El grito del “no a la guerra” vuelve a sonar en las calles de Madrid
Miles de manifestantes se congregan en el centro de la capital para protestar por los ataques en Irán y Gaza
“No a la guerra. No a la guerra. No a la guerra”. El cántico se repite una y otra vez en la Plaza Juan Goytisolo, en Madrid, donde cerca de 4.500 personas, según la Delegación del Gobierno —los organizadores elevan esta cifra a más de 5.000― se han reunido para exigir el fin de la escalada bélica en Oriente Próximo. Frente al Museo Reina Sofía, los manifestantes levantan pancartas blancas con la palabra “paz” mientras corean consignas que resuenan: “Cada pueblo, cada plaza, todos somos Gaza”, “Nosotros sí tenemos otro plan”, “Trump y Netanyahu, al Tribunal Supremo” y “Palestina libre”. Sobre el mediodía de este sábado se ha dado inicio oficial al acto convocado por la plataforma No a la Guerra, que ha rechazado los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, calificando la ofensiva como “una grave amenaza para la paz en la región y un peligro para la paz mundial”.
Entre la multitud, Olga de los Ríos es una de las pocas manifestantes jóvenes que ha acudido acompañando a su madre. “Es importante venir y aportar nuestro granito de arena para que la guerra no se extienda”, explica. La estudiante de primero de Psicología reconoce que en su universidad apenas se habla del conflicto y que entre la juventud hay “mucho desconocimiento”, en parte por la desinformación que circula en redes sociales. Sobre la propuesta de regular el acceso de menores de 16 años a estas plataformas, cree que “probablemente sí sería algo bueno”, aunque no sabe si es la solución definitiva. Ser una de las pocas jóvenes presentes le provoca tristeza: “Me da pena porque la gente debería estar más concienciada, y me da miedo lo que pueda venir con una generación que no se está enterando”.
A su lado está su madre, Lidia Fernando, que considera “un abuso lo que está ocurriendo en el mundo y en concreto en Palestina”. Entre cánticos y aplausos, afirma que lo que están haciendo Estados Unidos e Israel es “un atentado a niveles gigantescos contra los derechos de la humanidad”. Sobre la postura que ha tomado el presidente Pedro Sánchez, asegura que está de acuerdo, independientemente de su ideología. “No podemos estar de acuerdo con un chantaje ni seguir a este señor que hoy dice una cosa y mañana otra”, afirma en referencia a Donald Trump. La mujer, de 54 años, lamenta que no haya más gente en la plaza: “No somos conscientes de lo que ha costado tener derechos y de lo fácil que es perderlos. Tenemos un problema de memoria”.
Días antes, el presidente del Gobierno había anunciado su decisión de impedir a Estados Unidos el uso de las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) para operaciones ofensivas en el marco del conflicto con Irán. La medida, que generó tensiones diplomáticas con Trump y derivó en amenazas de represalias comerciales por parte de Washington, fue explicada por Sánchez en una comparecencia en la que resumió la postura del Gobierno en cuatro palabras: “No a la guerra”. Con esa frase, el presidente recuperó un lema profundamente arraigado en la memoria colectiva y especialmente significativo para la izquierda, que en 2003 protagonizó una movilización masiva contra la intervención en Irak.
Mientras las banderas palestinas se mueven bajo el sol y las pancartas proclaman mensajes como “vuestras guerras, vuestros muertos” o “bajo bombas no hay razón, solo crimen y opresión”, la plaza continuaba llenándose. En el escenario, la consigna vuelve a escucharse con fuerza: “Hay que parar la guerra. No a la guerra, sí a la paz”.
Durante la lectura del manifiesto, los organizadores han insistido en que es el pueblo iraní quien debe decidir su futuro y han denunciado que “nada justifica los bombardeos que están causando la muerte de cientos de inocentes”. También han subrayado que la ofensiva no solo compromete la estabilidad de Oriente Medio, sino también la paz global, y han recordado que “el uso de la guerra como herramienta de política internacional nunca puede ser justificado, y, menos aún, cuando se traduce en la muerte de miles de personas”.
El discurso más aplaudido ha sido el de Hamid Hosseini, portavoz de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos en España. Su intervención ha sido contundente: “Malditas sean las guerras y malditos sean los que las inventan”. Los manifestantes lo han respaldado con aplausos y gritos de “no a la guerra”. Hosseini ha denunciado que “el monstruo de la guerra, allí donde pisa, no deja más que tierra quemada” y ha alertado de que la ofensiva militar de EE UU e Israel contra Irán, que completa su segunda semana, ha dejado miles de personas muertas y una estela de destrucción y devastación para Irán y para otros países de la región”.
También ha condenado al régimen iraní por las graves violaciones de derechos humanos y la represión contra quienes luchan por la democracia y la igualdad, especialmente las mujeres. “El sufrimiento del pueblo iraní no puede ser ignorado, pero tampoco utilizado como pretexto para justificar agresiones externas”, ha señalado, defendiendo que “son los iraníes quienes deben decidir su futuro, sin imposiciones externas ni amenazas militares”.
Profesionales del mundo de la cultura y organizaciones iraníes pro derechos humanos, además de personalidades como el cineasta Javier Fesser, el director teatral Lluis Pasqual, el actor Ángel Ruiz y la abogada Paca Sauquillo, han estado presentes en el acto. También han asistido figuras institucionales como la dirigente de Movimiento Sumar Lara Hernández, y los socialistas Josep Borrell y Cristina Narbona. En el manifiesto, los organizadores han hecho énfasis en la importancia de la cultura y de quienes la representan, recordando que “en la memoria cultural está también la resistencia” y que en Oriente Medio “la cultura siempre ha estado del lado del no a la guerra”.
La concentración ha durado hora y media y, tras la lectura del manifiesto, se ha realizado el cierre con todos los asistentes unidos para cantar, junto a seis músicos, Solo le pido a Dios, canción presentada como un símbolo y un lema contra la guerra.
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