Venezolanos que envían cartas a la celda de Maduro: “He pasado 11 años sin mi familia por tu culpa”
Una joven venezolana publica en X su idea de mandar las misivas y recibe cientos de peticiones para incluir sus mensajes de desahogo contra el expresidente


La captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por el Gobierno de Donald Trump y su encarcelamiento en Estados Unidos, ofrece una oportunidad que muchos venezolanos querían: la de decirle lo que piensan de él. Su nueva residencia permanente en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, en Nueva York, les ha brindado una dirección fija a la que dirigir los mensajes que desean transmitirle. Y ya han empezado a mandarlos. Unos con recriminaciones por lo que ha supuesto para sus vidas su Gobierno autoritario, otros con insultos y algunos hasta con sorna van camino de la prisión con el propósito de que lleguen a Maduro.
La idea de enviarlos se le ocurrió a una mujer venezolana de 21 años, residente de Florida, cuando conoció la noticia de la captura de Maduro en Caracas por las fuerzas especiales estadounidenses el pasado 3 de enero y su posterior traslado a la prisión neoyorquina. “Yo sabía que Luigi Mangione (el hombre acusado de matar a en diciembre de 2024 a Brian Thompson, director ejecutivo de UnitedHealthcare) recibía muchas cartas, así que pensé que Maduro también podría”, explica Storm, el seudónimo que utiliza para proteger su identidad y la de su familia.
Maduro está recluido en el MDC donde espera el juicio por los cargos que le imputa la fiscalía: conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, así como conspiración para poseer este tipo de armamento contra intereses estadounidenses. No hay previsión de que el exmandatario abandone a corto plazo su celda, así que Storm pensó que era la ocasión para hacerle saber el sufrimiento que le había causado. Pensó que tal vez otras personas querrían añadir algo a su carta y lo publicó en su cuenta de la red social X.
La respuesta inmediata fue abrumadora. Cuando se despertó la mañana siguiente a haberlo publicado, tenía más de 100 mensajes de gente que quería enviarle unas letras a Maduro. Tuvo que silenciar las notificaciones porque no paraban, y si no contestaba le repetían el mensaje en comentarios anteriores para que lo viera.
Storm hizo una selección de ellos y en una carta de tres hojas incluyó 35 mensajes, todos anónimos. Los metió en un sobre y con un bolígrafo azul escribió el destinatario: Nicolás Maduro Moros, BOP register number 00734-506. Metropolitan Detention Center. 80 29th Street, Brooklyn, NY 11232. Por menos de un dólar, Maduro le pareció más accesible que nunca.
Buenos dias.
— storm🇻🇪 (@ssstormzzz) January 8, 2026
Aqui esta la carta que mandare a Maduro, de parte de ustedes. Habían muchos mensajes, puse los que pense que eran personales, y aquellos que no lo mandaran a mamarse un guebo (por reglamento).
Puede que haga esta misma actividad una segunda vez. Me dejan saber. pic.twitter.com/fJtmxTzkEa
Muchos de los mensajes le recordaban el daño causado a Venezuela durante los casi 13 años que fue presidente. “No hay celda lo suficientemente oscura para pagar el hambre y el exilio de millones. Que su única compañía sea su conciencia y que el destino le conceda una vida larga, pero tras las rejas, para que vea desde el olvido cómo Venezuela renace sin usted”, se leía en uno de los mensajes. “Arruinó un país entero y aún creyó merecer aplausos. Confundió el miedo con respeto y el sufrimiento ajeno con gobierno. Si hoy el encierro le resulta familiar, no es injusticia, es coherencia. Algunos nacen para mandar. Otros para terminar exactamente donde encajan”, decía otro.
Algunas de las notas contaban historias personales: “Nicolás Maduro, te perdono, te perdono el hecho de que gracias a ti mi familia se destruyó y crecí con mis abuelos, y no con mis padres, a los cuales tenía que ver por teléfono, trabajando hasta 18 horas diarias, te perdono por mi bien, no por el tuyo”, decía uno. “He pasado 11 años sin mi familia por tu culpa, y eso nunca lo olvidaré. Pero ahora estoy feliz de que tú tengas que pasar tiempo sin tu familia, sin tu esposa, solo en un cuarto frío”, envió otro.
Otros prefirieron un tono jocoso. “¿Te pudiste tomar tu vasito de petróleo antes de irte?”, “!A ver si el pajarito de Chávez te visita ahí!”, “Mano, ¿hace frío en USA?” y “Ya no puedes comer arepas”, son algunos de los que eligieron un tono desenfadado para burlarse de la nueva situación de Maduro. “Apriete el puño, presidente, porque el que se mete con Venezuela, se seca. Tus palabras”, le recordó otro.
Storm dejó fuera algunos mensajes que consideró podrían suponer represalias a los remitentes. “Me escribieron familiares de presos políticos, pero no quería ponerlos en riesgo, porque ellos viven en Venezuela. Había cosas muy personales que no quise añadir”, explica Storm. También desechó los numerosos insultos y palabras obscenas que le dirigían, por el miedo a que en incumplimiento de los reglamentos, la carta no le llegara al destinatario.
Storm no pensó en un primer momento que su idea, que a ella le servía para desahogarse del sufrimiento que le causó el Gobierno de Maduro, también ofrecía alivio a sus compatriotas. En 2015 su familia tuvo que salir de Venezuela porque sus padres eran activos en la oposición al Gobierno y ayudaban a financiar las protestas. Un día una vecina les avisó de que los militares habían ido a buscarles a su casa y sin pensarlo dos veces, se exiliaron.
Ahora, después de que su iniciativa se haya hecho viral, tiene miedo de que haya represalias contra su familia que permanece en Venezuela. La noticia de la salida de Maduro le hizo llorar de alegría, pero ahora reconoce que hay mucha incertidumbre sobre cómo va a evolucionar el país. Además, aunque ha recibido numerosas felicitaciones, no todos los venezolanos apoyan su empresa. “Eres una traidora a tu propio país. Venderías a tu madre por un plato de lentejas. Gusana”, le llegó en un comentario. Otros mensajes estaban cargados de obscenidades y amenazas.
A pesar de que Storm nunca ha facilitado su nombre, hubo quien la identificó y lo publicó. También encontraron el lugar donde estudia y su cuenta de Instagram. El miedo a que su familia sufriera represalias la llevó a poner su cuenta de X en modo privado por un tiempo. Ahora, que lo ha vuelto a hacer público, continúa recibiendo mensajes para enviar a Maduro y Storm prepara su segunda carta.
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