Casi la mitad de usuarios se plantea dejar de viajar en tren o ya ha dejado de hacerlo tras el accidente de Adamuz
El 58% afirma que el sistema ferroviario español le ofrece “poca” o “ninguna” confianza, según el barómetro 40 dB. El presidente andaluz es el mejor valorado en la respuesta a la emergencia
El accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), que se ha cobrado la vida de 46 personas, y el de Gelida (Barcelona), apenas 48 horas después, en el que murió un maquinista, el pasado enero han causado un profundo impacto tanto entre la población general como en los trabajadores del sector, que este lunes fueron a la huelga para demandar “un cambio estructural en la seguridad”. Casi la mitad de los usuarios de trenes se plantean dejar de serlo o ya han dejado de recurrir a ese medio de transporte, según el estudio monográfico sobre el sistema ferroviario español elaborado por el instituto 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER. El 55,3% afirma que no se ha planteado ni ha dejado de hacerlo; pero el 24,2% afirma que lo está pensando y un 20,5% ya ha renunciado a subirse a un tren. Por electorados, el nivel de desconfianza varía considerablemente: el 35,2% de los votantes de Vox ya no utiliza el tren, porcentaje que baja al 12,8% entre los apoyos del PSOE. Y son las generaciones más jóvenes las que se plantean en mayor medida renunciar a ese medio de transporte. Puede consultar todos los datos del sondeo (2.000 entrevistas online) aquí.
Cerca de un tercio de la población utiliza con frecuencia el tren de cercanías y casi un 19% los de media y larga distancia y alta velocidad. Los ciudadanos valoran de una forma más negativa que positiva el servicio de cercanías y a la inversa en el caso de la media/ larga distancia y los AVE, pero la desconfianza hacia el sistema ferroviario es mayoritaria en la sociedad española. Hasta el 58% responde que le inspira “poca” o “ninguna” confianza. Los más recelosos son los votantes de Vox y del PP.
Preguntados por qué sentimientos les ha provocado el accidente de Adamuz, el 46% señala “tristeza”; el 35,3% “indignación”; el 32,1% “inseguridad”; el 29,8% “preocupación”; el 19,1% “desconfianza”, y el 14,6%, “miedo”, es decir, sensaciones de recelo hacia el transporte ferroviario.
La respuesta a la emergencia
En cuanto a la respuesta a la emergencia tras el siniestro de Córdoba, los peor valorados son, por este orden, el Gobierno de España ―el 51,8% cree que su actuación fue “mala” o “muy mala”―; Adif, administrador de infraestructuras ferroviarias (46,4%) y Renfe (42%). En cuarto lugar se sitúan las compañías privadas, como Iryo, propietaria de uno de los trenes implicados en el accidente, pero el porcentaje de ciudadanos que creen que su actuación fue mala o muy mala está 15,3 puntos porcentuales por debajo de la de Renfe.
Los mejor valorados en la respuesta a la tragedia son los servicios de emergencia y protección civil ―el 74,2% cree que su actuación fue “buena” o “muy buena”―; las autoridades locales (51,9%): la Junta de Andalucía (46%) y los medios de comunicación (42,3%).
Solo los votantes de izquierdas valoran positivamente la actuación del Gobierno, Renfe y Adif tras el accidente.
Preguntados por la labor específica de los diferentes dirigentes políticos, el mejor valorado entre la población general es el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP): un 37,4% cree que su actuación fue “buena” o “muy buena” frente al 25,9% que opina que fue “mala” o “muy mala”. El 53,5% califica de “mala” o “muy mala” la respuesta de Pedro Sánchez; y el 49,8% pone esos calificativos a la actuación posterior del ministro de Transportes, Óscar Puente. El saldo del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, también es negativo: un 46,8% cree que estuvo mal o muy mal y un 18,6% que cree que lo hizo bien o muy bien.
Por electorados, la gestión del popular Moreno Bonilla recibe una valoración positiva en votantes de todos los partidos, salvo Vox. Solo los votantes del PP aprueban mayoritariamente la respuesta de Feijóo y solo los del PSOE, Sumar y Podemos, la de Sánchez y Puente.
Experiencias negativas como usuarios del tren
La mayoría ha experimentado retrasos y cancelaciones en el último año: el 68,4% en el caso de los usuarios de cercanías y el 61,5% en el de los trenes de media-larga distancia y alta velocidad. Además, el 62,9% señala haber sufrido “saturación o exceso de pasajeros en horas punta” del Cercanías y el 58,3% de los usuarios del AVE y los trenes de media y larga distancia se queja de un “precio elevado en relación a la calidad del servicio”. Otro de los problemas señalados es la “falta de información ante incidencias”, de la que se quejan el 59,9% de los usuarios de cercanías y el 55,7% de los trenes que cubren trayectos más largos. La “sensación de inseguridad” es señalada por el 45,2% y el 40,2%, respectivamente.
Como consecuencia de los retrasos sufridos, ocho de cada diez usuarios de cercanías se han planteado recurrir a otros medios de transporte alternativos para sus desplazamientos y tres de cada cuatro consideran demasiado bajas las indemnizaciones por incidencias. En el caso de los usuarios de trenes de media-larga distancia y alta velocidad, casi el 79% afirma que los retrasos y cancelaciones han hecho que se hayan planteado otro tipo de medio de transporte y el 75,7% cree que las indemnizaciones son “demasiado bajas”.
Modelo de gestión
Preguntados por la liberalización del sector con la entrada en servicio de compañías privadas, la población se muestra dividida: un 44,6% cree que ha abaratado el coste y mejorado la oferta, pero hasta un 40,9% considera que ha introducido bastantes o muchos “riesgos para la seguridad”. El grupo mayoritario (45,2%) no cree que la liberalización esté detrás de la ruptura con los compromisos de puntualidad del sistema.
De 2019 a 2024, el tren creció un 40% en usuarios en las grandes líneas. Los servicios han subido de una media de 56 diarios en la línea Madrid-Barcelona a más de 85. El eje Madrid-Valencia aumentó de 30 a 50 las frecuencias diarias, y el Madrid-Sevilla de 33 a 40, y subiendo en 14 frecuencias diarias adicionales por la incorporación de Ouigo a primeros del año pasado.
Entre la población general, el 42,3% cree que habría que “fortalecer la gestión pública”; el 39,8% apuesta por un modelo mixto público-privado y solo un 7,2% es partidario de “otorgar más protagonismo a la gestión privada”. Por electorados, los votantes del PSOE, Sumar y Podemos son partidarios mayoritariamente (53,1%: 66,9% y 66%, respectivamente) de fortalecer la gestión pública, mientras que los del PP (57,1%) y Vox (40,9%) prefieren un modelo mixto.
Seis de cada diez ciudadanos creen que se destinan “demasiados pocos recursos” al buen funcionamiento del sistema ferroviario, porcentaje que escala hasta el 72,9% entre los votantes del PP y baja al 48,8% entre los del PSOE, el partido que ocupa actualmente el Gobierno. En su comparecencia en la Comisión de Transportes del Congreso de los Diputados el pasado 3 de febrero, el ministro Puente culpó a los Ejecutivos del PP de abandonar la inversión ferroviaria: “No se arregla en dos días”. Expertos consultados por este periódico consideran que el transporte ferroviario en España es seguro en términos generales, pero advierten de la necesidad de aumentar y el mejorar las tareas de mantenimiento para compensar el aumento exponencial del tráfico y aprender de otros siniestros que no dejaron víctimas, pero señalaron deficiencias en el sistema. La hipótesis principal con la que trabaja la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre lo ocurrido en Adamuz apunta a un fallo en la infraestructura, concretamente, en una soldadura.
En una escala de 0 a 10, identificándose el 0 con la frase “es importante mejorar el sistema ferroviario, aunque eso implique pagar más impuestos” y el 10 con el enunciado “es importante pagar menos impuestos, aunque eso signifique reducir la calidad del sistema ferroviario”, la población se sitúa, de media, en el 4,6, es decir, ligeramente más partidaria de pagar más impuestos que de reducir cargas fiscales. Por electorados, esa media va del 4,9 de los votantes del PP y Vox al 4,2 de los del PSOE.
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