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Vox consigue abrir una brecha en el electorado socialista

La serie de 40dB. muestra que la intención de voto al partido de Abascal entre quienes apoyaron a Sánchez en 2023 se sitúa en el 4,8%, el punto más alto de la legislatura

El mensaje de Vox es insistente: el partido —dicen Santiago Abascal y los suyos— no va solo contra una pata sino contra las dos que sostienen al “bipartidismo corrupto”. Con recursos propios de un populismo antisistema pensado para trascender el eje izquierda-derecha, Vox pretende ser el principal beneficiario del malestar social mediante la captación de apoyos provenientes de los dos grandes partidos. Tras lograr una importante penetración en el electorado del PP, ¿está haciendo lo mismo ahora en el socialista? La respuesta es que Vox ha abierto una brecha en el electorado del PSOE, aunque es una vía incipiente, menor que aquella por la que Alberto Núñez Feijóo pierde votos en favor de la ultraderecha.

El último barómetro de 40dB., publicado esta semana y del que EL PAÍS difunde los datos brutos de forma que se pueden hacer análisis en profundidad de las respuestas de sus 2.000 entrevistados online, muestra que un 4,8% de aquellos que votaron al PSOE en 2023 ahora se decantarían por Vox. Eso supone más de 375.000 votos. Es el trasvase del PSOE al partido ultraderechista más alto de la legislatura. Y supone una cantidad de voto más abundante que la que el partido de Pedro Sánchez cede al PP (4,1%), a Sumar (3,6%), a Se Acabó la Fiesta, la formación ultraderechista de Alvise Pérez (2,6%), y a Podemos (1,4%).

Ese 4,8% supone un aumento con respecto a los datos de hace un mes (4,1%), de hace un año (2,5%), de septiembre de 2024, primer mes con barómetro desde la ruptura de Vox con el PP en los gobiernos autonómicos (2,3%), de hace dos años (1,8%) y de septiembre de 2023, primera toma de la legislatura (0,5%). En todos estos periodos, la subida del trasvase PSOE-Vox ha sido más marcada que la subida de la intención de voto general a Vox.

Esta evolución se refleja también en la posición de los votantes del PSOE de 2023 al situarse en un eje en el que 0 significa que “nunca” votarían al Vox y 10 que “siempre” lo harían. Como es lógico, la posición media de los electores socialistas de 2023 está mucho más cerca del 0 que del 10, pero hay un desplazamiento a la derecha. Si al inicio de la legislatura estaba en el 0,572, ahora está en el 1,329. Se ha ido haciendo algo menos inconcebible para quienes apoyaron a Sánchez respaldar ahora a Abascal.

Las noticias para el PSOE son menos desalentadoras leyendo los barómetros del CIS. En el último, de diciembre, con 4.017 entrevistas telefónicas, la fuga a Vox es de 1,6 puntos, más de 125.000 votos. Es mayor que la que tiene destino en Se Acabó la Fiesta (0,2%) y en Podemos (1%), pero inferior a la que acaba en el PP (2,95%) y Sumar (3,9%). La diferencia entre los datos de ambas casas encuestadoras se explica en parte por razones metodológicas. Las entrevistas online facilitan más que las telefónicas dar como respuesta un partido concreto a la pregunta sobre intención de voto, al no haber un interlocutor ante el que el entrevistado pueda sentirse juzgado.

“Con lo que hay que quedarse es con la tendencia. Y la tendencia dice claramente que el trasvase del PSOE a Vox va a más”, señala una fuente conocedora de la realidad demoscópica socialista, que cita también las transferencias a Vox que detectan recientes encuestas de El Español (5,1%) y La Razón (2,4%). El 1,6% de voto socialista que en diciembre se va a Vox según el CIS marca una bajada desde el 2,8% de noviembre, pero dentro de una dinámica general claramente ascendente desde el 0,5% de hace solo un año y del 0,3% del arranque de la legislatura.

No era verdad, pero empieza a serlo

“Vox lleva años proclamando que empezaba a robar voto a la izquierda. Y lo cierto es que antes no era verdad, pero ya sí empieza a serlo. Todo apunta a que la impugnación del sistema y la dureza máxima con el Gobierno le están permitiendo capitalizar, también con una mayor penetración en el electorado de izquierdas, la desafección que ahora mismo hay hacia el PSOE”, señala Paco Camas, director del instituto de investigación sobre opinión pública Ipsos en España, que afirma que el trasvase de voto no es el único dato que hay que mirar para comprobar la apertura de la “brecha”. También es significativo, explica, que tanto en 40dB. como en el CIS, Vox sea el partido al que en mayor medida declaran su intención de votar quienes se abstuvieron en 2023, una bolsa en la que ahora hay más votantes que se consideran de izquierdas. E igualmente lo es —añade— que Vox “empiece a ser competitivo entre quienes se ubican en el centro e incluso entre quienes se consideran en posiciones de izquierda moderada”.

En solo un año, el porcentaje de votantes que se autoperciben como de izquierdas que tienen intención de votar a Vox ha pasado del 0,7% al 3,6%, siendo ya más alto que al PP. Entre quienes se ven de centro, ha aumentado del 8% al 15%, lo que coloca a Vox por delante del PSOE, todo ello según 40dB. En cuanto al CIS, el barómetro de diciembre pronostica un 8,2% de intención de voto a Vox entre los que se colocan en el 5 del eje ideológico, la posición de izquierdas más centrada, donde el partido de Abascal compite ya de tú a tú con el PSOE (9,1%).

“La penetración de Vox entre quienes se consideran de centro es importante porque muestra una normalización de sus ideas, vistas como una opción más por aquellos que en otras circunstancias podrían decantarse por una opción de izquierdas”, señala Paco Camas, de Ipsos, que subraya que el resultado en Extremadura no puede entenderse sin mirar el dato de intención voto entre quienes en la encuesta preelectoral del CIS se situaban en el 5 ideológico, donde Vox superaba al PSOE (17,6% a 16,1%).

Con “mucha prudencia”, porque “es una tendencia todavía por consolidar”, Daniela S. Valencia, analista política y directora de la agencia Vibrante, afirma que los datos apuntan a que “el auge de Vox también está empezando a alcanzar al electorado socialista”. “En medio de un auge internacional de la extrema derecha, con todo el foco en las bravuconadas de Donald Trump, con la impresión generalizada de que la extrema derecha son los winners del momento, Vox se beneficia casi por inercia de ser el partido alineado con esa corriente. A ese contexto general favorable hay que sumarle dos factores nacionales. El primero, que el racismo estructural de la sociedad española, cruzado con la crisis de la vivienda y de poder adquisitivo, es perfecto para el mensaje xenófobo. El segundo, que Abascal ha sido insistente en su estrategia de dirigir mensajes efectistas a las clases populares, por ejemplo diciendo que los problemas de vivienda son culpa de la inmigración, lo cual puede funcionar en un sector de la población que percibe que la izquierda clásica no está cumpliendo su parte del contrato”, desarrolla.

Un “esfuerzo adicional” del PSOE

El PSOE, en respuesta oficial por escrito a preguntas de EL PAÍS, se muestra consciente del trasvase a Vox, pero desdramatiza. “Somos conscientes de la volatilidad del actual panorama político y de la existencia de ciertos flujos de voto en un contexto de alta polarización”, señala el partido, que afirma que tiene margen para recuperar al electorado ahora alejado y reivindica sus logros económicos y sociales. “El volumen global de desplazamientos hacia la derecha es muy similar al registrado en 2023. La diferencia es otra, ahora a ese elector le resulta más atractivo Vox que el PP porque el PP ha dejado de ser percibido como una alternativa creíble”, añade el PSOE, desplazando el grueso del problema al partido de Alberto Núñez Feijóo, que presenta un trasvase de votos a Vox mayor que el PSOE. Al PP, en concreto, se le van a la ultraderecha el 13% de los votantes de 2023, según 40dB., y el 14%, según el CIS.

¿A qué atribuye el PSOE su transferencia a la ultraderecha? “Vivimos este clima de crispación y polarización sin precedentes, en el que la desinformación y el populismo buscan calar en una ciudadanía cansada. La ultraderecha [...] intenta capitalizar el malestar social, un fenómeno que no es exclusivo de España”, expone el partido, que afirma que responderá “con más agenda social y económica pegada a la vida real (vivienda, salarios, conciliación, servicios públicos)”. Y concluye: “Debemos hacer un esfuerzo adicional para explicar con claridad el alcance de nuestras políticas”. Vox no respondió a las preguntas de este periódico.

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Sobre la firma

Ángel Munárriz
Ángel Munárriz (Cortes de la Frontera, Málaga, 1980) es periodista de la sección de Nacional de EL PAÍS. Empezó su trayectoria en El Correo de Andalucía y ha pasado por medios como Público e Infolibre, donde fue director de investigación. Colabora en el programa Hora 25, de la SER, y es autor de 'Iglesia SA', un ensayo sobre dinero y poder.
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