La resistencia del voto femenino lastra el avance ultra en Aragón
Abascal intenta cerrar la brecha de género de su electorado con mensajes contra la inmigración. Los casos de acoso recrudecen la pugna por el apoyo de las mujeres, más indecisas que los hombres ante el 8-F


“¿Es Vox un PP verde?”, se lee en el lateral del autobús, en el que hay dibujada una cara compuesta por dos mitades, una de Santiago Abascal y otra de Alberto Núñez Feijóo, como si se fundieran en una sola persona. El vehículo, que ha circulado por Zaragoza durante la campaña electoral de Aragón, es una iniciativa del grupo cristiano integrista Hazte Oír, y la pregunta que pasea es toda una pulla: si Abascal y los suyos suelen acusar al PP de ser “el PSOE azul”, es decir, un sucedáneo de los socialistas, ahora la organización que preside Ignacio Arsuaga desliza la idea de que Vox es lo mismo en relación con el partido de Alberto Núñez Fejióo. El motivo de la acusación es lo que Hazte Oír considera una falta de compromiso de la candidatura de Alejandro Nolasco en la “defensa de la vida” y la “protección de la familia”, básicamente resultado de que Vox no haya dado prioridad durante la campaña al combate contra el aborto.
El motivo por el que Vox ha postergado este asunto es el mismo por el que, para ser investido presidente, no impuso en la Comunidad Valencia a Juan Francisco Pérez Llorca concesiones a su retórica negacionista sobre violencia de género, señala una fuente conocedora de la estrategia del partido de Abascal. Y ese motivo, añade, es la pretensión de no espantar el voto femenino para cerrar la brecha de apoyo entre hombres y mujeres, algo que ya han logrado otras extremas derechas más eficaces electoralmente como Hermanos de Italia y Agrupación Nacional en Francia.
¿Es VOX un PP verde?#DerechitaCobarde pic.twitter.com/f8QRMkAHMe
— HazteOir.org (@hazteoir) January 27, 2026
Esa brecha de género sigue existiendo en España. Y en Aragón. Vox puede presumir de haber entrado con fuerza en electorados que lo hacen competitivo mucho más allá del espacio de la ultraderecha, como los trabajadores de baja cualificación, los parados e incluso —en un fenómeno más incipiente— los antiguos votantes socialistas. Y también puede presumir de unas excelentes perspectivas en Aragón, donde parte de siete escaños y aspira a duplicarlos. Pero la asignatura del voto femenino, aunque sus notas van mejorando, sigue pendiente para Abascal y los suyos. Sigue siendo un lastre para su ascenso.
Si en Aragón solo votaran los hombres, Vox sería el segundo partido, solo por detrás del PP, según los datos de 40dB. Su problema son las mujeres. La candidatura de Nolasco tiene entre los varones una intención de voto del 19,1%, mientras que solo un 11,4% de las encuestadas dicen que le darán su apoyo. Ahí es donde Vox sigue encontrando las mayores resistencias. Además, su apoyo femenino ha caído durante la campaña aragonesa, según 40dB. En el anterior barómetro, la intención de voto a Vox entre los hombres era menor que ahora (17,6%), pero entre las mujeres era mayor (12,1%).
Durante la campaña, Abascal y Nolasco han perseverado en su estrategia para atraer voto femenino, presentando a las mujeres bajo amenaza de violación por parte de inmigrantes, así como de restricciones a su libertad por culpa de los musulmanes, que —dice Nolasco— van camino de “convertir Aragón en Aragonistán”. Pese a estos esfuerzos, la brecha persiste. Vox queda en el electorado femenino a seis puntos en intención de voto de Pilar Alegría, candidata del PSOE, a la que Abascal se ha referido como “mujer objeto”, y a casi once de Jorge Azcón, presidente y candidato por el PP.
El electorado femenino sigue dando además algunas de las —escasas— alegrías recibidas por la campaña al PSOE. En el barómetro de 40dB., logra mantenerse como el partido por el que un mayor porcentaje de mujeres sienten más afinidad y a cuyas ideas se declaran más próximas, con un 19,1%, por delante del PP (18,5%).
Este retraso de Vox no significa que el partido, si se mira un arco largo de tiempo, no esté haciendo progresos. Abascal también está avanzando entre las mujeres, e incluso hay datos que apuntan a un posible estrechamiento de la brecha, aunque esta sigue siendo significativa. En enero de 2025, el 14,8% de los hombres y el 6,5% de las mujeres de Aragón tenían intención de votar a Vox en unas elecciones generales. Un año después, el mes pasado, los porcentajes habían pasado al 16,9% y al 10%, según el CIS. La intención de voto de las mujeres había subido con más fuerza que la de los hombres.
De Salazar a Móstoles
Las mujeres han sido objeto de atención específica durante toda la campaña. Pero los mensajes dirigidos a ellas se multiplicaron este jueves. Por tres motivos. El primero, la publicación en EL PAÍS una noticia que desvela que el PP de Isabel Díaz Ayuso, que ha tenido protagonismo en la campaña de Azcón, presionó a una concejala para tapar una acusación de acoso contra el alcalde de Móstoles, un tema que los populares trataron de minimizar durante el día alegando que es un “caso fabricado”. El segundo, la declaración en la comisión del caso Koldo de Paco Salazar, con el que Pilar Alegría fue fotografiada en una comida después de haber sido aportado del PSOE por denuncias de acoso. Y el tercero, la celebración de Santa Águeda, patrona de las mujeres, que da pie en Aragón a diversas tradiciones con protagonismo femenino, y que se presta a alusiones y eventos durante una campaña.
Coincidiendo con esta celebración, Jorge Azcón se preparó este jueves un acto con mujeres del partido en Zaragoza, durante el que dijo que, aunque se suele afirmar que “en Santa Águeda mandan las mujeres”, en el PP “mandan todos los días”. Luego sacó la artillería contra Alegría, a la que volvió a vincular a Salazar.
El candidato del PP, que no hizo ninguna alusión al caso de Móstoles que afecta a su partido, afirmó que el 8-F las mujeres tienen la “posibilidad” de “hablar sobre Salazar” y “sobre las prostitutas” del caso de José Luis Ábalos y Koldo García. ¿Cómo? Dando su apoyo al PP, dijo, que es “el voto que le jode a Pedro Sánchez”. La palabrota suscitó aplausos en la sede del PP, un partido ha prodigado durante la campaña ataques a Alegría por el caso Salazar. Y no solo por boca de sus líderes en Aragón, también de Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso, que este jueves afirmó que con el caso de Móstoles el PSOE pretende “hacerle la campaña” a la candidata socialista.
Móstoles y Salazar también fueron platos fuertes del menú de campaña del jueves de Pilar Alegría, que en la SER, antes de que compareciera Azcón, afirmó que había sido un “error” reunirse con el ex alto cargo de La Moncloa, acusó al PP de un intento de “deshumanización” de su persona usando aquel encuentro y trató de salir a la ofensiva con el caso del PP de Madrid: “No deja de ser hipócrita y cínico que el señor Azcón ponga de ejemplo a la señora Ayuso, que la haya traído a Aragón, que hable de ella como si fuera la política a seguir y que me dediquen de todo menos palabras respetuosas en el mitin en el que estuvieron juntos cuando hoy hemos descubierto que es Ayuso la que ha encubierto a un agresor sexual”.

Abascal, que este jueves visitó Teruel, también se refirió al caso Salazar. Lejos de considerarlo un síntoma de un problema estructural, el presidente de Vox lo presentó como “un caso personal de acoso de un señor con incontinencia”, en todo caso de menor gravedad que las violaciones en España, que —dijo— han subido por culpa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debido a la excarcelación de agresores sexuales por la ley del solo sí es sí y por traer “gente que no respeta a la mujer”.
Es el tipo de mensajes con el que Abascal trata de conseguir el respaldo de más mujeres. Algo que les interesa a todos. No solo porque supongan algo más de la mitad del censo electoral (51,2%), sino porque hay datos que apuntan a que entre ellas todavía hay más votantes que convencer. En el barómetro del CIS publicado antes del inicio de la campaña, las mujeres declaraban más indecisión: un 16,9% no sabían a quién votarían, frente a un 11,9% de ellos.
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