Rollitos de primavera crujientes con salsa agridulce: la receta sencilla para prepararlos en casa
El clásico chino no tiene misterio: solo necesitas saltear correctamente las verduras, dejarlas enfriar y ganar un poco de experiencia con el enrollado

Los rollitos de primavera parecen sofisticados, cuestan más de lo que deberían –sobre todo si son congelados, algo dolorosamente habitual– y a veces vienen acompañados de un poco de lechuga iceberg con una vinagreta misteriosa. En realidad son simplemente verduras salteadas envueltas en una lámina de harina frita, y para hacerlos en casa no necesitas siete apellidos chinos ni tres woks de importación.
Lo del enrollado, que es lo que más intimida, no es tan difícil. Las primeras veces te quedarán torcidos como un regalo envuelto por un niño de tres años, pero a la de diez los haces con una sola mano mientras hablas por teléfono. No es técnica: es experiencia, como casi todo en esta vida.
Aunque hoy los asociemos a cualquier restaurante chino de barrio, los rollitos tienen su origen en las celebraciones del Año Nuevo chino, con la llegada de la primavera y el aprovechamiento de las verduras de temporada. Para hacerlos en casa no hace falta ningún altar asiático. Las obleas –láminas cuadradas de unos 22 centímetros por lado– se encuentran en cualquier tienda de productos asiáticos. El relleno admite improvisación, pero hay dos normas innegociables: que esté frío del todo antes de envolverlos y que no tenga humedad, porque si no la oblea se reblandece y la cosa acaba en una pasta informe.
Si a mitad del proceso te cansas de enrollar; algo que ocurre a veces cuando llevas seis y te quedan catorce, tampoco es el fin del mundo: el relleno funciona perfectamente con arroz blanco y un chorrito de salsa de soja. Porque el rollito de primavera es eso: verdura bien tratada con un toque crujiente. Todo lo demás, es relleno.
Tiempo: 45 minutos
Dificultad: Hay que manejar un cuchillo
Ingredientes
Para los rollitos
- Obleas para rollitos primavera (para freír)
- ½ repollo
- ½ cebolla o 1 cebolleta
- 4 zanahorias
- 1 puerro
- Salsa de soja
- Aceite de girasol (para freír)
Para la salsa agridulce
- 60 g de tomate triturado
- 200 g de agua
- 100 g de vinagre blanco
- 90 g de azúcar
- 1 cucharada de Maizena
Para sellar
- 1 cucharada de harina
- Un poco de agua
Instrucciones
Cortar en juliana fina el repollo, la zanahoria, el puerro y la cebolla.
Calentar una sartén amplia o wok con una cucharada de aceite de semillas.
Saltear las verduras a fuego medio-alto durante cuatro o cinco minutos, hasta que estén hechas pero aún ligeramente crujientes.
Añadir un chorrito de salsa de soja, mezclar bien y retirar del fuego. Dejar enfriar completamente.
Preparar la salsa agridulce: mezclar en un cazo el tomate, el agua, el vinagre, el azúcar y la Maizena.
Llevar a ebullición y dejar hervir suavemente 5–10 minutos, hasta que espese. Dejar enfriar.
Rellenar las obleas con una cucharada escasa de verduras y formar los rollitos. Colocar la oblea en forma de rombo, con un pico hacia ti. Poner una cucharada escasa de relleno cerca del borde inferior. Doblar ese pico inferior hacia arriba, cubriendo el relleno. Doblar los lados izquierdo y derecho hacia el centro. Empezar a enrollar hacia arriba, formando un cilindro. Antes de cerrar del todo, pintar el pico superior con una mezcla de harina y agua. Terminar de enrollar para sellarlo.
Freír en abundante aceite de girasol caliente hasta que estén dorados y crujientes.
Escurrir sobre papel absorbente y servir con la salsa agridulce.
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