El turismo andaluz se resiente tras semanas sin conexiones de alta velocidad y de sucesión de borrascas
La incertidumbre sobre la restauración del servicio ha provocado la caída de reservas entre el 20% y el 30% cuando queda poco tiempo para la Semana Santa


El accidente ferroviario en Adamuz en el que murieron 46 personas y la sucesión de borrascas de la semana pasada han dejado a Andalucía sin conexión de alta velocidad con el resto de España, salvo desde el apeadero de Villanueva de Córdoba. Son más de tres semanas que empiezan a pasar factura en el sector turístico de la comunidad, que representa el 12% de su PIB. No se ha cuantificado el impacto económico, pero la incertidumbre sobre la reanudación de la circulación de trenes AVE ha provocado la caída de las reservas en un 30% en algunos destinos, según ha advertido la Federación Andaluza de Hoteles y Alojamientos Turísticos (FAHAT). La Junta de Andalucía ha pedido este mismo martes en la Conferencia Sectorial de Turismo que se garanticen ayudas para atajar las consecuencias de la desconexión y de los daños a las infraestructuras causados por el temporal.
“Lo importante por supuesto son las personas afectadas por el accidente de tren y por las borrascas, pero en el medio plazo lo que nos preocupa es el descrédito que se está generando sobre el servicio de alta velocidad y la seguridad en las vías”, señala Juan Zapata, presidente de FAHAT. Adif ha ampliado hasta el próximo 16 de febrero el plan alternativo para la conexión entre Sevilla y Madrid, con servicio de autobús entre la capital cordobesa y Villanueva de Córdoba, pero la reapertura del servicio de Málaga sigue en el aire. El hecho de que el servicio no se reanudara el 2 de febrero, como en un primer momento aventuró el ministro de Transportes, Óscar Puente, que luego no se haya dado una fecha concreta y que con el temporal dejaran de prestar servicio otros trayectos que unían Andalucía con Madrid, ha disparado la incertidumbre en un sector muy sensible a la falta de certezas.
El hecho de que esta desconexión ferroviaria haya tenido lugar durante los dos primeros meses del año, la temporada más baja del turismo andaluz, no ha afectado tanto a la cancelación de reservas cerradas para finales de enero, como a la falta de noticias sobre la reapertura del servicio de alta velocidad, sí está ralentizando las reservas a futuro con una fecha clave para el turismo andaluz prácticamente a la vuelta de la esquina: la Semana Santa. “La incertidumbre de no saber si se va a poder viajar, de si se va a poder llegar en AVE, nos está generando un gravísimo problema”, indica Juan Cubo, presidente de la Asociación de Viviendas Turísticas de Andalucía (AVVA), que recuerda que, a diferencia del turista de sol y playa que suele ser extranjero y viene en avión, el visitante de Semana Santa es nacional y utiliza la alta velocidad para llegar a la comunidad.
Esta inseguridad ha ralentizado las reservas de viviendas turísticas un 20%, respecto de la misma época del año, en el caso de AVVA. Para los hoteles y en determinados destinos, como Córdoba o Sevilla, el porcentaje se eleva a un 30%. “Esto está calando y mucha gente está cancelando o no se anima a reservar y opta por otros destinos”, señala Zapata, que, llama la atención sobre otros segmentos, al margen del turismo, como el de congresos y reuniones, que también genera grandes movimientos de clientes. La primera semana de febrero se celebraba en Huelva el III Congreso Nacional del Hidrógeno Verde, una cita a la que solo se ha podido llegar en carretera, ante la falta de conexiones ferroviarias y la ausencia de aeropuerto. “Hemos tenido que reorganizar estancias por cancelación o suspensión de eventos estos días, ante la imposibilidad de llegar, por las condiciones meteorológicas, pero sobre todo porque no hay frecuencias de trenes”, recalca José Manuel Lastra, vicepresidente de la Federación Andaluza de Agencias de Viajes.
Su sector se ha visto obligado a duplicar el trabajo estos días, gestionando cancelaciones, realojos, buscando alternativas de movilidad a los clientes que tenían paquetes organizados de viajes combinados… “Se trata de operaciones que estaban confirmadas desde hace tiempo y a los clientes hay que ofrecerles otras opciones y no siempre es fácil. Estamos ofreciendo transporte por carretera, por lo general, pero hay quien acepta el autobús, pero otros viajan de manera individual y eso genera unos costes que en algunos casos tenemos que absorber las propias agencias”, explica Lastra.
Clara Rivas buscó por sí misma alternativas para poder viajar a Sevilla donde, con otros siete amigos, habían planeado desde hace tiempo celebrar el cumpleaños de un familiar el pasado fin de semana. Había sacado los billetes el 6 de diciembre y cuando se suspendió el servicio, las frecuencias que ofrecía Renfe no le cuadraron. “Al final decidimos organizarnos en coches”, cuenta. Esa no fue la única complicación. Llegaron el 6 de febrero, cuando el temporal había dado un respiro, pero la alerta naranja por lluvia y vientos prevista para el sábado, les impidió visitar los jardines del Alcázar, cerrados por seguridad. De nuevo, las entradas que habían sacado con anticipación -el 30 de enero- no sirvieron para mucho y tampoco han podido recibir la devolución del importe, porque no existe derecho al reembolso si el acceso se limita por avisos meteorológicos, según la web del monumento.
“En el hotel también nos comentaron que mucha gente había perdido las reservas por toda la situación del temporal sin derecho a devolución porque había pasado la fecha límite para la cancelación”, dice Rivas, en una forma de consuelo pírrico. Ella, no obstante, pese a todos los contratiempos, prefiere ver el lado positivo. “Pudimos comer y cenar en todos los restaurantes del centro sin reserva y siendo un grupo grande y sabemos que cuando se restaure la alta velocidad podemos volver de nuevo, el problema lo tienen los extranjeros”, puntualiza.
Ese era el sentir de Magda Logan, una jubilada escocesa, que llegó en avión -previa cancelación del billete de AVE- a Sevilla el 3 de febrero, justo con la llegada de Leonardo -y que pensaba hacer una ruta por Cádiz y terminar en Córdoba para ver la mezquita. La suspensión de todos los servicios ferroviarios de la provincia de Sevilla la dejó varada en la capital, donde, como Rivas, tampoco pudo ver el Alcázar, cerrado por el temporal. El viernes, antes de visitar la Giralda por segunda vez -aunque la primera sin la azucena de piedra y cobre que el fuerte viento había derribado unas horas antes- indicaba a este diario que iba a hablar con su agencia de viajes para ver cómo reorganizaba su estancia. “Esperar viendo la catedral tampoco es mal plan”, se resignaba. “Muchas agencias emisoras y turoperadores internacionales nos trasladan que están recibiendo consultas sobre lo que está pasando aquí, si las operaciones que tienen previstas que incluyen conexiones en tren se pueden mantener…”, indica Lastra. “Esto genera una inquietud que afecta al destino de España”, abunda.
Su federación ha remitido cartas al Ministerio de Transportes para instar a que resuelva el aislamiento ferroviario en Andalucía. “No existen billetes disponibles, no se han habilitado transbordos suficientes y las opciones aéreas resultan claramente insuficientes para absorber la demanda”, describen en la misiva. También lo ha hecho FAHA, quien también se ha dirigido al Ministerio de Turismo. “El problema es no tener una fecha clara. Desde el principio supimos que con la tragedia había que esperar, pero cuando te van diciendo unos días concretos de reanudación y estos no se cumplen, se genera incertidumbre”, incide Zapata.
La Junta de Andalucía es consciente de las consecuencias que la falta de servicios de alta velocidad está suponiendo para un sector tractor de la economía andaluza. “Resulta complicado hacer un cálculo porque no tenemos datos de ocupación de trenes”, indican fuentes de la Consejería de Turismo. Este martes en la Conferencia sectorial de Turismo el Gobierno autónomo ha pedido al ministerio que se tenga en cuenta al sector “porque necesita ayudas para afrontar la desconexión ferroviaria y los daños que instalaciones turísticas sufridas tras las intensas lluvias”, dicen los interlocutores consultados. “Nos encontramos en un momento muy difícil porque no podemos ofrecer propuestas que incluyan el transporte ferroviario con garantía y con confianza y eso genera dudas en los clientes a la hora de viajar”, advierte Lastra.
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