Los bulos sobre Noelia Castillo: de la violación de ‘menas’ a la “eutanasia por depresión”
La entrevista de la joven parapléjica en televisión desata una oleada de mensajes para desacreditar la validez de su eutanasia, culpar al Estado y hacer que cambie de parecer


La aparición de Noelia Castillo en televisión pocas horas antes de recibir la eutanasia ha desatado una oleada en redes sociales para expresar la oposición a la muerte de la joven parapléjica de Barcelona. “No lo hagas”, “Dios te ama”, “reza por Noelia”, repiten quienes rechazan la decisión tomada por la catalana y avalada por la Administración y por los tribunales. Muchos de esos mensajes, acompañados de fragmentos de la extensa entrevista que ha concedido al programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3, plantean solo el deseo de que siga viviendo. Pero otros, lanzados desde grupos y cuentas ultras, se fundamentan en interpretaciones erróneas de las palabras de Noelia y, también, en bulos. Algunas de esas falsedades pueden ser desmentidas si se analiza el expediente sanitario y administrativo del caso Noelia, al que ha accedido EL PAÍS.
Violada por extranjeros en un centro
Uno de los mensajes más difundidos en X señala, con diferentes variantes, que cuando Noelia fue apartada temporalmente de sus padres y puesta a disposición de los servicios sociales de la Generalitat, fue violada “en manada” por un grupo de “menas” (acrónimo de menores extranjeros no acompañados) o de “inmigrantes ilegales”, que serían en todo caso los culpables de todo lo que le pasó después: el intento de suicidio que la dejó parapléjica y su idea de recibir la eutanasia. De ello se ha hecho eco, entre otros, el líder de Vox, Santiago Abascal: “Estoy muy afectado por esta noticia. El Estado le quita a una hija a sus padres. Los menas la violan. Y la solución que le da el Estado es suicidarla. La España de Sánchez es una película de terror”.
No hay evidencias de que ese episodio ocurriera y fuera la causa de su intento de suicidio. En la entrevista, Noelia no sitúa ninguna agresión sexual en ese contexto. La joven relata tres episodios. El primero ocurrió, cuenta, con un chico que fue su pareja durante cuatro años y que una noche abusó de ella, después de que ella se hubiera tomado unas pastillas para dormir. El segundo, en una discoteca, cuando “dos chicos intentaron abusar sexualmente” de ella, relata. Y el tercero, también en una discoteca, cuando explica que le agredieron “tres chicos a la vez”; añade que eso ocurrió “tres o cuatro días antes” de tirarse por el balcón, en un quinto piso: el 4 de octubre de 2022, cuando tenía 21 años. Ese intento de suicidio fue el que le provocó una “paraplejia completa”.
“Primera eutanasia por depresión”
Otra idea ampliamente difundida en redes es que España aplicará la primera eutanasia de su historia a una persona “por depresión”. Cuentas como la de la exdiputada de Vox Macarena Olona lo han difundido: “En 24 horas, Noelia será la primera persona en recibir la eutanasia por depresión en España”. La realidad es bastante más compleja. Según los informes de psiquiatría de su historia clínica, Noelia presenta “síntomas depresivos de forma crónica”, así como un “trastorno de adaptación con síntomas de ansiedad y de depresión”. Los informes descartan, sin embargo, que sufra un trastorno depresivo mayor que merme su capacidad de decidir. La propia Noelia cuenta en la entrevista que toda su vida se ha sentido “sola”, que antes de arrojarse por el balcón se había intentado suicidar, que había estado en psiquiátricos e incluso que tenía visiones sombrías sobre la vida (“no me gusta donde va el mundo”, dijo en la entrevista). Pero la “depresión”, en cualquier caso, no fue la razón por la que se le concedió la eutanasia.
Noelia solicitó la prestación de ayuda a morir tras los padecimientos que le provocó la paraplejia. El pleno de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC) se la concedió por unanimidad el 18 de julio de 2024 al considerar que presentaba “una situación clínica no recuperable” que le producía “una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante” con incidencia en su autonomía y en sus actividades diarias. Cumplía, por tanto, los requisitos que fija la ley y así lo han ratificado todas las sentencias judiciales que han avalado la legalidad de la eutanasia.
En su demanda para impedirlo (y que ha tenido varada la eutanasia un año y ocho meses), el padre de la joven alegó que su hija no está capacitada para decidir. Noelia, como admite en la entrevista, sufre transtorno obsesivo compulsivo (TOC) y transtorno límite de la personalidad. Pero, según el criterio clínico de los especialistas en psiquiatría que la han atendido, “puede entender la gravedad de la medida que solicita y, por tanto, actuar en cuenta propia”. Sus patologías “no condicionan su capacidad de tomar decisiones”, avalaron los psiquiatras, neuropsicólogos y psicólogos que la atendieron. Y así lo han ratificado también las distintas sentencias, desde la primera que dictó un juzgado contencioso de Barcelona: “La capacidad [de Noelia] para tomar la decisión ha quedado acreditada”.
Minimizar el dolor
Otro de los argumentos extendidos por redes, tras la difusión de la entrevista de Noelia, es la idea de que físicamente no está tan mal. Muchos mensajes minimizan su dolor porque no se la ve del todo inmóvil, o incluso porque se observa cómo, con mucho esfuerzo y ayuda, puede subir unas escaleras. “No estoy en la cama postrada, me ducho y me maquillo solita”, explica en la entrevista. Pero eso no significa que no sufra, como también explicita: “Dormir se me hace muy difícil, aparte de que tengo dolor de espalda y también de piernas”.
El expediente da pistas más claras. La “paraplejia completa” le dejó las siguientes secuelas: lesión medular completa nivel L3, alteración sensitiva por debajo del nivel de la lesión, dolor neuropático, intestino con incontinencia fecal, vejiga que precisa sondas cada seis horas y dependencia funcional asociada a los déficits, que implica “desplazamiento con silla de ruedas que puede propulsar con entornos adaptados”, además de “una capacidad de marcha precaria por interiores adaptados con caminadores y férulas”. Una doctora especialista en medicina física y rehabilitación calificó esas secuelas como “permanentes e irreversibles”.
Noelia ingresó primero en el hospital Joan XXIII de Tarragona y más tarde en la Clínica Guttman para someterse a una pauta de neurorrehabilitación intensiva hasta junio de 2023. Diez meses más tarde, solicitó la prestación de ayuda a morir porque su doctora le aconsejó esperar un año para ver cómo evolucionaban las secuelas. El padre alegó, en su demanda, que aunque su patología es grave “mejora con el debido tratamiento”. Pero el diagnóstico es claro: su sufrimiento “físico y psíquico es constante”, y se le hace intolerable, tal como manifestó Noelia, de forma muy gráfica, cuando declaró en el juicio: “Todos los días son horribles y dolorosos”.
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