de un padre o una madre. La situación se complica cuando son dos momentos importantes, y a uno le caracteriza la obligación y al otro, la pasión. Ocurre cuando se trata de una cita crucial en su vida laboral y de un momento clave en la vida de los hijos. La angustia se puede llegar a cebar con ellos, sabiendo que según qué decisión tomen pueden perderse primeras veces de sus hijos, unos momentos que nunca volverán, o eventos que para los pequeños son muy importantes. La culpa por la ausencia puede adueñarse de la emoción de los adultos.

“Hoy, nuestra vida es el trabajo. Todo lo demás hay que encajarlo en el tiempo libre”, razona Claudia Ruiz Zuluaga, psicóloga clínica infantil en MenteAMente. La experta apunta a un fuerte cambio social como origen de este problema: “La sociedad nos manda mensajes de que somos individuos autónomos o independientes. Muchas veces se niegan las necesidades de dependencia del lado social, de una comunidad”. Antes, señala, la crianza estaba sostenida por redes de apoyo: una comunidad, un vecindario o unas personas alrededor de los padres. Hoy, la sociedad manda mensajes de que somos autónomos, independientes y que hacerlo todo es posible. Y este ideal inalcanzable se traduce en la realidad en sentimientos de angustia y autoexigencia. Un estudio de 2024 de la Ohio State University alerta de que un 57% de los padres en Estados Unidos experimenta “burnout parental”: un agotamiento no solo físico, sino también mental, y que está relacionado con esa presión social por ser madres y padres perfectos y, además, estar siempre presentes.

Según Ruiz, hay que entender que no hay horarios para estar suficientemente presentes. “Me he perdido un evento importante de mi hijo por estar trabajando, y lo he gestionado haciéndole ver que no siempre uno puede estar donde quiere, sino que tiene que estar donde debe. Al no poder asistir, sientes tristeza o frustración. Lo que hay que hacer cuando tenemos la suerte de poder estar con nuestros hijos es realmente vivirlo, y no estar ausentes o con la cabeza en otro lado”, comenta sobre su experiencia con la maternidad Ana Moliner. Una opinión que comparte la psicóloga: “Lo importante es estar con el hijo, no con 80 cosas en la cabeza. Lo que prima es el encuentro real. No se trata de estar disponibles emocionalmente todo el rato, sino que hay que ser figuras estables para los menores, y sobre todo dar respuestas coherentes a las situaciones de los niños”.

“No suelo perderme primeras veces de mi hijo. Pero una de ellas fue la graduación de Infantil a Primaria, porque no pude cogerme el tiempo en el trabajo. Estuve hablando con él al respecto. Le dije que no podía ir, pero que a través de fotos lo vería, y que irían su abuela y su madre”, desarrolla Julio Sánchez, padre de un niño de 6 años. “Si sé que no voy a poder estar, intento preguntarle qué va a hacer, en qué consiste… Que vea que hay interés, aunque no vaya a poder estar. Y, después, cuando ha pasado, lo primero preguntarle qué tal ha ido, cómo se ha sentido… Entiendo que él ve que me importa, y también insisto en decirle que ha sido una pena no haber podido ir. Creo que ambos nos quedamos aliviados”, expone por su parte otro padre, Vicente Martínez.

Respecto a los efectos que puede tener en los niños que sus padres no estén en ciertos momentos importantes, Ruiz sostiene que la realidad psíquica de los menores se erige con los pequeños detalles: “Nada es determinante. Todo influye, pero hay que poder mirar el global. Los niños no necesitan una disponibilidad 100% y que los padres vayan a todo”. No obstante, recalca la importancia de que los padres sean partícipes en ciertas cosas escolares, y, si no pueden, que asista otro miembro de la familia y así tener una red social que acompañe a esos niños: “Los padres no pueden hacerlo todo, ni deben. Es un imposible”, remarca.

Un estudio de 2022 publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health señala que el conflicto entre trabajo y familia reduce el tiempo y las actividades que los padres comparten con sus hijos, lo que disminuye su propia satisfacción. Además, destaca que, cuando el otro progenitor participa de manera activa con los hijos, este apoyo favorece una mayor satisfacción de vida.

“Me gustaría transmitirles a los padres suficientemente presentes que la palabra ‘suficiente’ debería dotarlos de serenidad y alivio. Uno no puede con todo. Los seres humanos no somos todopoderosos”, destaca Ruiz. Su propuesta radica en encontrar un equilibrio dinámico para decidir en qué momentos es clave estar y, por otro lado, entender que la presencia no es solo física: “Los niños entienden que sus padres están incluso en ausencia. Ese es un logro psíquico importante”.

Esto es algo que confirman varios de los progenitores consultados sobre ese sentimiento de culpa por ausencia. “Creo que mis hijos entienden que les quiero, aunque no esté siempre. Todos los días se lo digo y les veo felices y bien”, dice Moliner. “Mi hijo sabe que le quiero, aunque no esté siempre o me enfade. Lo hemos verbalizado muchas veces, y lo ha entendido”, comenta Sánchez. Para Martínez, es imposible que los hijos pequeños entiendan que a veces no va a poder estar, pero los mayores sí: “El dinero no cae del cielo como todos sabemos. Si él sabe que yo, cuando no estoy presente en esos momentos importantes, es por una causa mayor, no hay problema”.

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Sobre la firma

Jorge Marzo Arauzo
Es colaborador de la sección Estilo de Vida desde 2025. Antes fue redactor de Deportes en 2024 y de Narrativas Visuales en 2022/23, donde aprendió sobre el mundo de la infografía y el periodismo de datos. Graduado por periodismo en la universidad de Valladolid y máster de periodismo UAM - EL PAÍS con la promoción 2021-2023.
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