Kast visita por primera vez a Trump a días de jurar como presidente de Chile
El mandatario electo chileno, afín políticamente al estadounidense, participará de la cumbre de Miami este sábado tras romper con el proceso de cambio de mando con Gabriel Boric, el Jefe de Estado en ejercicio


La misma semana en la que el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, rompió el proceso de traspaso de mando con la Administración de Gabriel Boric, por las diferentes versiones entre uno y otro respecto del proyecto de cable submarino chino que enojó a Estados Unidos, el futuro mandatario participará de una cumbre organizada por Donald Trump el sábado en Miami. La cita, a la que asistirán mandatarios latinoamericanos ideológicamente afines al republicano, se realiza en medio de la crisis por la hegemonía mundial y con la ofensiva de Washington e Israel a Irán como telón de fondo. Es la primera visita a Trump -aún no se define si existirá una bilateral entre ambos- y se celebrará a cuatro días de jurar como presidente de Chile, el próximo 11. Está previsto que el chileno viaje el viernes por la noche y regrese el domingo. Irá acompañado de su futuro canciller, Francisco Pérez Mackenna, con una vasta trayectoria empresarial, pero que no pertenece al mundo diplomático.
La Oficina del Presidente Electo (OPE) recibió la invitación a la cumbre Shield of America (Escudo de América) el pasado 16 de febrero, la que fue aceptada “a la brevedad”. Desde entonces, el escenario ha cambiado para Kast. El Departamento de Estado estadounidense revocó el 20 de febrero el visado de tres altos funcionarios del Gobierno de Boric, incluido el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, acusados de “socavar la seguridad regional en nuestro hemisferio”, en el marco del proyecto del submarino de fibra óptico que conocido como Chile-China Express. Desde la futura Administración han respondido con cautela a las sanciones impuestas por Washington. Pérez Mackenna, en un escueto comunicado publicado ese mismo día, aseguró que era necesario conocer “todos los antecedentes respecto de la decisión” de EE UU para poder analizar los fundamentos y consecuencias de la medida.
Desde Washington aseguran que la cumbre Shield of America consistirá en un almuerzo al mediodía de un par de horas en el Trump National Doral, el campo de golf de Miami del presidente estadounidense. Entre los 12 asistentes confirmados este miércoles por la Casa Blanca, figuran el presidente de Argentina, Javier Milei; el de Bolivia, Rodrigo Paz; el de El Salvador, Nayib Bukele; el de Ecuador, Daniel Noboa; el de Paraguay, Santiago Peña; y el de Honduras, Nasry Asfura. “Son los líderes de estos países que han formado una coalición histórica para colaborar y atajar a los carteles criminales narcoterroristas y la inmigración masiva no solo hacia Estados Unidos, sino en todo el continente”, reza el comunicado.
Los medios estadounidenses han informado que la reunión se centrará en tres puntos: el combate al crimen transnacional, donde se definirán estrategias conjuntas contra el narcotráfico y la actividad de pandillas que afecta la estabilidad de la región; el fortalecimiento de la seguridad energética como motor de desarrollo regional; y el análisis de la creciente influencia económica de actores externos, como China, en el hemisferio.
Previo al almuerzo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, se reunirá con representantes de los países y el Comando Sur para abordar la lucha contra el narcotráfico y, posterior al encuentro con Trump, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostendrá reuniones con las delegaciones, donde participará el futuro canciller chileno.
El excanciller del socialista Ricardo Lagos (2000-2006), Ignacio Walker, plantea que Kast tiene dos opciones ante la reunión: “O defiende una política exterior como política de Estado, y defiende la soberanía de Chile, o el encuentro se transformará como un besamanos de países del hemisferio occidental que van a declarar su amistad política con Trump”. Walker está seguro que el mandatario estadounidense pedirá ciertas definiciones, en un contexto internacional muy delicado. El hecho de que se haya desatado la guerra en Irán, apunta, evidentemente modificó la connotación de la invitación inicial a la cumbre. “La invitación fue respondida a la brevedad con un dejo de ingenuidad, porque no son inocentes. Todos sabemos que EE UU tiene una doctrina de defensa de seguridad, la doctrina Monroe. EE UU avisa que no se metan en el hemisferio occidental y expresa su pretensión hegemónica que, después del (ataque a) Venezuela, espero que no queden dudas de los alcances que puede tomar”, señala.
El presidente Boric sostuvo este lunes en una entrevista a Mega que “por supuesto” que no iría a la cumbre del sábado y que Trump tiene una forma de hacer política que “es dañina tanto para los intereses de Chile como para los intereses de la comunidad internacional”. El mandatario ejemplificó esa política como “pasar a llevar permanentemente” las reglas de la comunidad internacional, retirarse de organismos multilaterales, “humillando a quienes considera sus adversarios” y amenazando a países de los cuales EE UU tradicionalmente era aliado. Consultado sobre si considera que es un error de Kast asistir, Boric respondió: “Alinearse con la política del presidente Donald Trump y hacerse parte de quienes no cuestionan en absoluto todas estas cosas que he mencionado, creo que no es lo deseable para Chile, pero él como presidente electo tiene derecho a ir donde estime conveniente. Creo que es bueno que sea transparente cómo se hace eso, cómo lo financia, pero es una decisión de él y su entorno”.
El columnista y escritor Sergio Muñoz Riveros escribió en Ex-Ante sobre la cumbre que, en ese tipo de instancias, a Trump “solo le importan los golpes de escena”. “Por lo tanto, buscará mostrar a un grupo de gobernantes latinoamericanos alineados con su plan de hegemonía mundial, que no es sino una nueva versión de la antigua política del gran garrote”, apuntó. Sería lamentable, añadió, que el presidente electo y sus asesores hicieran “una lectura apresurada” de las relaciones con EE UU, que se tradujera en una actitud complaciente hacia el Gobierno de Trump. “Se trata, por supuesto, de cuidar la relación bilateral, pero sin menoscabo de la dignidad de Chile”, añadió.
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