Sumar se resiste al ‘sorpasso’ de Podemos dos años después de la ruptura
El partido de Irene Montero reduce su desventaja en las encuestas con respecto a la que había tras la separación, pero sigue sin alcanzar a la coalición izquierdista, que aún no tiene candidato


Cumplidos dos años desde la ruptura, Sumar se resiste al sorpasso de Podemos y aguanta como primera fuerza de un espacio en horas bajas. El partido que tiene como referente electoral a Irene Montero está más cerca de la cabeza en el espacio de la izquierda alternativa —o poscomunista, o a la izquierda del PSOE— de lo que estaba tras la separación, pero no que hace un año, según los datos del CIS, 40dB. y de la media de encuestas que hace Politico. Sumar sigue al frente aunque no se sabe si en las generales repetirá nombre, ni si al frente estará Yolanda Díaz u otro candidato.
Sumar y Podemos por separado logran menos de lo que pronosticaban las encuestas a la coalición antes de quebrarse y menos aún que lo cosechado en las generales de 2023. Este retroceso, agregado a la penalización que el sistema electoral impone a las candidaturas por debajo del 10%, apunta —si nada cambia la tendencia— a una importante merma de la representación de la izquierda alternativa, clave en 2019 y 2023 para evitar una mayoría derechista.
Un balance negativo
A pesar de sus discrepancias, Podemos se integró en la candidatura de Sumar para las generales de 2023. Aunque la coalición retrocedió con respecto a lo obtenido por Unidas Podemos, sus más de 3 millones de votos, el 12,3%, y 31 diputados permitieron a Yolanda Díaz y los suyos reeditar el Gobierno con el PSOE.
El partido de Ione Belarra nunca se mostró cómodo en el grupo parlamentario, donde denunció agravios como su exclusión del reparto de portavocías, que se sumaban a lo que los morados habían visto como una decisión inaceptable: la salida de las listas electorales de Irene Monero, exministra de Igualdad, que tampoco repitió en el Ejecutivo.
Si el punto de partida para la convivencia ya era difícil, con las relaciones marcadas por viejos rencores y cuentas pendientes, la formación del grupo no atenuó los conflictos. Aunque las distancias políticas eran notorias desde el arranque de la legislatura, la oficialización de la ruptura llegó en diciembre de 2023, cuando Podemos abandonó el grupo que compartía con Movimiento Sumar —el pequeño partido de Díaz—, IU, Más Madrid, los Comunes y Compromís, entre otros, y se pasó al Mixto.
El espacio está hoy más debilitado que antes de la quiebra. El saldo electoral de 2024 fue calamitoso. En Galicia, Sumar y Podemos se quedaron a cero escaños por separado, sacando el 1,9% y el 0,3%. En Euskadi repitieron fórmula. De los seis escaños de Podemos-IU, pasaron a uno solo de Sumar, con el 3,3%. En Cataluña, Podemos no se presentó y los Comunes perdieron solo dos asientos, pasando de 8 a 6. En las europeas, otra vez enfrentándose, Sumar obtuvo tres parlamentarios; Podemos, dos. En 2019, con Podemos e IU en una sola papeleta, habían logrado un puesto más.
La primera alegría llegó hace un mes, cuando Unidas Por Extremadura, que integraba a Podemos e IU, logró siete escaños, tres más que en 2023. El avance no ha allanado las relaciones a escala estatal. Como Movimiento Sumar tuvo una presencia testimonial, para Podemos los resultados indican que la formación de Díaz sobra. IU y Podemos volverán a concurrir por separado en Aragón. Tampoco en Castilla y León y Andalucía hay cerrados acuerdos entre Podemos e IU, que se inclina por Sumar como socio.
Múltiples incógnitas pesan sobre este espacio político. En abril, Podemos encumbró a Montero como candidata a las generales. Desde entonces, los morados tientan a IU para que rompa con Sumar. Pero IU sigue en Sumar, aunque en posiciones críticas con Díaz. El informe político del coordinador general de IU, Antonio Maíllo, que será presentado este sábado, reclama una revisión a fondo del proyecto. Mientras tanto, Díaz aún no ha aclarado si aspira a repetir como candidata. Además, Sumar ha sufrido varias crisis, tanto por la relación de algunos de sus miembros —destacadamente Compromís— con el conjunto como por sucesos traumáticos como la salida de Íñigo Errejón en 2024 acusado de violencia machista.
Sin adelantamiento
A pesar de todas estas tribulaciones, Podemos no ha adelantado a Sumar en las encuestas. No ha habido sorpasso, un término que tiene su origen en Italia, donde a mediados de los 70 el Partido Comunista de Enrico Berlinguer aspiraba adelantar —dar el sorpasso— a la Democracia Cristiana. “Con la marca Sumar desgastada y sin candidato, tiene su mérito. Parece que ahí hay algo sólido esperándonos, y si acertamos podría crecer”, señala un dirigente de una de las fuerzas de Sumar.
El seguimiento de encuestas que hace Politico muestra que en febrero de 2024, cuando empezó a registrar los resultados de ambas marcas por separado, la media de sondeos daba a Sumar el 10% y a Podemos el 2%. En la última toma, del 10 de enero, la relación es 6%-4%. El partido morado ha estrechado el margen, pero sigue sin alcanzar a su competidor. Además, se ha alejado con respecto a hace un año (6%-5%).
El dibujo se repite en el CIS y en 40dB. El barómetro del CIS de enero asigna a Sumar un 7,2%, frente a un 3,5% a Podemos. La diferencia es menor que en enero de 2024, en la primera toma tras la ruptura (9,7% a 2,7%), pero mayor que hace doce meses (6,5% a 3,9%).
Para calcular el dato de Sumar, el CIS incluye a todas las fuerzas de la coalición de 2023 salvo Podemos. Ahí entran partidos que están buscando un acuerdo para volver a presentarse juntos, como Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y los Comunes, pero también otros cuyo futuro está menos claro, como Compromís, dividido sobre la coalición. En la medida en que Sumar no fuera capaz de reunir las fuerzas de 2023, o de adherir a otras nuevas que compensen las pérdidas, su ventaja podría mermar.
El margen sobre Podemos es una de los pocos motivos de alivio que le da el CIS a Sumar. De las grandes fuerzas estatales, es la que presenta una menor fidelidad de voto. Solo un 40,5% de quienes votaron por Sumar en 2023 planean repetir. Sus mayores fugas son a Podemos (16,7%) y al PSOE (14,9%).
Juan Francisco Caro, director del instituto de investigación social Opina 360, afirma —en base a sus propias estimaciones sobre los datos brutos del CIS— que aunque Podemos está ahora algo más lejos de Sumar que hace un año, desde verano los morados presentan una perspectivas “bastantes estables”, mientras que el proyecto de Díaz tiende “levemente a la baja”. No obstante, añade, ahora mismo no está en duda el liderazgo de Sumar dentro de un espacio que, pese a los problemas del PSOE, no crece.
En la serie de 40dB., Sumar también gana. Lo hace por menos distancia que en el CIS, pero con la serie dibujando una dinámica similar. Hay menos distancia ahora que hace dos años, pero más que hace uno. En abril de 2024, en el primer barómetro que hizo estimación de voto de las dos fuerzas, la de Sumar fue del 8,2%, frente al 2,9% de Podemos. En enero de 2025, la diferencia se había reducido a poco más de un punto, 5,1% frente a 4%. Ahora está a casi en 2 y medio, 5,9% a 3,5%.
La fidelidad de voto a Sumar, donde se incluyen las fuerzas coaligadas en 2023 salvo Podemos, se queda en un 46,4% en 40dB. La fuga hacia Podemos alcanza el 24,5%; al PSOE, el 9,9%.
El castigo del sistema
El CIS y 40dB. coinciden en que Sumar y Podemos logran menos porcentaje de voto por separado del que conseguían juntos. Los 10,7 puntos que totalizan en enero según el CIS quedan por debajo de los 11,8 de diciembre de 2023. En el caso de 40dB. los 9,4 de ambos por separado ahora son menos que los 11,3 juntos de entonces.
Con estos números, el sistema electoral puede infligir a estas fuerzas un castigo extra. Si en 2023 Sumar ya se quedó sin representación en las 29 circunscripciones que reparten entre uno y cinco escaños, las proyecciones de los expertos indican que resultados como los pronosticados por los sondeos podrían dejar a Sumar fuera de las de seis, siete y hasta ocho diputados. Sumar ya está entre los grupos infrarrepresentados en relación al voto. Tiene el 8,8% de los escaños con el 12,3% de las papeletas. Con los números que le asignan las encuestas, este desfase se agravaría. Podemos también sufriría esta infrarrepresentación, más grave cuanto más bajo es el resultado.
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