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El retroceso del PAR acentúa la pérdida de fuerza del aragonesismo

Las tres formaciones locales afrontan las elecciones con los sondeos mostrando una pérdida de peso en Las Cortes

El centro de Zaragoza era un hervidero este jueves, fiesta patronal en el día de San Valero. En la plaza del Pilar, una veintena de personas hacían cola para fotografiarse con Alvise Pérez junto a una mesa de Se Acabó la Fiesta, que intenta colarse también en la política aragonesa. A apenas un kilómetro de distancia, el candidato del Partido Aragonés (PAR), Alberto Izquierdo, intentaba repartir sin tanto éxito sus folletos electorales ante una carpa de su partido. La combinación de las dos imágenes es una muestra de lo que puede suceder el próximo 8 de febrero en las urnas: un mayor poder de las formaciones con sede en Madrid mientras se desvanece el peso de las fuerzas locales que representan el aragonesismo. El PAR, la Chunta Aragonesista (CHA) y Aragón-Teruel Existe han ido perdiendo protagonismo y en las últimas elecciones, las de 2023, sumaron un 12,1% de participación. La media de los sondeos del CIS y de 40db para EL PAÍS y la Cadena Ser, apenas les dejan por encima del 10% y tanto el PAR como Teruel Existe podrían perder escaños.

El adelanto de las elecciones, el primero en la historia aragonesa, y que no se celebren junto a otras convocatorias autonómicas no ha logrado desvincular los mensajes vinculados a la política nacional, que en muchas ocasiones tapan las cuestiones más locales. Y el hecho de que no haya elecciones municipales a la par que las municipales también perjudica a las formaciones puramente aragonesas.

“Creo que sucede en toda España, los movimientos políticos regionales están sufriendo la polarización de la política y, tras 40 años, los grandes partidos han conseguido convertir España en una meseta, que no tengamos presencia”, explica Izquierdo, culpando directamente al PP, PSOE y Vox. La caída de PAR es la más significativa. Llegó a gozar de un apoyo del 28% en las urnas de 1987, lo que le permitió presidir la comunidad hasta 1993. Después, entre 1995 y 1999, en alianza con el PP, y otra vez con los socialistas cogobernó el Gobierno de Aragón hasta 2011 junto a la CHA. Conocido como “clavillo del abanico”, se convirtió durante décadas en la muleta de los dos grandes partidos para presidir las Cortes de Aragón. “Hemos cometido errores en aras de la gobernabilidad de Aragón y renunciando a nuestro programa”, reconoce su cabeza de cartel, que pugna por asegurar un escaño en Teruel ante algunos sondeos que lo dejan fuera de la Aljafería, sede del parlamento autonómico.

El CIS le ofrecía la semana pasada menos del 3% de los votos necesarios en Teruel para conseguir ese diputado que evitaría unos resultados históricos, tanto para el PAR como para Aragón, con su desaparición de las Cortes. David Pac, profesor de Sociología de la Universidad de Zaragoza, pide cautela con esos sondeos, porque considera que las encuestas siempre han “subrepresentado” al Partido Aragonés, que también ha sufrido una crisis interna resuelta en el Tribunal Supremo: la repetición de un congreso de 2021 por amañar el censo que ha complicado el día a día del partido. “El partido ha pasado de ser llave de gobierno a sobrevivir, pero no está muerto”, señala Pac, quien subraya la gran carga institucional que tiene todavía: 92 alcaldes, 387 concejales, 4 presidencias comarcales y, pese a no estar en el Gobierno autonómico, 5 direcciones generales y una delegación territorial. La formación pide una Hacienda y policía foral.

El declive del PAR contrasta con cierto repunte de la CHA. Las encuestas muestran una mejora en las elecciones y el CIS situaba su horquilla de diputados entre los tres y los cinco escaños. El mejor de los escenarios le permitiría ganar dos representantes en la cámara autonómica. “Va a recoger mucho voto de Podemos y algo del PSOE en Zaragoza”, sostiene el sociólogo Ignacio Urquizu, profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

La Chunta es una formación que representa al movimiento de izquierdas con base en el activismo cultural aragonés, tanto en la zona urbana de Zaragoza como en la rural más progresista sobre todo de Huesca. Para esta campaña cuenta como candidato con Jorge Pueyo, un joven de 30 años que ya en 2023 consiguió entrar en el Congreso y que logró celebridad después de inventar con éxito una fórmula de noticiario en aragonés en 2021 en Twitter. Después se convirtió en el presentador de un programa de entrevistas en Aragón TV llamado A escampar la boira, emitido íntegramente también en aragonés.

Con marca histórica propia, la formación ha apostado por ir a esta cita con las urnas en solitario, pese a que Pueyo entró en el Congreso de la mano de una candidatura conjunta entre CHA y Sumar. “Ni regionalismo ni nacionalismo, ponemos por delante los derechos sociales y la identidad”, reivindica Pueyo, que asegura que, si bien son importantes, su objetivo es volver a hacer fuerte al partido en los próximos años para asentar su futuro y volver a los porcentajes de apoyo que logró en el pasado y que le permitieron entrar en el Gobierno aragonés entre 2003 y 2011 junto al PSOE y al PAR.

Los sondeos electorales tampoco son muy positivos para la coalición Aragón-Teruel Existe, que no tiene asegurado repetir los tres escaños de 2023. La intensa campaña aragonesa de Vox y algunos temas recurrentes de la plataforma que han pasado de moda —como la advertencia contra las renovables— ponen en peligro el éxito obtenido en Teruel en las pasadas autonómicas. En todo caso, hace cuatro años, recuerda Pac, obtuvo unos resultados muy inferiores a los que pronosticaban las encuestas, difícilmente fiables en entornos rurales y despoblados como los de Aragón. En una entrevista con EL PAÍS, su candidato, Tomás Guitarte, admitía el riesgo de no conseguir los mismos apoyos. Y se lamentaba de que el aragonesismo sea incapaz de crear una única fuerza, cuando no hay masa crítica en Aragón para tantas fuerzas regionalistas, una de las peculiaridades del tablero político autonómico: “Aquí no hay masa crítica para tener un partido aragonesista de izquierdas y otro de derechas”.

Guitarte opina que es necesario más pragmatismo, más pensar en los problemas cotidianos y más unidad del aragonesismo: “Siempre ha habido representación del aragonesismo en las Cortes, pero no con la potencia que hace falta. Ese gran proyecto es el que aspiramos a hablar y en el que cabe mucha gente, del PAR, de la Chunta o de otros partidos progresistas”.

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