Ir al contenido
_
_
_
_

¿Por qué en Aragón nunca van juntas las izquierdas?

El votante de Sumar en las generales se enfrenta al dilema de elegir entre tres papeletas. La división es una constante en la comunidad desde hace décadas

El viento gélido golpea al visitante en una plaza de España de Calatayud (Zaragoza, 20.000 habitantes) casi vacía. Son las 11 de la mañana del domingo y no han pasado ni 24 horas desde que el presidente de Vox, Santiago Abascal, reuniera allí a unas 500 personas en el primer sábado de la campaña aragonesa. “No se conocía a nadie”, comentan en el equipo de Jorge Pueyo, candidato de Chunta Aragonesista (CHA) y aún diputado en el Congreso. En este municipio gobernado por el PP son en su caso medio centenar las personas que asisten a la charla organizada a mediodía en el salón multiusos del ayuntamiento. El formato admite preguntas de los asistentes:

―Si se diera el caso, ¿qué votaría sobre la reforma de financiación?

En contra.

El público asiente, aunque no es esa la postura oficial de Sumar, socio minoritario del Gobierno central y con el que se presentó a las generales. Pero en estas elecciones no hay equilibrios que hacer. La coalición para las autonómicas no se pudo fraguar esta vez tampoco —nunca ha sido posible el acuerdo para este tipo de comicios— y son tres las papeletas que concurren en la izquierda el próximo 8 de febrero: la de CHA, la de Izquierda Unida-Movimiento Sumar, y la de Podemos-Alianza Verde. Varios factores han propiciado esa falta de entendimiento histórica, motivada también porque la fragmentación no se castiga tanto como en otros territorios. La concentración de la población en torno a Zaragoza (73% del total) y el umbral del 3% para entrar en las Cortes hacen que sea muy barato obtener escaño por esa provincia. Pero la división resta fuerza y uno de los ejemplos más claros fue el de las últimas municipales en Huesca, donde cuatro candidaturas a la izquierda del PSOE se quedaron sin representación, sumando entre ellas el 18% del voto.

Fractura histórica

Chunta, al igual que IU, nace al calor de las movilizaciones de la izquierda en contra de la permanencia de España en la OTAN en el referéndum de 1986. “En ese momento, el espacio se divide en dos en Aragón y frente a la coalición de organizaciones que conformaba Izquierda Unida [en la que se integra el partido Comunista de España en Aragón], se crea una formación de corte nacionalista que prioriza las problemáticas territoriales, con relaciones muy complejas entre ambas y que comienzan a disputarse el electorado elevando asuntos como los trasvases”, recuerda la politóloga aragonesa Cristina Monge.

Los dos partidos compiten durante más de dos décadas hasta el nacimiento de Podemos, que al igual que en el resto del país, llega arrasando. Siendo Pablo Echenique su primer secretario general autonómico, el partido entra en las Cortes en 2015 con 14 diputados y el 20,51% del voto. CHA e IU, que venían de obtener cuatro escaños cada uno en 2011, se quedan en dos y uno respectivamente. “Chunta, que no había hecho bien el relevo generacional y lleva muy mal el momento Podemos. Se repliegan sobre sí mismos y abandonan la calle”, reflexiona Monge.

En 2019, el acuerdo con el socialista Javier Lambán propicia un Gobierno a cuatro en el que entran Podemos y CHA, pero no Izquierda Unida. Para entonces, Podemos había bajado a cinco diputados y Chunta tenía tres. En 2023, esta formación se mantiene (los sondeos ahora le dan de tres a cinco representantes), pero el partido fundado por Pablo Iglesias acusa la crisis de su espacio en todo el territorio y se queda con un único representante, el mismo que conserva IU. Si en 2015 las tres organizaciones sumaban casi el 30% del voto, en las últimas alcanzaron solo el 12,2%. Un porcentaje que, en todo caso, habría sido suficiente para superar a Vox (11,2%), el tercer partido en Aragón, de haber ido juntas.

Aunque Unidas Podemos fue una coalición que funcionó desde las generales de 2019 —y cuya alianza se amplió a CHA con Sumar en 2023— Aragón es el único territorio junto a Asturias donde en las autonómicas Podemos e IU nunca han sabido entenderse. “En 2019 fue porque el acuerdo que se nos ofrecía, con el puesto número siete por Zaragoza, no era un trato justo y en 2023 ellos querían hacer valer su presencia en el Gobierno de Aragón”, justifica Marga Deyá, responsable de Organización de IU en la comunidad, que tiene como cabeza de lista a su coordinadora, Marta Abengochea.

En diciembre, hubo un intento de acercamiento de todos para tratar de frenar a la extrema derecha. Izquierda Unida asegura que se llegó a un principio de acuerdo con Podemos que finalmente fue boicoteado desde la dirección de Madrid. El partido en Aragón ha estado dos años con una gestora y la actual dirección, con Ricard Mitjana como coordinador autonómico, acaba de llegar y no tiene el peso de Irene de Miguel en Extremadura, interpretan desde Izquierda Unida, que asegura que el escollo principal —más allá del veto a Movimiento Sumar— era quién lideraba la candidatura. La organización de Díaz apenas tiene representación en la región y en la coalición con IU ocupa puestos simbólicos (el cuarto por Zaragoza y el primero por Teruel) El CIS le da de uno a tres diputados y 40dB. uno.

Consultado para este reportaje, Podemos (que presenta como cabeza de lista a María Goikoetxea y lucha por entrar) se remite al comunicado lanzado al registrar la coalición. En él responsabilizaba de la falta de acuerdo al resto de partidos. “Podemos Aragón propuso a otros actores de la izquierda conformar una candidatura que siguiera el modelo de Unidas por Extremadura, que el pasado domingo logró siete escaños y superó el 10% de los votos. Sin embargo, esa propuesta no ha sido aceptada por el resto de formaciones, algo que el partido morado lamenta”, aseguraba.

Desde Chunta, su secretaria general, Isabel Lasobras, ha defendido públicamente que el acuerdo no fue viable por la imposibilidad de negociar todos los partidos juntos, aunque IU afea que CHA siempre ha entendido que la unidad pasaba por ir “bajo sus siglas”.

“No llegamos a hablar de eso. Intentamos sentarnos en una mesa y fuimos incapaces”, rebate Jorge Pueyo, que recuerda que Movimiento Sumar “decía que no competiría contra partidos que tuvieran arraigo territorial y se ha demostrado que no es así”. Con todo, reconoce que si es “triste” no haber logrado esa unidad, lo es más que se estén “atacando” en campaña los unos a los otros, también a través de las redes sociales y pide no entrar en esa dinámica.

Deyá, de IU, lanza también un mensaje en esta línea. “CHA y Podemos son nuestros aliados naturales”, lo importante es el enemigo común: las políticas de derechas". La responsable de Organización no tira la toalla y afirma que aunque la confluencia no haya sido posible tampoco en 2026, lo avanzado pueden servir como “una base sobre la que trabajar en el futuro”.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_