Venezuela, entre la oportunidad democrática y el lavado de cara del régimen autoritario
Los pasos dados por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, hacia una aparente apertura, aún dejan dudas sobre si habrá una verdadera transición en el país

Los hechos suceden vertiginosamente en Venezuela. En las cuatro semanas posteriores a la extracción de Nicolás Maduro, la troika gobernante ha tomado decisiones impensables, aunque algunas de ellas deseables. Sin embargo, la pregunta central persiste: ¿se abre una oportunidad real para la transición democrática, o se trata de una ingeniosa maniobra de rebranding del régimen autoritario?”
En enero, luego de la entronización de Delcy Rodríguez han sido excarcelados más de 300 prisioneros políticos, según verificación de la organización Foro Penal; también fue aprobada de manera exprés una polémica Ley de Hidrocarburos, hubo el anuncio de que el régimen trabajará en un proyecto de Ley de Amnistía y, antes de concluir, el mes se reabrió la embajada estadounidense en Caracas. Por si fuera poco, el presidente Donald Trump halaga a Rodríguez y piropea a María Corina Machado, pero aún no le autoriza regresar a Venezuela.
La presidenta de facto ha estado enfocada en complacer el nuevo esquema de relaciones con Estados Unidos y, al mismo tiempo, equilibrar las presiones intramuros. Junto a su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y a Diosdado Cabello, ministro de Interior y rostro visible de la represión, han formado una especie de triunvirato. Los Rodríguez y un coro de voceros oficialistas aseguran que todo lo que están haciendo fue por instrucciones de Maduro, quien según esa lógica gobierna mejor desde Brooklyn, según ironiza la activista de derechos humanos, Ligia Bolívar.
Distintos expertos a quienes consulté coinciden en que aún no se ve la ruta para una transición democrática. Griselda Colina, del grupo Ideas por Democracia y el cientista político, Javier Corrales, profesor en Amherst College, manejan básicamente dos escenarios: uno apunta a la oportunidad para presionar hacia una transición democrática y el otro contempla una recuperación del autoritarismo, mediante las mejoras económicas producto de una flexibilización de las sanciones.
Colina, promotora de Ideas por la Democracia, destaca que el “Plan Rubio” ha priorizado la estabilización económica sobre la institucionalidad. El secretario de Estado ha enunciado una estrategia de tres etapas: estabilización, recuperación y transición. Sin embargo, no ha ofrecido detalles sobre fechas o metas verificables.
Para concretar la oportunidad democrática faltan todavía muchos cambios, entre esos, lo relacionado con las libertades políticas, dice Colina.
“Liberar a presos políticos no es un acto de democratización, es un gesto humanitario magnífico, completamente bienvenido, pero no significa que el régimen esté abriéndose” afirma Javier Corrales, quien ha estudiado el proceso político venezolano y reitera que el régimen sigue encajando en la descripción de dictadura.
La historiadora y profesora de la Universidad Central de Venezuela Margarita López Maya usa una frase atribuida a un dictador venezolano, Juan Vicente Gómez, quien a principios del siglo XX desplazó del poder a su compadre Cipriano Castro: se trata de la evolución dentro de la situación.
“Hay mucha gente tratando de darle una similitud con otros procesos y hasta hablan de transición. Pero lo cierto es que seguimos en un régimen de facto, pero tutelado porque los Estados Unidos entró y quiere cobrar lo que hizo. Y los intereses de los Estados Unidos no son los mismos intereses nuestros”, afirma la académica.
Estas miradas contrastan con un “optimismo cauteloso “ expresado por algunos sectores, expectativas de mejoras económicas -cuyo primer efecto fue la contención de una nueva hiperinflación- y la cooperación de otros grupos que se muestran ansiosos por apoyar lo que sea que propongan los Rodríguez, con la convicción de que eso contribuirá a mantener al país bajo control, en una variación de la paz autoritaria.
Sin embargo, también hay una bocanada de libertad. En las últimas semanas, las excarcelaciones de presos políticos han llevado alegría a muchos hogares. Entre los que han sido sacados de las rejas figura Javier Tarazona, que estuvo cuatro años y siete meses detenido por sus denuncias sobre el amparo que daba el régimen de Maduro a grupos colombianos alzados en armas, como el ELN.
Familiares y aliados han protestado en las entradas de varios de los centros de detención y tortura, algo que era imposible hace tan solo un mes. Además, cada día surgen más casos de personas privadas de libertad por razones políticas cuyos familiares no habían denunciado por temor a represalias.
Es como si el músculo del cuerpo social empezara a pedalear de nuevo, aunque tenga que usar respiración asistida. Sin embargo, hay cautela, porque no se sabe cuánta disidencia puede tolerar el régimen. O cuándo va a cerrar la bombona de oxígeno.
Esta sensación se acrecienta por la falta de conducción política. María Corina Machado está contenida por Washington. Cuando se le pregunta sobre su fecha de regreso a Venezuela, dice que lo hará cuando sea el momento adecuado. De acuerdo con allegados a su entorno, la líder y Premio Nobel de la Paz espera por el visto bueno de Trump, quien no parece estar muy convencido de apoyar su retorno.
En la última semana de enero, tres dirigentes que la apoyan, Delsa Solórzano, Andrés Velásquez y Alfredo Ramos, pusieron fin a la clandestinidad a la que se sometieron en los últimos 17 meses. Es posible que aprovechen estos momentos.
Del otro lado, la fracción opositora en la nueva Asamblea Nacional luce en una situación de precariedad. Habiendo podido convertirse en el centro de convocatoria de un buen grupo opositor, todavía parecen estar buscando su brújula.
Los actores políticos corren el riesgo de la irrelevancia, ha advertido el dirigente Andrés Caleca, del Movimiento por Venezuela, quien ha hecho una propuesta de transición negociada.
Pese a todos los cambios ocurridos en los últimos 30 días, es evidente que el oficialismo está haciendo lo de siempre. Gana tiempo y aplica un repliegue táctico. Enfrenta las contradicciones internas y sopesa hasta dónde estirar la cuerda. Una muestra de esta lógica es que no asumen legalmente la falta absoluta de Maduro por las implicaciones que este reconocimiento tiene, según los lineamientos de la Constitución.
Una apuesta a la que pueden apuntar es al reposicionamiento. Han ido blanqueando su imagen en todos los sentidos: estéticamente e ideológicamente. Se inspiran en el modelo chino: abierto en lo económico, cerrado en lo político.
“Ellos podrían retornar a un autoritarismo competitivo”, comenta Javier Corrales.
El decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela, Juan Carlos Apitz, ve la ruta para la transición con varias paradas. La primera pasa por publicar las actas de las elecciones del 28 de julio y acogerse al mandato constitucional.
Todos los expertos con los que hablé coinciden en que la libertad de los presos políticos es importante, pero que no es suficiente si se quiere avanzar hacia la democracia.
Concretar la oportunidad de restaurar un sistema de libertades es un desafío titánico. El camino exige que las fuerzas democráticas no solo superen las fricciones internas y articulen a gremios y sectores clave, sino que también ejerzan una presión suficiente para el cambio real, con firmeza y al mismo tiempo con la cautela necesaria para avanzar pacíficamente.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































