El vicepresidente Cuerpo se estrena ante un PP que lo identifica con la “sala de maquinas del sanchismo”
Los senadores populares intentan sin éxito que el nuevo número dos del Gobierno hable del ‘caso Koldo’


Carlos Cuerpo se estrenó como vicepresidente primero del Gobierno en una sesión de control, en este caso en el Senado, fiel a su estilo y sin perder la compostura, como tuvo que reconocer al final el PP. Fue el mismo Cuerpo que apenas recibió una interpelación y tres preguntas orales de los diputados populares en el Congreso durante sus 16 meses solo como ministro de Economía. Fue el Cuerpo de perfil economista del Estado que eludió los envites del PP para que se pronunciase sobre el caso Koldo o sobre la carestía de la cesta de la compra. La portavoz del PP, Alicia García, obvió ese reciente pasado de Cuerpo e intentó identificarle como “un militante prémium del sanchismo” desde su “sala de máquinas”. Cuerpo replicó con el éxito económico de España y con la “mano tendida”.
El PP ha obviado durante la primera fase desaseada de esta legislatura la labor de Carlos Cuerpo al frente a la cartera de Economía, hasta el punto de apenas interpelarlo en las Cortes porque no le veían ganancia ante los buenos datos que está registrando España en el contexto internacional. Esa estrategia tenía irremediablemente que cambiar tras su reciente ascenso a vicepresidente primero. El PP midió el nuevo escenario en la tarde de este martes en el Senado tras las vacaciones de Semana Santa con dos preguntas concretas y la prueba no les ofreció resultados esclarecedores. Habrá que esperar a su evolución en las próximas semanas, ya de plena campaña electoral, con las sesiones en el Congreso.
La experiencia parlamentaria piloto del PP frente a Cuerpo la inició su portavoz en la Cámara alta, Alicia García, sobre la base de una pregunta que inquiría sobre qué responsabilidades y “cargas” pretendía asumir el nuevo vicepresidente primero en su actual cargo. En realidad, García lo que desarrolló a continuación fue, por un lado, un remedo para enredar a Cuerpo sobre si le había tomado la delantera como número dos del Ejecutivo al superministro Félix Bolaños, al que ubicó en la “frustración del eterno aspirante”, y por otra parte la evidencia de querer situarle como a todos los demás miembros del Gabinete en el puro sanchismo.
Alicia García le advirtió de entrada a Cuerpo, tras una enhorabuena muy forzada por el nombramiento, de que ya no le valdría escudarse en un currículum técnico, en su “tono o talante”. De partida, le recordó que la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, lo había llamado “mala persona”. Y para terminar le avisó de que no llega “a beneficio de inventario”, sino para sustituir a “María Jesús del Gran Poder”, en alusión a María Jesús Montero, y como “escudo del sanchismo al cargar con un gobierno en prórroga, dividido, que no pinta nada fuera, responsable de la subida fiscal y del deterioro de los servicios públicos”.
Tras esa andanada, el vicepresidente expresó su “placer” por el debate y construyó una respuesta a la pregunta registrada en la que aprovechó para enunciar que su responsabilidad ahora será reconducir el “liderazgo” constatado de la economía española, sobre todo en su entorno europeo y mundial, para que “retorne” en la mejora de la vida para los ciudadanos. Y acabó con el primer ofrecimiento de “mano tendida”, un lenguaje formal ya en desuso en los actuales duelos parlamentarios.
García intentó elevar el pistón en su réplica al requerir a Cuerpo para que se pronunciase sobre lo que representa para el nuevo hombre fuerte del Gobierno la situación del exministro y exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ahora en las primeras sesiones del juicio por el caso Koldo. La senadora popular contextualizó ese requerimiento en su idea de que Cuerpo ya era, antes de ser aupado a la atalaya de número dos del Ejecutivo, “el responsable de la sala de máquinas del sanchismo” al frente de la comisión delegada de asuntos económicos y ahora “ha venido a blindar a Sánchez, a no cambiar nada como militante prémium del sanchismo”.

Cuerpo no entró a ninguno de esos capotes. Abundó en su estilo nada combativo. Enunció su intención de “seguir intentando construir un tono constructivo” con sus interlocutores del PP y en su equipo apuntan que así pretende continuar en el futuro. Y recalcó el mensaje de que España está protagonizando una liderazgo internacional con todo tipo de datos de empleo, afiliación a la Seguridad Social o crecimiento sostenido y sostenible.
El PP sacó a jugar para rematar la sesión frente a Cuerpo, economista y técnico comercial del Estado, a un senador que fue alcalde de Palencia, que es economista y auditor de Hacienda. En el equipo de Cuerpo habían pensando que ese duelo podría ser más técnico, más profesional. Lo pareció en un momento, cuando el senador Carlos Alfonso Polanco puso en cuestión el relumbrón de las grandes estadísticas económicas del país con el gran dilema aún por resolver entre la generaciones más jóvenes: “¿Vive mejor la gente hoy en España?“. Y enlazó a continuación una decena de episodios específicos que le llevaron a concluir que ”los españoles trabajan más y son más pobres". Para rematar reclamando la gran exigencia recurrente en estos meses del equipo de Alberto Núñez Feijóo: deflactar el IRPF, es decir reducir los tramos para pagar menos impuestos.
Cuerpo no se comprometió ahí a nada. Reconoció, eso sí, que ahora tocaría “rebajar el escalón de las cifras macro a nivel micro”, mejorar los salarios, y exhibió ante la sala todo un excel comparativo entre lo que han subido “las remuneraciones salariales”, reales y netas, desde la llegada de Sánchez a La Moncloa con respecto al periodo gobernado por el popular Mariano Rajoy entre 2014 y 2018. En todas sus comparativas salía mucho mejor parado Sánchez que Rajoy.
El senador popular Polanco resultó excesivamente sincero cuando admitió en su exposición final: “Dejemos los datos agregados, que veo que los maneja usted bien” y le pidió al reforzado ministro de Economía enfangarse mejor en “la vida cotidiana” de un joven madrileño que ganase unos 1.400 euros, quisiera independizarse y vivir de alquiler para planificar su vida. El vicepresidente, que se veía ya saliendo por la puerta grande del Senado, no se desvió de su temario, insistió en comparar el nivel de España por encima de EE UU, Alemania o Italia, y acabó con dos advertencias ante el incierto panorama internacional por la guerra en Irán: proteger el país y prepararlo mejor que nunca.
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