Detenido el dueño del banco Master, el magnate cuyos secretos hacen temblar a la clase política de Brasil
Sospechoso de un fraude de 7.600 millones de dólares, está acusado de espiar a la Fiscalía, el FBI y la Interpol para anticiparse a las investigaciones

El banquero brasileño Daniel Vorcaro, dueño del liquidado Banco Master y acusado del mayor escándalo financiero de la historia reciente de Brasil, fue detenido este jueves en São Paulo. Ya había sido arrestado en noviembre pasado cuando estaba a punto de fugarse rumbo a Dubái, mientras salía a la luz el fraude millonario, que ya supera los 7.600 millones de dólares, y se desmoronaba todo su imperio. Desde entonces estaba con el pasaporte confiscado y obligado a usar tobillera electrónica.
Ahora la justicia ha considerado más prudente devolverle a prisión, por el riesgo de fuga y porque su entorno se estaba afanando en obstruir la investigación. El caso Master es la nube negra que planea sobre las cabezas de buena parte de la élite económica y política de Brasil, por sus enormes ramificaciones. La pesadilla más temida ahora es que Vorcaro, cada vez más acorralado, decida tirar de la manta y confesar la trama a los investigadores en busca de beneficios penales. Sus vínculos alcanzan a partidos de todos los colores.
El juez del Tribunal Supremo André Mendonça, que lleva el caso, justificó la orden de prisión por la formación de una organización criminal, daños billonarios y posibles delitos de amenaza, corrupción, blanqueo de dinero e invasión de dispositivos informáticos. También determinó el bloqueo de bienes por valor de hasta 22.000 millones de reales (más de 4.200 millones de dólares).
La investigación sacó a la luz que Vorcaro y sus ayudantes de confianza llegaron a acceder a sistemas restringidos de la Fiscalía, la Policía Federal e incluso de organismos internacionales como el FBI y la Interpol. Y es que el poderoso banquero tenía a su disposición una especie de milicia privada llamada A Turma (el grupo), un equipo de fieles que recababa información sensible y vigilaba ilegalmente y amenazaba a adversarios, autoridades y periodistas.
Tres de ellos también fueron arrestados el jueves: su cuñado Fabiano Zettel era el presunto operador financiero de los sistemas fraudulentos. El empresario y expastor evangélico fue el mayor donante individual de la campaña electoral para la reelección de Jair Bolsonaro en 2022. Otro detenido es Marilson Roseno da Silva, un policía jubilado que usó su experiencia y contactos para obtener datos sensibles sobre el caso y proteger al banquero. Finalmente, Luiz Philippi Mourão era el que hacía el trabajo sucio de la intimidación y las amenazas. Tenía el elocuente apodo de Sicario y recibía un sueldo de casi 200.000 dólares.
La decisión del juez que autorizó las detenciones cita diálogos entre el banquero y el Sicario en que Vorcaro autoriza acciones violentas contra adversarios. Una de las que ha tenido más repercusión es la orden para fingir un atraco y “romperle los dientes” al periodista del diario O Globo Lauro Jardim, por entender que no paraba de publicar informaciones que le perjudicaban.
La investigación también reveló que, en noviembre, con sus manejos ya en el ojo del huracán y poco después de quedar en libertad con medidas cautelares, el banquero ocultó casi 400 millones de dólares en una cuenta a nombre de su padre. Mientras tanto, el Fondo Garantizador de Crédito, un seguro que en parte se nutre de recursos públicos, “sangraba para cubrir el agujero millonario dejado por el Banco Master en el mercado financiero, cantidad que ya alcanza casi 40.000 millones de reales (más de 7.600 millones de dólares)”, subrayó la Policía Federal.
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