La relación de Boric y Kast salta por los aires a una semana del traspaso de poder
El presidente de izquierdas y el electo, de extrema derecha, protagonizan un quiebre inédito en Chile. El trasfondo, el proyecto de cable submarino chino que enojó al Gobierno de Trump en medio de la crisis por la hegemonía


La relación entre el presidente chileno Gabriel Boric, de izquierda, nunca ha sido especialmente buena con el mandatario que lo sucederá a partir del 11 de marzo, José Antonio Kast, de la extrema derecha. Se hallan en las antípodas del espectro político chileno. Pero desde que Kast ganó las elecciones a mediados de diciembre, con el 58% del respaldo popular, el diálogo político entre ambos se había mantenido como dicta la tradición republicana chilena: en un ambiente formal y de respeto. Es lo que estalló por los aires este martes en una reunión bilateral en el Palacio de La Moneda, a ocho días del cambio de mando. Las diferentes versiones que los enfrentan por el proyecto del cable submarino chino -Boric dice que advirtió a Kast antes de que Estados Unidos impusiera sanciones contra tres funcionarios el 20 de febrero, mientras que Kast dice que no le informó, sino que apenas anunció el problema-, llevaron al futuro presidente a romper el proceso de traspaso de poder. Es la primera vez en la historia reciente de Chile que ocurre algo semejante, porque ni en la transición de dictadura a democracia, entre 1989 y 1990, se llegó a cortar el diálogo político.
“Terminamos el proceso de traspaso porque no confiamos en la información que se nos está entregando. Requerimos una mayor auditoría e información”, afirmó este martes el futuro mandatario, que suspendió todas las bilaterales entre los ministros actuales y sus sucesores que se iban a realizar luego del encuentro con el presidente Boric en La Moneda. La reunión duró apenas 22 minutos. Kast anunció la formación de una fuerza de trabajo administrativa, liderada por el futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, para recopilar toda la información existente, no solamente en los ministerios, sino también a través del Consejo para la Transparencia y la Contraloría. Busca tener “la mayor cantidad de información y poder contrastarla con los datos” que les entreguen cuando asuman el Gobierno, pero no solo respecto del cable chino, sino en materias tan delicadas como los números de las finanzas públicas o los funcionarios que, según él, el Gobierno está amarrando para no poder ser despedidos. En definitiva, Kast anunció una investigación respecto de la Administración actual.

Boric, en tanto, acusó a Kast de usar “una estrategia” para tensionar el traspaso del poder, aunque aclaró que su Gobierno “sigue plenamente disponible, por el bien de Chile, a tener todas las reuniones que sean necesarias”. Luego de lo sucedido, el mandatario se presentó de inmediato ante la prensa para relatar su versión de los hechos. Intentó dejar en claro que fue Kast el que decidió dar por terminada la reunión entre ambos y retirarse de La Moneda junto a sus principales colaboradores.
Para Ernesto Ottone, politólogo y asesor clave del Gobierno del socialista Ricardo Lagos (2000-2006), “lo sucedido revela desatino por ambas partes y oscurece el traspaso del cambio de mando”. Añade: “Siempre se pueden producir roces, pero no una contraposición factual que confunde a la ciudadanía, en un mundo riesgoso y peligroso en el cual Chile requiere una adversidad democrática, serenidad, prudencia y autonomía”.
Los hechos y las versiones
En medio de la disputa por la hegemonía entre China y Estados Unidos, el 20 de febrero pasado la Administración de Donald Trump informó públicamente de las restricciones de visa contra tres funcionarios del Gobierno de Chile, incluido el ministro de Transportes y Telecomunicaciones de Boric, Juan Carlos Muñoz. “Estados Unidos está comprometido con contrarrestar los intentos por socavar la seguridad regional y la soberanía”, se aseguró en un comunicado, donde se explicaron las sanciones contra las autoridades que, según Washington, “tuvieron conocimiento, dirigieron, autorizaron, financiaron, y brindaron apoyo sustancial y/o llevaron a cabo actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y erosionaron la seguridad regional en nuestro hemisferio”.
Desde ese momento, el Gobierno de Boric entregó versiones parciales sobre lo ocurrido y se vio empujado a aclarar los hechos luego de publicaciones en la prensa, que no estaba enterada sobre este proyecto. Han sido 10 días de tensión política a propósito de esta iniciativa de cable submarino de fibra óptica que se conoce como Chile-China Express. De la empresa China Mobile International (CMI), el transmisor busca transportar datos por debajo del agua de un continente hasta otro y consiste en conectar un total de 19.873 kilómetros entre las ciudades de Concón, en la región chilena de Valparaíso, y Hong Kong. El ministro de Transportes llegó a firmar el decreto para echar a andar la concesión el 27 de enero -lo que el Gobierno no informó en un primer momento-, pero luego se anuló su tramitación antes de que llegara a la Contraloría por razones que todavía no están claras.

Pero lo que detonó el cortocircuito fue una entrevista que Boric concedió al canal de televisión Mega donde afirmó que “unas semanas antes” de que Estados Unidos hiciera públicas las sanciones, informó a Kast en una conversación telefónica sobre lo que estaba sucediendo con el proyecto del cable chino. Kast llegó este martes a La Moneda exigiendo que el presidente se retractara públicamente -pidiendo una aclaración, dicen en la derecha-, pero como Boric se negó, el presidente electo dio por terminado el encuentro y las reuniones sucesivas. El ultraconservador admitió luego que la llamada telefónica existió -fue el 18 de febrero, dos días antes de que explotara la noticia, no “semanas antes” como dijo Boric-, pero que el asunto le fue apenas “enunciado”.
La información oficial se ha entregado a cuentagotas. Luego del fiasco de la reunión entre Boric y Kast, este mismo martes el ministro Muñoz expuso ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado su versión sobre la correlación de hechos. Y entregó antecedentes que no se conocían. Aseguró que tres funcionarios de Washington les transmitieron los riesgos hacia la seguridad nacional y regional del proyecto de cable submarino y que el decreto se frenó luego que, desde la embajada de Estados Unidos en Chile, se les informara de siete ciberataques de origen chino que habrían afectado a empresas de telecomunicaciones y de la construcción.
Para el periodista político Ascanio Cavallo, “el presidente electo tendrá que ponderar si la tentación de enjuiciar al Gobierno saliente resulta o no contradictoria con el propósito de iniciar un Gobierno de emergencia, según la exitosa definición que le dio durante la campaña electoral”. Ottone analiza las proyecciones políticas de esta ruptura entre Boric y Kast. “Lo peor sería que generara una acción de Gobierno ruda con fantasmas paranoicos y una oposición intransigente y fanática. Pero eso sería lo peor. También han habido gestos y declaraciones en otra dirección que pueden augurar una dialéctica democrática más acorde a las necesidades del país. Esperemos que prime lo segundo”, añade.
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