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Trump destituye a la fiscal general, Pam Bondi, tras meses de escrutinio por su gestión del ‘caso Epstein’

El presidente de EE UU estaba descontento también con la supuesta falta de celo de la abogada a la hora de investigar a sus enemigos políticos

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Trump despide a Pam Bondi como Fiscal General
Pam Bondi y Donald Trump en la Casa Blanca, en septiembre de 2025.Foto: Jonathan Ernst (Reuters) | Vídeo: AP

El presidente de EE UU, Donald Trump, ha destituido este jueves a la fiscal general, Pam Bondi, debido a su frustración con el liderazgo de la abogada, incluyendo lo que él percibe como una falta de agresividad a la hora de perseguir a sus enemigos, así como por su gestión de los archivos del caso Epstein, informan distintas fuentes. Bondi, que según el presidente pasará a ocupar un nuevo puesto, “sumamente necesario e importante”, en el sector privado, será sustituida interinamente por el fiscal general adjunto, Todd Blanche.

Trump había conversado en los últimos días con sus colaboradores sobre la posibilidad de destituir a Bondi, y el miércoles habló personalmente con ella acerca de tal eventualidad. En dicha conversación —que una fuente describió como “dura”—, Trump indicó a la abogada que no le quedaba mucho tiempo en el cargo y que la reemplazaría próximamente.

Asimismo, las mismas fuentes informaron de que se le comunicó que, más adelante, se le asignaría un puesto diferente pero en la órbita de la administración de justicia. Según dos de estas fuentes, durante la conversación Trump planteó la posibilidad de nombrarla jueza.

Si bien Todd Blanche, que dirigió la defensa de Trump en dos juicios, entre ellos el del pago de dinero negro a una actriz porno, asume por ahora la dirección del departamento, varias fuentes han revelado que Trump está considerando nombrar al administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en sus siglas inglesas), Lee Zeldin, aunque hay otros candidatos bajo consideración.

La posibilidad de reemplazar a Bondi por Zeldin surgió por primera vez en enero, pero luego se evaporó a medida que la cobertura mediática sobre el caso Epstein perdía relieve en las noticias, para alivio de la Casa Blanca. Sin embargo, el lunes comenzó a circular nuevamente en el Ala Oeste el rumor de que Trump deseaba sustituir a Bondi por Zeldin, muy criticado por secundar el negacionismo climático del republicano. En los últimos días, Bondi había preguntado en privado a sus colaboradores si veían su puesto en peligro —según revelaron fuentes a la CNN—, lo que sugería que no tenía claro su futuro.

Bondi estuvo presente durante el discurso a la nación que Trump pronunció en la noche del miércoles sobre la guerra de Irán, al igual que horas antes, por la mañana, en la audiencia del Tribunal Supremo sobre la revocación del derecho de ciudadanía por nacimiento, a la que asistió Trump. Su cese es el segundo en un mes en la cúpula de la Administración republicana tras el de la secretaria de Seguridad Nacional y responsable de la política migratoria, Kristi Noem, el pasado 5 de marzo.

Trump se ha mostrado frustrado con Bondi en múltiples frentes, según diversas fuentes. En particular, está molesto por la gestión que hizo de los expedientes del caso Epstein y también ha manifestado su enfado por lo que considera falta de celo a la hora de investigar y procesar a sus adversarios políticos. Leal colaboradora del republicano, Bondi no obstante trastocó la cultura de independencia del Departamento de Justicia respecto a la Casa Blanca, supervisó despidos masivos de funcionarios de carrera y actuó con agresividad —no suficiente, al parecer— para perseguir a los adversarios de su jefe.

Bondi, ex fiscal general de Florida, asumió el cargo el año pasado prometiendo que no haría política al frente del Departamento de Justicia; sin embargo, rápidamente ordenó investigaciones contra los adversarios de Trump, desatando una ola de indignación ante la sospecha de que la agencia encargada de hacer cumplir la ley estaba siendo utilizada como herramienta de venganza para promover la agenda política y personal del presidente.

Contradicciones sobre el ‘caso Epstein’

Algunos miembros del círculo íntimo de Trump llevaban tiempo molestos por la gestión que Bondi hizo de los expedientes de Epstein, al considerar que sus declaraciones sobre el asunto contribuyeron a alimentar la impresión de que la Administración estaba reteniendo indebidamente material, ocultándolo a la opinión pública. El delicado caso convirtió a Bondi en blanco de la ira de los más conservadores, a pesar de su estrecha relación con Trump.

A muchos les frustró, en particular, que en una entrevista concedida a Fox News en febrero de 2025 afirmara que tenía una lista de clientes de Epstein sobre su escritorio, “lista para ser revisada”, y que posteriormente el departamento asegurara que tal lista no existía. Consciente de la contradicción, Bondi aclaró que se refería a toda la documentación relacionada con la investigación del caso —como los registros de vuelos— y no a una lista de clientes específica.

Pese a que la mayoría de los medios de comunicación daban por hecha la inminente caída en desgracia de la fiscal general, al ser preguntado el miércoles acerca del posible cese por The New York Times, Trump dijo: “La fiscal general Pam Bondi es una persona maravillosa y está realizando un buen trabajo”.

Con respecto a la persecución de adversarios políticos, los críticos denuncian que el republicano ha desdeñado normas vigentes desde hace décadas, diseñadas para blindar a las fuerzas del orden federales frente a las presiones, y en su caso injerencias, políticas. Cuando hizo campaña para la reelección, prometió represalias contra quienes le habían sentado en el banquillo, en referencia a los tres juicios que afrontó —y perdió— en el interregno entre su primer mandato en la Casa Blanca y su reelección en noviembre de 2024: por abuso sexual a una columnista, por pago de dinero negro a una actriz porno y por inflar fraudulentamente el valor de sus propiedades. Fue declarado culpable en todos ellos, pero su reelección dejó en suspenso la condena por el caso Stormy Daniels.

Ya de vuelta en la Casa Blanca, el republicano ha continuado señalando públicamente a quienes percibe como sus adversarios y ha presionado al Departamento de Justicia que dirigía Bondi para que presente cargos contra ellos: mostrar poco celo en la ofensiva ha sido, según las fuentes, un pecado mortal que Trump no ha perdonado a Bondi.

Desde que asumió la presidencia por segunda vez en enero de 2025, los fiscales federales han puesto en la mira al exdirector del FBI James Comey, a la fiscal general de Nueva York Letitia James, a la gobernadora de la Junta de la Reserva Federal Lisa Cook y al exasesor de seguridad nacional John Bolton. La Casa Blanca ha declarado que Trump está cumpliendo sus promesas de campaña de restaurar un sistema de justicia que, a su juicio, fue “instrumentalizado” por su predecesor demócrata, Joe Biden, pero que en su caso parece haberse convertido en un mero ajuste de cuentas personal.

A la caída en desgracia de Bondi y Noem podría sumarse, según el diario británico The Guardian, la destitución de Tulsi Gabbard como directora de Inteligencia Nacional. Trump ha estado sondeando a funcionarios del gabinete en las últimas semanas si debería reemplazarla a causa de un liderazgo insuficiente y porque en su día Gabbard protegió a Joe Kent, un subdirector de la agencia que dimitió tras declarar injustificada la amenaza de Irán, el argumento sobre el que Trump ha justificado su guerra. De confirmarse el cese de Gabbard, serían tres, probablemente no por casualidad, las mujeres víctimas de las veleidades como presidente de Trump.

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