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“Hemos sido un tapón para la extrema derecha, ahora a lo mejor ese voto cae en Vox”

Tomás Guitarte, el candidato de Aragón Existe, no niega la posibilidad de negociar con el PP si necesita sus votos, pero asegura que reclamará una sanidad y una educación en las zonas despobladas de calidad

Tomás Guitarte (Calamocha, Teruel; 64 años) está convencido de que la travesía política que inició en 2019 con Teruel Existe ha dado algunos frutos, pero también admite que muchos de los retos siguen pendientes y que temas como la despoblación han quedado aparcados. La coalición ahora denominada Aragón-Teruel Existe busca consolidar sus tres diputados de Teruel e intentar rascar uno más sobre todo en Zaragoza. Recela de Vox y pide que todos los partidos asuman sus responsabilidades: él no descarta negociar con el PP si con ello le corta el paso, pero no de forma gratuita. Impondrá, dice, su programa electoral y el objetivo de asegurar unos servicios sanitarios y educativos y de calidad en las zonas rurales.

Pregunta. ¿Sus reivindicaciones han surtido efecto desde que Teruel Existe irrumpió en la política en 2019?

Respuesta. Se ha avanzado por nuestra insistencia, por ejemplo, en la extensión de las telecomunicaciones y esa es una condición indispensable para tener oportunidades. En Aragón nunca se había hablado de despoblación tanto como ahora, tema que introdujimos nosotros. Es cierto que el debate de la España vaciada se ha ocultado por la preeminencia de todo lo vinculado con el procés. Hay problemas que siguen dándose con dificultad, como es la calidad de la prestación de los servicios, en concreto en la sanidad, porque tenemos una población muy dispersa y envejecida y la financiación no llega a eso. Y nosotros solo podemos optar a la sanidad y la educación públicas, y tienen que ser de calidad, porque son las únicas que van a llegar a nuestro territorio.

P. ¿Zaragoza se lo come todo?

R. En buena medida, porque no hay un modelo de comunidad autónoma asumido por los gobiernos de Aragón y se va a lo más inmediato, que es atender las necesidades de la gran ciudad, donde es más fácil y más económico y se deja olvidado o en segundo plano toda el área rural. No se asume lo de llegar a todo el territorio en igualdad de condiciones.

P. ¿El grito de auxilio de Teruel Existe de 1999 todavía pervive?

R. Sí, Teruel sigue estando harta como estaba en 1999, cuando nació el movimiento, cuando nos reuníamos con todos los presidentes del Gobierno y nos daban una palmadita en la espalda y nos decían “qué mérito tenéis”, pero que no se traducía en nada. No se ha apostado suficientemente y nos hemos sentido abandonados por la administración, gobernada por el PP o el PSOE. Dentro de Europa, probablemente España sea el país más invertebrado y, dentro de España, Aragón es la comunidad más desvertebrada internamente.

P. En los últimos años, el hartazgo llama a la puerta de la ultraderecha. ¿Temen que Vox les ocupe espacio en Teruel?

R. Teruel Existe ha sido un poco el tapón para la extrema derecha en Teruel, porque es donde menos presencia tiene, justamente porque ese voto de hartazgo o de protesta nos venía a nosotros. A lo mejor ahora ese voto no está por la labor o cae en la política fácil y simple que da Vox. Es una situación delicada y hay que hacer el esfuerzo para que esas políticas no se impongan. Vox está en contra del Estado autonómico y se presentan a una institución en la que no cree, según dicen ellos para dinamitarla desde dentro. Es un poco como las políticas de Trump, que al principio la gente pensaba que eran tonterías y luego vemos que las están haciendo. Habrá que ver si hay voluntad política de excluir la participación de la extrema derecha. Nos sorprende que algunos partidos de izquierdas tienen en la mano evitar las políticas de Vox y no lo hacen y prefieren cargar el mochuelo al PP. Es un poco hipócrita.

P. ¿Está a favor de un cordón sanitario para aislar a Vox?

R. Más que de un cordón sanitario, de unos acuerdos de base democrática que impidan políticas que salgan del marco de los derechos humanos. Hemos tenido que aguantar alegatos racistas de representantes institucionales cuando estaba Vox en el gobierno. La sociedad aragonesa no es así y tenemos que evitar que se contamine.

P. ¿Cuáles son sus aspiraciones en estas elecciones?

R. Aspiramos a revalidar el grupo que tenemos ahora (tres escaños por Teruel) y ojalá que consigamos un cuarto diputado en Teruel y obtener representación por Zaragoza y Huesca. Queremos tener peso suficiente para condicionar alguna de las políticas en esta legislatura.

P. ¿Apoyará al PP si necesita sus votos?

R. Nosotros no nos negamos a hablar con otras formaciones, pero todo pasa porque puedan asumir nuestro programa. Eso es clave. Y nuestro programa tiene diferencias muy sustanciales con el PP, como nuestra apuesta decidida por los servicios públicos de calidad. Estamos abiertos a hablar si hay alguna posibilidad de que las políticas de extrema derecha no se impongan. Pero que no caiga sobre nosotros la responsabilidad de que el PP no pacte con Vox. En todo caso, nuestro proyecto no es ser la muletilla del PP o del PSOE.

P. ¿Aspiran a ocupar el espacio que las encuestas dicen que dejará el PAR?

R. Aspiramos a crear una formación aragonesista que sea capaz de reflejar el conjunto de la sociedad, con la potencia que hace falta. Aquí no hay masa crítica para tener un partido aragonesista de izquierdas y otro de derechas.

P. El presidente en funciones, Jorge Azcón, defendía el lunes que se han captado más de 70.000 millones de inversiones en inversiones. ¿Es buena esa inversión en el Aragón vaciado?

R. Pues creemos que radicalmente no. Si lo analiza a fondo, cuando vienen aquí es a consumir recursos: territorio, mucha energía y sobre todo agua, especialmente en el caso de la inversión de centros de datos, que alguno lleva aparejadas inversiones en renovables. La pasión por los centros de datos en Aragón surge porque muchos parques de energías renovables no consiguen las autorizaciones para construir líneas de transporte hacia Cataluña, País Vasco o la Comunidad Valenciana. Se trata de justificar que se van a alimentar esos centros de datos y los promotores, Forestalia entre ellos, quieren las autorizaciones para construir los parques para luego vender los proyectos con la connivencia política.

P. Esta campaña contiene muchos más temas nacionales que aragoneses.

R. Porque les interesa a los grandes partidos nacionales, que quieren trasladar aquí la polarización. Aquí vienen Abascal, Ayuso… que probablemente no vuelvan hasta las próximas elecciones y que tienen un desconocimiento absoluto de los problemas de Aragón y no aspiran a solucionarlos. Vienen a hacer un proceso de extracción del voto en contra de los intereses de la comunidad.

P. ¿La propuesta de sistema de financiación les agrada?

R. Es cierto que hay más dinero, pero simplemente porque se ha puesto más dinero a repartir. Pero en la forma como se reparte se perjudica a Aragón porque no se aplican los criterios que permitiría evaluar con justicia el coste real de la prestación de los servicios en un territorio como Aragón, que es un territorio muy extenso, con población envejecida y una orografía compleja que hacen que todo sea más costoso. No es correcto negociar un modelo de financiación para todas las comunidades solo con un partido, Esquerra Republicana. Y encima cuando todos conocemos que el trasfondo de esa negociación es mantener a Salvador Illa en la Generalitat y a Pedro Sánchez en la presidencia del Gobierno. Nos parece una cesión al chantaje que le hacen desde el independentismo catalán.

P. ¿Volvería a apoyar a Pedro Sánchez en el Congreso?

R. Aquel Sánchez no es el Sánchez de ahora. Aquel Gobierno venía de una etapa tremenda de corrupción y estábamos apoyando la regeneración del sistema democrático que había caído en lo más profundo de la corrupción. Aquel Sánchez era de saneamiento. El actual, aunque no es comparable, parece que cae en los mismos errores que el PP de entonces.

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