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Dos “polis” buenos, Cuerpo y España, para centrarse en la economía y pergeñar pactos

El presidente Sánchez elige a dos socialdemócratas ortodoxos y europeístas

La ex vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesus Montero, junto al nuevo vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo y el nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España, durante el traspaso de carteras, el pasado viernes. Pablo Monge

No habrá división de papeles, ni para la representación pública ni en la más estricta intimidad política de los despachos y en las reuniones donde se trate de fraguar acuerdos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tendrá a su derecha, al vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y no muy alejado en la mesa del Consejo de Ministros, a un miembro nuevo, Arcadi España, titular de Hacienda. Ambos, moderados, dialogantes, alejados de la estridencia, ortodoxos en las doctrinas y prácticas económicas y pegados a la España plural y constitucional. Ambos son “polis buenos”. No hay impostura. “Son así”·

Estas caracterizaciones son un resumen de numerosos testimonios de quienes les conocen; mucho en el caso del valenciano Arcadi España, con larga carrera como persona de partido, en el PSPV, siempre al lado del anterior jefe de gobierno de la comunidad valenciana, Ximo Puig. Un moderado, intelectual, con apego a la docencia universitaria, resumen en su comunidad.

Carlos Cuerpo, con intensa carrera académica, profesional y técnica en organismos europeos y españoles. Nada que objetar internamente sobre el ascenso de Cuerpo y España, al menos, en el Consejo de Ministros y en las principales federaciones del PSOE. Sí hay resquemor en estas últimas por la pérdida en el cambio de una mujer con un puesto de relevancia como ha ocurrido con la salida de la ya ex vicepresidenta primera, María Jesús Montero, candidata para Andalucía en las elecciones del próximo 17 de mayo.

Pedro Sánchez ha elegido para puestos de la máxima relevancia a dos socialdemócratas clásicos, resumen los interlocutores consultados. Que los dos sean dialogantes, que no les salga el estilo bronco, ni altisonante, no es lo que más ha pesado en su nombramiento. Sí, sus conocimientos y sus condiciones para intentar acuerdos que ahora se antojan imposibles: Aprobación de unos presupuestos y de un nuevo modelo de financiación autonómica. El ministro de Hacienda, hasta el viernes secretario de Estado de Política Territorial, tiene el estado autonómico en la cabeza, y defiende con convicción tanto la diversidad como la igualdad, señalan fuentes valencianas.

Este martes será la primera vez que los nuevos ministros, Cuerpo en su ascendida tarea, se sienten en el Consejo de Ministros en el que la economía marcará la pauta, por otra emergencia gravísima y sobrevenida. El ataque de Estados Unidos a Irán y la extensión de la guerra puede hacer estragos en la economía mundial y desde luego en la española.

Las elucubraciones sobre qué ha buscado Sánchez con estos nombramientos no difieren mucho en los diferentes ámbitos socialistas. Las etiquetas de Sánchez como un gobernante “muy de izquierdas”, requiere más que matices si se analizan las políticas.

El afán del PSOE por representar y atraer a una franja ancha de electores desde el centro izquierda a los límites de esa izquierda, está siempre presente, aunque con frecuencia han tenido que elegir, por el riesgo de perder de un lado, normalmente del izquierdo.

Sumar y Podemos, en los primeros años de Gobierno, hasta 2023, sí han podido llevar a su terreno algunas políticas que no estaban inicialmente en la agenda socialista. Aun así, el PSOE recalca que no han tenido que violentar en exceso su ser socialdemócrata por ceder a demandas de su izquierda.

Cuerpo y Yolanda Díaz mantienen sus cuitas y se verán a la vuelta de la Semana Santa. Lo que no ha supuesto ninguna sorpresa para la vicepresidenta segunda es que su adversario en el Consejo de Ministros haya sido ascendido a vicepresidente primero. El cargo necesariamente es del partido mayoritario de la coalición, señalaban con normalidad en el entorno de Díaz antes de que se produjera.

El PP hubiera preferido otros ministros. “Sánchez ahí tienes a Óscar Puente, no lo dudes, nómbrale a él”. Este mensaje en la red X fue reiterado por el secretario general del PP, Miguel Tellado, antes de conocerse el nombre del sustituto de María Jesús Montero y el ascenso de Cuerpo. Una vez nombrado, el PP volvió al territorio habitual: “Más sanchismo, nada cambia”.

A Cuerpo le han hecho seis preguntas en el pleno del Congreso en dos años y medio. Le han evitado. A ver ahora.

Pero la incomodidad del PP viene por la guerra. Se agota la descalificación a Sánchez por el no a la guerra, a medida que avanza la misma idea por todo el mundo. “No es nuestra guerra”, es la forma más más habitual en los mandatarios europeos y también de los partidos muy a la derecha de estos en Francia, Alemania o Reino Unido. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se descolgó pronto de actuar como avalista de Trump.

El PP pondrá a prueba al vicepresidente primero y al titular de Hacienda, para calibrar si el ataque duro es un buen instrumento contra ellos. Si las medidas iniciales por la guerra, y las que puedan estar por venir, no aportan beneficios políticos, las orillarán y se centrarán en lo permanente: Ábalos, Koldo, el hermano y la esposa del presidente. El PP no estará solo, sin embargo, en la exigencia y denuncia por la ausencia de presupuestos

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