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Marta Abengochea (IU-Sumar): “Una guerra entre las izquierdas es lo último que deberíamos hacer”

La candidata de Izquierda Unida-Movimiento Sumar aboga por revertir el modelo económico de Azcón basado en la creación de centros de datos y la privatización de los servicios públicos

Marta Abengochea (San Sebastián, 49 años) se convirtió el pasado noviembre en la primera mujer al frente de Izquierda Unida en Aragón ― que tiene un diputado en las Cortes―, un relevo que reivindica como una “consecuencia natural de la feminización de los partidos”. Las elecciones adelantadas, con unas negociaciones exprés que alumbraron la coalición con Movimiento Sumar, la han colocado en primera línea.

Pregunta. ¿Cómo mide el éxito este 8 de febrero?

Respuesta. El éxito sería que la gente del espectro de la izquierda que se quedó en casa en 2023 saliese a votar, se movilizase ante el riesgo de involución democrática y de predominio de unas derechas sometidas a discursos y políticas ultra.

P. ¿Qué electorado está más desencantado: el del PSOE por los presuntos casos de corrupción y acoso sexual o el suyo por la falta de unidad en las izquierdas?

R. Hay una parte de la población que tiene hastío y frustración, no por cuestiones concretas, sino por un proceso progresivo de desafección de la política. Y en esto tenemos culpa también las izquierdas, pero sobre todo una socialdemocracia muy tibia que ha adoptado políticas neoliberales de derechas. Cuando a la gente la precarizas y la dejas sola para que se busque la vida de manera competitiva y salvaje, se genera esa desafección hacia las instituciones que la deben sostener y proteger.

P. ¿Cuáles son las urgencias de los aragoneses?

R. Tenemos un modelo privatizador de servicios públicos que está precarizando la vida de la gente. Esto es una barbaridad que hay que revertir, además de una situación también de expolio de los recursos del territorio, con la implantación de macroproyectos, sobre todo los centros de datos, que consumen muchos recursos y comprometen una energía que necesitamos para hacer la transición ecológica y energética justa y un modelo productivo pegado al territorio.

P. ¿Cómo se puede enmendar ese modelo económico basado en la construcción de los centros de datos?

R. Primero, con una moratoria a la instalación de cualquier otro proyecto de este tipo y después, el Gobierno debe planificar basándose en las necesidades de la gente y del territorio. Evaluar zonas de exclusión donde tienen más o menos impacto estos grandes macroproyectos, también los de energía renovable, y a partir de ahí ver dónde se pueden desarrollar determinadas industrias y favorecer desde lo público un tejido productivo pegado a la economía real y no a la especulación.

P. ¿Qué propone para combatir la despoblación?

R. No hay una única receta, pero tiene que ver con facilitar la posibilidad de vidas dignas y plenas en el medio rural y eso implica servicios públicos garantizados de calidad en todo el territorio, movilidad sostenible, oportunidades de empleo digno con condiciones laborales dignas y eso está relacionado con el impulso económico. Que las ayudas que llegan al territorio estén supeditadas a esas condiciones laborales y a evitar la deslocalización de las empresas.

P. ¿Es justa con Aragón la reforma del sistema de financiación propuesta por el Gobierno?

R. Es una propuesta inicial que va a llevar un trámite parlamentario y ahí presentaremos nuestras enmiendas. Creemos que avanza en equidad, es mejor de lo que teníamos porque el sistema estaba caducado y era injusto, pero en Aragón habíamos pactado criterios de despoblación, de dispersión, de envejecimiento o de altitud y orografía que no están recogidos. En otras comunidades gobernadas por el PP han votado en contra y en Aragón estaban a favor. Entonces, es un sistema complejo y entendemos que son las personas las que deben estar en el centro. Deberíamos partir de un suelo mínimo de ingresos que cubriera el coste real de los servicios para empezar a hablar.

P. ¿Ha olvidado el Ejecutivo central a su comunidad en materia de infraestructuras?

R. Hay una tendencia global a no invertir en las infraestructuras que necesita el territorio, plantear solamente en el caso del ferrocarril el impulso de la alta velocidad y esto es una política neoliberal que han practicado tanto las derechas como la socialdemocracia y el PSOE, y que solamente se revierte cuando nosotros estamos muy fuertes para tirar hacia políticas de izquierda.

P. Le preguntaba antes cómo media el éxito. ¿Lo sería que Podemos se quedara fuera?

R. Para nada. Nosotras entendemos que aunque no vayamos juntas, el trabajo sí debe ser conjunto siempre, que todas las izquierdas deben estar fuertes, que la gente tiene que salir a votar y que voten a la fuerza política que más les represente, y no vamos a hacer una guerra entre las izquierdas. Eso es lo último que deberíamos hacer.

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