Ir al contenido
_
_
_
_
Política
Análisis

La derecha española se ve forzada a mirar a la guerra

El PP cree que las posiciones de Vox rozan ya la barrera de lo incomprensible para sus votantes

El líder del PP, Albert Núñez Feijóo, durante su intervención en el European Pulse Forum el viernes en Barcelona.Quique García (EFE)

Casi mes y medio después del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y con el conflicto extendido por la región, la derecha española ha empezado a asumir que no basta con denunciar a Pedro Sánchez, situarle fuera del marco común europeo y, sobre todo, despachar estos acontecimientos devastadores, con consecuencias posibles en todo el mundo, como un simple ardid del presidente para tapar sus problemas internos. Apuntar a que esta crisis es “una cortina de humo” de consumo español, nacional, ya no puede sostenerse.

No es la del PP la misma actitud que la del Partido Popular Europeo, con fuertes diferencias internas sobre la posición que hay que adoptar pero donde sobresale el malestar con Estados Unidos y la petición de contención, también a Israel. Si Sánchez sostiene y mantiene el “No a la guerra”, el resto, incluido el Reino Unido, fuera de la UE pero actor fundamental en el concierto internacional, proclama: “No es nuestra guerra”. El PP se desliza hacia un cambio de discurso, con llamadas a la paz y a la diplomacia, aunque se resiste a mencionar a los actores principales. No se habla de Estados Unidos, de su presidente, Donald Trump, ni del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

No hay variación en Vox en el discurso público, pero desde el PP se llama la atención sobre la evolución de los acontecimientos mundiales, con incidencia en los intereses de España. El paso del tiempo ha permitido que en las cúpulas dirigentes del PP y Vox, con orientaciones diferentes, se calibre la necesidad de hacer un giro en las posiciones sobre la guerra, a tenor del pálpito de la sociedad que exponen unánimemente los estudios demoscópicos.

Vox es imprescindible para que el PP pueda formar gobiernos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, lo que le confiere una capacidad de negociar y presionar muy relevante, pero con límites por el riesgo de extralimitarse. El análisis del PP es que sus compañeros de viaje han rozado ya la barrera de lo incomprensible para sus votantes. La guerra emprendida por Estados Unidos en Irán, y ahora la extensión cada vez más sangrante al Líbano; las posiciones de Trump tan cercanas a Rusia frente a Ucrania; el apoyo entusiasta al húngaro Viktor Orbán, siempre en contra de todo lo propuesto mayoritariamente por el resto de los países europeos e igual de fraterno con Trump que con Vladimir Putin, pueden estar horadando el crédito y popularidad del partido de Santiago Abascal, siempre según las tendencias que se observan en las encuestas y que comparten el resto de las fuerzas políticas.

A esto se añade un elemento de análisis regional y nacional. ¿Vox va a negarse finalmente a formar gobiernos con el PP y a provocar nuevas elecciones el próximo mes de mayo? El PP quiere creer que Abascal no puede correr el riesgo de ser castigado en las urnas por negarse a asumir responsabilidades de gobierno.

Sánchez en China

La continuidad del conflicto bélico y la actitud fuera de reglas y control que desarrolla Trump han provocado que el PP mida más sus pasos. Quien no va a cambiar es Pedro Sánchez, que mantendrá sus posiciones aunque no sean absolutamente coincidentes con las de los socios europeos. Sí es una evidencia que dicho lo mismo por él que por otro líder europeo, ya sea la italiana Giorgia Meloni o el primer ministro británico, Keir Starmen, la reacción de los gobiernos de Israel y de Estados Unidos es muy diferente, siempre más dura contra Sánchez.

Estos días de viaje oficial de Pedro Sánchez a China, más el fin de semana de asueto en el país con su esposa, Begoña Gómez, sí darán al PP alas para criticarle. De momento, no por cuestiones de fondo sobre la conveniencia o no de relacionarse con la segunda potencia mundial. La responsable de política institucional del PP, Cuca Gamarra, situó esta ausencia de Sánchez de España en una “huida” de los casos de corrupción. Los principales gobernantes europeos viajan a China con una cadencia cada vez más frecuente.

No será al vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, a quien el PP le pida cuentas políticas por este viaje o cualquier otra eventualidad. El ensayo de la semana pasada en el Senado ha frenado el objetivo de incorporar a Cuerpo al primer nivel de exigencia al ostentar la vicepresidencia primera del Gobierno. Este no siguió la estela que extendió la portavoz de la Cámara Alta del PP, Alicia García. En tono alto espetó al ministro que con el nombramiento se ha convertido en el máximo representante del “sanchismo”. Cuerpo hizo abstracción del fondo y la forma y se mostró abierto al debate y la colaboración, sin subir la voz.

La respuesta inmediata del PP ha sido que a Cuerpo no se le preguntará nada en la sesión de control del Congreso. Los populares sustituyen a la exministra María Jesús Montero, candidata del PSOE en Andalucía, por el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, aunque ya es por sí mismo uno de los ministros más interpelados, dado que Cuerpo no les da juego. Sigue en esa primera línea el ministro de Transportes, Óscar Puente, a quien le pedirán la dimisión este miércoles, e incorporan al nuevo titular de Hacienda, Arcadi España, con la expectativa de que no sea del estilo de Cuerpo y eluda la refriega.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_