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Karina Milei, la mano que teje el poder en Argentina

La hermana del presidente Javier Milei es su sostén político y emocional. Ahora está sospechada de participar de una presunta red de sobornos

Javier y  Karina Milei en un mitin de La Libertad Avanza, en Buenos Aires, el 27 de agosto.
Javier Lorca

“Nada gratis”, decía y repetía Karina Milei. La hermana del presidente argentino dejaba eso claro, de entrada, cuando alguien la contactaba para contar con la presencia de Javier Milei en un acto, una charla u otro tipo de actividad. Eso cuentan quienes conocieron a los Milei en los años previos a su ingreso en la Casa Rosada, incluso cuando el economista de ultraderecha ya era diputado. A medida que Milei se hacía famoso gracias a sus extravagantes apariciones en televisión, Karina había comenzado a manejar su agenda y, luego, sus ingresos. “Ella se quedaba con el 10% de todo lo que él ganaba”, dice una persona que, durante casi una década, estuvo muy cerca de ellos y que hoy prefiere mantener su nombre en reserva. “Karina vio el negocio, vio cómo monetizar al hermano. Javier siempre fue todo lo contrario, nunca se preocupó mucho por eso”.

Una mujer de perfil bajo y pocas palabras, a quien apenas se ha escuchado hablar en público, una figura inseparable de su hermano, con enorme poder político y materialmente ambiciosa: la caracterización de Karina Milei con esos atributos se ha instalado casi como un lugar común, trillado en la voz de quienes la han tratado o la han investigado. Desde hace una decena de días, a la luz y a la sombra de un escándalo de corrupción que asedia al Gobierno de Milei, esa definición irradia otro valor, como el de un presagio que amenaza con cumplirse.

En una serie de audios filtrados, el desplazado director de la Agencia Nacional de Discapacidad Diego Spagnuolo, hasta hace poco amigo y abogado personal de Milei, describió la existencia de una red de sobornos en torno a la compra estatal de medicamentos. Aseguró que la integran Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y su estrecho colaborador Eduardo Lule Menem, subsecretario de Gestión Institucional, entre otros. También dijo que el presidente estaba informado de las irregularidades, pero nunca hizo nada. Después de varios días de llamativo silencio, Javier Milei se ha limitado a responder que “todo es mentira” y que se trata de una operación de la oposición kirchnerista, en la antesala de las decisivas elecciones legislativas del domingo 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires

La denuncia, bajo investigación judicial, toca al corazón del Gobierno ultra. Al lazo íntimo e indiscernible que une a Milei con su hermana.

El poder fraterno

“Yo te voy a explicar por qué le doy poder a mi hermana”, gritó Javier Milei. La escena es narrada por la periodista Victoria de Masi en su libro Karina. La hermana. El jefe. La soberana (Sudamericana, 2024). “Javier tenía el teléfono en la mano y lo agitaba en el aire. Había visto pasar en Twitter un posteo que hacía referencia a un comentario instalado en redes sociales que —sin prueba alguna— aseguraba que entre él y su hermana existía una relación incestuosa. De ahí el enojo. ‘Cuando era pibe, en una de las tantas veces que mi papá me fajó [golpeó], Karina se metió entre él y yo. Karina me defendió de los golpes. Y yo vi, yo vi, que le bajaba una luz. Un halo de luz protectora’. Sólo dos personas fueron testigos de esa escena […] también coincidieron en esto: Milei terminó sentado en una silla, sollozando, la cara hundida entre las manos. Nunca habían visto a un hombre llorar de esa manera”.

Karina Milei nació en Buenos Aires, en 1973, cuando el hoy presidente tenía dos años y medio. La infancia difícil y el padre violento, de alguna manera, fortalecieron el vínculo. Antes de que su hermano se convirtiera en una figura pública y ella en su sombra, Karina cursó estudios de publicidad, se graduó en relaciones públicas, hizo un posgrado en ceremonial y protocolo. Pero su desempeño laboral fue, durante más de 15 años, como empleada administrativa y secretaria.

Después de fracasar como dueña de un comercio de neumáticos, se dedicó a la repostería. En paralelo, exploró una veta que podría alegarse espiritual: tarot, constelaciones familiares, comunicación con animales y afines. Para mediados de la década pasada, su actividad principal ya era oficiar como secretaria y asistente de su hermano.

“Karina es la hermana menor, pero en la práctica es la mayor, es la madre y es el padre de él. Tiene el monopolio emocional de Milei”, señala el periodista Juan Luis González, autor de la biografía El loco. La vida desconocida de Javier Milei y su irrupción en la política argentina (Planeta, 2023).

Un economista que trabajó con el mandatario, pero que hoy está distanciado, desilusionado con el entorno que lo rodea, observa algo parecido: “Mi sensación es que él siempre tuvo una inestabilidad afectiva muy grande y se siente seguro con ella. Es su sostén, depende mucho de ella”, dice. “Karina tabica la llegada a Javier y él está cada vez más entregado a ella”, agrega. “No confían en nadie, casi no tienen amigos de años”.

Para poder nombrar a su hermana como secretaria general de la Presidencia, un cargo equiparable al de ministro, Milei tuvo que reformar por decreto una ley que le impedía designar familiares directos en la administración pública. “Karina es la persona más importante del Gobierno, no por su cargo, sino porque pone y saca a los que toman decisiones. Para estar en el Gobierno, hay que estar bien con Karina Milei”, asegura González, autor también de Las fuerzas del cielo (Planeta, 2025). “Milei se interesa por la economía y es el líder carismático, pero él mismo lo dice abiertamente: ella es el jefe”.

Karina Milei ejerce la jefatura en la organización política de un Gobierno que llegó al poder hace casi dos años sin estructura partidaria, sin representantes a lo largo y a lo ancho del país. Si el presidente delega en ella lo que en Argentina se suele llamar “la rosca política”, las negociaciones y los acuerdos, ella, a su vez, se recuesta en el clan Menem, la familia del expresidente peronista y neoliberal Carlos Menem (1989-1999), a quien Milei considera el mejor mandatario de la democracia. Sus principales operadores para la construcción nacional de La Libertad Avanza, el partido oficialista, son el subsecretario Lule Menem y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, entre otros portadores de un apellido pesado en la política argentina.

javier y karina milei

“Cajera sin escrúpulos”

Karina Milei y los Menem son, justamente, las piezas jaqueadas por la presunta corrupción en el área de Discapacidad. Y no solo por ese caso. Las denuncias por supuestos cobros indebidos se vienen acumulando desde que asumió el Gobierno. Desde antes, en realidad: las primeras acusaciones, formuladas por seguidores de Milei, fueron por la virtual venta de candidaturas para las elecciones de 2023, que no se pudieron probar ante la justicia. También en aquel año, el reconocido orfebre Juan Carlos Pallarols, quien solía ocuparse de grabar la empuñadora del bastón presidencial, contó que Karina Milei le pidió 2.000 dólares para habilitar un encuentro con su hermano.

En las provincias de Buenos Aires, Misiones, Santa Cruz, La Pampa y Chaco funcionarios nombrados por el Gobierno en las delegaciones del PAMI, el instituto encargado de la atención médica a los jubilados, y de la Administración de la Seguridad Social (ANSES) denunciaron que los armadores políticos del partido del presidente les exigían, como retribución, una porción de sus salarios para financiar a la organización. La diputada Viviana Aguirre, exfuncionaria del PAMI, declaró a la prensa que “Karina Milei es una cajera sin escrúpulos”.

Hasta el estallido del escándalo en torno a la asistencia de personas con discapacidades, el caso de posible corrupción que más afectó a Milei fue el de la criptomoneda $Libra, un presunto fraude promocionado por el presidente. De acuerdo con los registros oficiales, quien llevó más de una vez a los responsables del activo digital a la Casa Rosada fue Karina Milei. Por mensajes filtrados a la prensa, se supo que uno de los empresarios detrás de $Libra, el estadounidense Hayden Davis, se jactaba de poder hacer “que Milei tuitee, haga reuniones en persona y haga una promoción”. ¿Cómo? “Le envío $$ a su hermana y él firma lo que digo y hace lo que quiero”.

A finales de la semana que pasó, los argentinos escucharon la voz de Karina Milei. No fue en un discurso, sino en nuevas escuchas telefónicas filtradas a la prensa. Fueron unos pocos minutos en los que la mujer decía poco y nada, pero la amenaza de que hay mucho más tiene al Gobierno paralizado.

En la Casa Rosada temen al fuego amigo, en la venganza de algún mal alfil que sintiéndose mal pagado le pegue a Karina para castigar a Milei. Los días por venir serán, sin duda, agitados.

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Sobre la firma

Javier Lorca
Es periodista de EL PAÍS en la redacción en Buenos Aires.
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