Ir al contenido
_
_
_
_

La sanidad de Aragón: entre el reto de la asistencia en las zonas rurales y la amenaza de privatización

Azcón ha optado por buscar a empresas privadas para algunas especialidades en zonas despobladas de Huesca y Teruel. Alegría promete que la cita del médico de cabecera no tarde más de tres días

Elena Domínguez reside en Sarsamarcuello, una población de unos 60 habitantes situada a 31 kilómetros de Huesca. Un día, con su hijo a 39,5 de fiebre, lo metió en el coche y se fue de urgencias al Hospital de Huesca para que le echaran un ojo. Cuando llegó, le dijeron que aquello no era una cuestión de urgencias y que quien debía atender al niño era su pediatra. El problema es que su pediatra visita el pueblo una vez al mes y la fiebre no acertó con el día. Este miércoles, Domínguez conversaba con una conocida, Teresa García, que también cuestiona el servicio público de salud: “Pedí en septiembre una mamografía y aún estoy esperando”. Según el último barómetro del CIS sobre las elecciones de Aragón, la sanidad es el segundo mayor problema de los aragoneses.

Domínguez y García charlaban a 50 metros del centro de salud de Ayerbe, un municipio que hace dos años salió a la calle para protestar porque uno de sus médicos se jubiló y el Gobierno aragonés no lo sustituía. Sigue sin hacerlo. Hoy, el servicio lo cubren dos médicos fijos y otros dos rotatorios. Se encargan del millar de habitantes de Ayerbe y de los de muchos otros municipios de la comarca de la Hoya de Huesca (adonde acuden en muchos casos), además de asumir el servicio de urgencias que opera las 24 horas en Ayerbe, en el que sí participa otro médico adicional. Coinciden Domínguez y García en que el sistema falla y que fallaría todavía más si no fuera por el sobreesfuerzo vocacional que realizan los sanitarios.

La plaza del doctor jubilado de Ayerbe es una de las 400 que el Sindicato de Médicos de Aragón calcula que están pendientes de cubrir en la atención primaria, la mayor parte de ellas en zonas rurales. Merche Ortín, la secretaria general del sindicato, admite que es complicado cubrir vacantes fuera de Zaragoza, lo que no quiere decir, en su opinión, que en la capital autonómica no haya problemas con la sanidad pública: “Zaragoza está cubierta, pero hay un problema de sobrecarga asistencial y de listas de espera, y en las zonas rurales faltan médicos. No se avanza ni en un lugar ni en otro”.

El presidente en funciones y candidato a la reelección, Jorge Azcón (PP), admitió los problemas de falta de médicos el pasado lunes, en el cara a cara televisivo que mantuvo con Pilar Alegría. Lo hizo con un compromiso — “contratar a todos los médicos de familia que quieran venir a nuestra comunidad”, dijo— y una constatación: “contratamos en la privada cuando no encontramos en la pública”. Antes, Alegría le había acusado de externalizar algunos servicios de especialistas a grupos privados de salud. En enero, el Servicio Aragonés de Salud licitó un contrato para externalizar el servicio de guardias de Ginecología, Anestesia y Urología del Hospital Universitario Obispo de Polanco de Teruel. Ya lo había hecho antes en otros centros de Alcañiz, Calatayud y Huesca, y los sindicatos denuncian que los sanitarios que cubren esos puestos procedentes de la privada cobran cuatro veces más que un médico del servicio público.

Ortín rechaza que la medida pueda considerarse una privatización en bloque o que Aragón se aproxime al modelo más privatizado de Madrid —aunque Azcón aseguró este miércoles en la Cadena Ser querer “estar a la altura de Madrid” en materia de listas de espera—, pero sí que es una clara apuesta por la externalización de servicios. Y considera que si el Ejecutivo de Azcón tiene que recurrir a los servicios privados es porque hace algo mal con los trabajadores que tiene en la pública, que con determinadas condiciones también estarían dispuestos a cubrir esas plazas en las provincias de Teruel y Huesca.

La ciudad de Zaragoza, que concentra el 51% de la población de la comunidad, absorbe buena parte de los 2.800 millones de euros de recursos que el Gobierno aragonés destina a la sanidad. Cuenta con tres hospitales públicos de 2.500 camas en un radio de un kilómetro y ha sabido anclar a los profesionales de la medicina. En las zonas rurales, en cambio, la situación es más compleja, a causa de la despoblación, el envejecimiento de su población y la dispersión geográfica. Los sanitarios no ven tantas oportunidades como para quedarse y la Administración tampoco ha acabado de apostar por ello. Un ejemplo es el nuevo hospital de Teruel, cuya edificación lleva 14 meses terminada, pero sigue sin abrir y no tiene ni los accesos acabados. El martes, Azcón aseguró en un acto de campaña que en febrero se iniciará un proceso participativo para decidir el lugar donde se construirá el nuevo Hospital Royo Villanova de Zaragoza. El coste de construcción alcanzará los 285 millones para “el mejor hospital construido en la historia reciente de Aragón”.

Sobre el riesgo de la privatización de la sanidad, Manuel Gimeno, miembro de la candidatura de Teruel Existe, no duda. “La sanidad está en peligro, totalmente”. Él no se refiere tanto a los contratos que alcance el Gobierno de Aragón con grupos sanitarios privados, sino en el riesgo de que los usuarios que puedan, hartos de las listas de espera, prefieran pagar una aseguradora. “Si tardan tres años en hacerte una prueba, te vas”, remacha con un matiz: siempre que haya sanidad privada, que en las zonas rurales no hay porque no es rentable.

Gimeno, médico de profesión ahora jubilado, conoce bien las carencias sanitarias del campo aragonés. Cuando era médico, vio cómo llegaba al centro donde trabajaba un joven que se había caído de un muro asistido en una furgoneta a falta de ambulancias, mientras que después aparecía un helicóptero llegado desde Madrid para aprovechar sus órganos vitales cuando falleció. Así nació la plataforma Teruel Existe muchos años antes de convertirse en un partido político.

La candidata socialista Pilar Alegría lleva en su programa que las citas para el médico de cabecera no supongan esperas superiores a los tres días y poner límites a las listas de espera. En Aragón hay 135.000 personas esperando para hacerse un diagnóstico u operarse. Y los resultados son muy diferentes entre hospitales. Según los datos del servicio de salud de Aragón, las listas de espera de urología en el Hospital Royo Villanova tienen una demora de 93 días; en el Obispo Polanco de Teruel, de 159. Aunque en algunos de los centros periféricos, las estadísticas son mejores que en el hospital zaragozano.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_