Alvise niega que buscara acosar a los dos eurodiputados de SALF que rompieron con su partido
Reconoce que publicó mensajes contra ellos pero los enmarca en la contienda política

El eurodiputado y líder de Se Acabó La Fiesta (SALF), Luis ‘Alvise’ Pérez, ha negado este lunes cualquier hostigamiento a Diego Solier y Nora Junco, dos eurodiputados que concurrieron con SALF a las elecciones europeas de 2024 pero que acabaron rompiendo con el partido político. El dirigente se ha manifestado así durante su declaración voluntaria en el Tribunal Supremo por presuntos delitos de revelación de secretos y acoso en redes sociales.
Fuentes jurídicas consultadas por EL PAÍS indican que en su comparecencia ante el instructor del caso, Manuel Marchena, Alvise ha reconocido ser el autor de una serie de mensajes publicados en su canal de Telegram, donde se revelaban datos personales de los eurodiputados y se instaba a pedirles explicaciones por desmarcarse de la disciplina de voto de SALF al apoyar el programa de rearme europeo. Según las citadas fuentes, Pérez ha negado que con tales mensajes buscara acosar a Solier y Junco, a quienes ha llegado a referirse como “amigos”. Así las cosas, Alvise ha enmarcado sus pronunciamientos en una mera discrepancia política.
Sin embargo, el abogado de Solier y Junco, Guillermo Ruiz Blaiz, en declaraciones a los medios de comunicación a las puertas del Supremo, ha considerado que apelar a una supuesta amistad resulta contradictorio con las expresiones vertidas en Telegram sobre ambos eurodiputados.
Alvise también ha atendido a la prensa pero limitándose a defender su inocencia. ”Siempre me considero inocente hasta que se demuestre lo contrario", ha dicho. Sobre su comparecencia de este lunes, no ha querido revelar nada por tener “carácter reservado”. En cambio, ha aprovechado para hablar de su próximo libro ―'Devuélveme mi país’― y vaticinar un buen resultado de SALF en las elecciones aragonesas del 8 de febrero. “Vamos a cambiar el Gobierno de Aragón dentro de muy poco”, ha afirmado.
Solier y Junco se querellaron contra Alvise en el Supremo, denunciando que llevaba meses lanzando mensajes contra ellos a través de diversos canales, e incluso divulgando datos personales que les habían llevado a temer por su seguridad. Según el relato recogido por el alto tribunal, el detonante habría sido una votación en la que los eurodiputados apoyaron el programa de rearme europeo, en contra de lo que SALF había defendido. “Yo no sé si ha venido un lobby por detrás y me ha comprado un eurodiputado", dijo Alvise en un podcast el 20 de abril de 2025. Desde esa tribuna, arengó a sus votantes a “perseguirles y pedirles explicaciones”. “Si tú nos fallas, vamos a por ti. Te apisonaremos la cabeza”, avisó.
En los días siguientes, a través de Telegram, Alvise se centró en Solier. No solo ahondó en la idea de que había “traicionado” a los “800.000 españoles” que les habían votado sino que llegó a hacer “un llamamiento a recabar toda la información posible” sobre él. En esa misma plataforma, se filtraron perfiles en redes sociales, correo electrónico, fecha de nacimiento y fotografías del eurodiputado. Ya en junio de ese año, se publicó en Telegram otro mensaje donde se apuntaba a Junco. “Traiciona también su promesa de no volar en business pagado por los españoles", rezaba. El texto iba acompañado de fotografías suyas y del billete de avión.
Los eurodiputados denuncian ser víctimas de “una continua campaña de hostigamiento” a raíz de los comentarios de Alvise y de la filtración de sus datos personales. Solier y Junco aseguran que han recibido “una ingente cantidad de mensajes ofensivos y/o amenazantes” y que “han llegado a temer por su integridad física, al revelarse el lugar en el que se encontraban o al que se dirigían”. Como consecuencia de todo ello, sostienen que tuvieron que modificar sus “hábitos y rutinas”, cerrar cuentas en redes sociales y de correo electrónico y hasta cambiar de número de teléfono, lo que afirman que les ha dificultado “significativamente” tanto su labor parlamentaria como su vida familiar.
El tribunal aprecia una “intención voluntaria y consciente” de Alvise
Los eurodiputados acabaron abandonando SALF. Fue en mayo de 2025, con un comunicado donde reprocharon a Alvise que hablara de regeneración mientras aceptaba “el matonismo, el chantaje o el dinero negro”. Solier y Junco se integraron en el grupo parlamentario Conservadores y Reformistas Europeos, la familia europea de Giorgia Meloni, del que Alvise se quedó fuera por sus cuentas pendientes con la Justicia.
El Supremo considera que "pudo existir una intención voluntaria y consciente" por parte de Alvise de “comprometer, de manera significativa, el normal desarrollo de la vida cotidiana de sus víctimas, a partir de la persecución que pudieran desplegar las numerosas personas que llegaran a sentirse concernidas por su llamamiento público” en distintos canales.
Los dos miembros de la Eurocámara comparecieron el pasado 19 de enero ante Marchena para ratificar punto por punto su querella. Tras ello, el magistrado ofreció a Alvise declarar voluntariamente, dado que todavía no puede citarle como imputado porque no ha recabado el permiso del Parlamento Europeo para investigarle.
Se trata del mismo modus operandi seguido en las otras tres causas abiertas contra el líder de SALF en el Supremo: por la difusión de una PCR falsa del exministro de Sanidad y actual presidente catalán, Salvador Illa; por el presunto acoso en redes a la fiscal delegada de delitos de odio y discriminación en Valencia, Susana Gisbert; y, la más grave, por la presunta financiación ilegal de SALF por los 100.000 euros que habría recibido del empresario Álvaro Romillo, alias ‘CryptoSpain’ para la campaña electoral de 2024.
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