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Así compiten en Aragón por menos de un 14% del voto las tres izquierdas que coincidieron en Sumar

Chunta explota su condición de partido sin “obediencia” a Madrid, IU-Movimiento Sumar presume de “fuerte identidad de clase” y Podemos-Alianza Verde es la más crítica con el PSOE

Quienes en las generales de 2023 votaron a Chunta Aragonesista, a Podemos y a Izquierda Unida cogieron la misma papeleta, la de Sumar. La razón es que las tres fuerzas iban juntas en coalición. Dos años y medio después, el espacio se presenta dividido y subdividido a las elecciones del domingo en Aragón. Como ha sido regla constante en las autonómicas de esta comunidad, y a diferencia de las generales, no ha habido acuerdo para caminar juntas. El resultado es que tres fuerzas de izquierdas, que se declaran feministas y ecologistas y que comparten el grueso de su discurso en múltiples áreas —contra un modelo económico que consideran “extractivista” o contra la “privatización” de servicios públicos—, compiten entre sí por en menos de un 14% del voto. Un 13,4%, según la última encuesta de 40dB., dato que supone una leve subida desde su resultado conjunto de los anteriores comicios (12,23%).

En este escenario de abundante oferta y escasa demanda, ¿qué hace cada candidatura durante la campaña que desemboca en las elecciones de este domingo 8 de febrero para distinguirse de sus adversarias a la izquierda del PSOE? ¿Cuál parte con ventaja? ¿En qué segmentos del electorado son más fuertes y débiles?

Chunta Aragonesista: sin “cadenas”. La candidatura que lidera Jorge Pueyo (Fonz, Huesca, 30 años) es la que más fácil lo tiene para diferenciarse, debido a su corte nacionalista. Sus mensajes suelen enfatizar la autonomía del proyecto con respecto a fuerzas estatales, un discurso en el que coincide con Teruel Existe y el Partido Aragonés. Preguntado sobre el rasgo distintivo de Chunta, el candidato no duda. “Obediencia exclusiva a Aragón. No tenemos cadenas que nos aten a Madrid”, responde por teléfono Pueyo, que hasta el 30 de enero ha sido diputado del grupo Sumar, donde compartió espacio con quienes ahora son sus adversarios.

Las encuestas sitúan a Chunta como fuerza dominante del espacio. Podría ganar algún diputado desde sus tres actuales (tiene dos en Zaragoza y uno en Huesca). Aunque nada augura un salto espectacular, Pueyo aprovecha esta posición para señalar que Chunta es la única marca del espacio que “compite en las tres circunscripciones”, si bien el escaño de Teruel se presenta difícil, sondeos en mano.

La posición comparativamente fuerte de Chunta se apoya en su tirón entre los jóvenes. Pueyo disfruta de un 10,3% de intención de voto entre los menores 25 años, por encima incluso del PSOE, frente a un 5,28% de media en el resto de grupos de edad. Es claramente su punto fuerte. Chunta, candidatura castigada con un desempeño por debajo de su media en el grupo clave de localidades de 10.000 a 20.000 habitantes, disfruta de una penetración ideológica más transversal que los otros dos partidos. Un 6,3% de los que se consideran de “centro” declaran que apoyarán a este partido, más que al autoproclamado centrista Teruel Existe, con datos de 40dB. Su candidato es el más conocido —o el menos desconocido—de los tres a la izquierda del PSOE. Según 40dB., un 38,3% saben quién es Pueyo, abogado de formación, con experiencia como presentador de televisión, que durante su trayectoria ha mostrado facilidad para la frase mediática, el arranque efectista y el contenido viral.

IU-Movimiento Sumar: un “adversario claro”. Las encuestas pronostican un minisorpasso en este espacio político, donde Podemos fue más votado que IU en 2023 y ahora los datos apuntan a que será al revés, siempre dentro de unos resultados modestos. Los sondeos pronostican que la candidatura que lidera Marta Abengochea (San Sebastián, 49 años), funcionaria —cara al público en ventanilla, cosa que a ella le encanta, recalca su equipo— en el Ayuntamiento de la capital aragonesa, podría no solo mantener su escaño por Zaragoza, sino sacar otro más en la misma plaza y otro en Huesca.

Un portavoz de IU-Movimiento Sumar subraya como sus elementos diferenciadores del proyecto, entre otros, la “fuerte identidad de clase”, su carácter “previsible” y “reconocible”, con tradición en Aragón, que lo une con un “hilo rojo”. El mismo portavoz oficial se detiene en lo que considera otro activo: “Tenemos muy claro el adversario, las políticas de derecha y de extrema derecha”.

Es la forma que IU-Movimiento Sumar tiene de defender su decisión de sortear en lo posible durante la campaña las críticas al Gobierno central del que ambos partidos forman parte dentro de Sumar, socio menor del PSOE. Aunque no hay reproche explícito a Podemos, el partido morado sí ha puesto al Ejecutivo central en el punto de mira, aunque su prioridad ha sido cargar contra el candidato del PP, Jorge Azcón, y el de Vox, Alejandro Nolasco.

A diferencia de Chunta, la candidatura de Abengochea —conocida por solo un 20,5% de los encuestados— es más fuerte entre los mayores que entre los jóvenes, según 40dB. Su mayor intención de voto se localiza en los que ya han cumplido 65 años, donde alcanza el 7,4%, el mejor porcentaje de los tres partidos. En contraste, la media de su intención de voto en los tres grupos menores de 45 años se queda en un 3,2%. Un detalle más sobre el mapa de apoyos a IU-Movimiento Sumar: es la opción predilecta de los votantes que se sitúan en posiciones más a la izquierda. Si en el conjunto de España, Podemos tiene más intención de voto que Sumar (16,1% a 11,4%) entre quienes se consideran de “extrema izquierda”, en Aragón IU-Movimiento Sumar gana por goleada en ese nicho (28,2% a 9,2%), según 40dB.

Podemos-Alianza Verde: contra la derecha... y el Gobierno. De las tres fuerzas a la izquierda del PSOE, la que aúna a Podemos y Alianza Verde —el partido ecologista de que fue director de Greenpeace Juantxo López de Uralde— es la más dura con el Gobierno central del PSOE y Sumar. Si Chunta se desmarca puntualmente de algunas decisiones del Ejecutivo, como la reforma de la financiación autonómica, la candidatura que lidera María Goikoetxea (Zaragoza, 38 años) es más constante y punzante en sus críticas, sobre todo al PSOE. ¿Ejemplos? En un debate televisado, Goikoetxea, técnica audiovisual de formación y exdirectora del Instituto Aragonés de la Mujer, apretó a Pilar Alegría, candidata socialista, para que se pronunciase sobre una denuncia de Podemos por supuesta corrupción en un proyecto eólico en el que ve “la sombra de la corrupción” socialista. En otro debate, acusó a Alegría de considerar la vivienda un derecho cuando está en la oposición pero no en el Gobierno, dados los “regalos fiscales a los rentistas” aprobados —dijo— por el Ejecutivo del que la candidata socialista proviene.

Aunque Podemos llegó durante la campaña aragonesa a un pacto con el Gobierno para la regularización de inmigrantes, el caudal de mensajes contra el Ejecutivo desde la dirección estatal no ha bajado. Su máximo volumen lo ha alcanzado con el acuerdo entre el Gobierno con el PNV que libera de las exigencias del escudo antidesahucios a los propietarios de menos de tres viviendas. Se trata, dijo el martes en Zaragoza la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, de un “pacto criminal”. “Nadie ni en el PSOE ni en Sumar están pensando en mejorar la vida de la gente y eso es lo más lamentable y por eso estamos trabajando para poner la izquierda en pie”, añadió ante los medios. A su espalda estaba la candidata Goikoetxea, a la que conoce el 20,1% del electorado, según 40dB.

Este miércoles por la tarde, Pablo Iglesias, fundador de Podemos y figura carismática para las bases moradas, protagonizó un acto en un centro cívico de Zaragoza con un discurso articulado en torno a una idea: su partido es el único que dice ciertas “verdades” sobre los grandes medios, sobre la OTAN, sobre la corrupción del PSOE, mientras el resto de la izquierda le indica que va “demasiado lejos”.

Podemos, que se reivindica como la “izquierda valiente”, se expone a perder su único escaño, el que ahora tiene en Zaragoza, coinciden las encuestas. El último barómetro de 40dB. muestra que la candidatura es especialmente débil en los grupos de edades más avanzadas, con un 0,8% de intención de voto en la franja de 55 a 64 años y un 0,7% en adelante. Eso es una losa pesada, porque todos esos votantes suponen casi el 50% del censo electoral.

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