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Claudia López: “Paloma Valencia es el regreso al pasado e Iván Cepeda es un salto al abismo”

La exalcaldesa de Bogotá insiste en que, si llega a la Presidencia, profundizará las reformas sociales que ha liderado Petro, pero protegerá la Constitución del 91, acabará con la paz total y defenderá el sector privado

Claudia López, en Bogotá, el 17 de marzo.Santiago Mesa

Claudia López enfrenta la última fase de la carrera presidencial de Colombia con el viento en contra. La exalcaldesa de Bogotá, de 56 años, fue la ganadora de la consulta contra Leonardo Huerta el pasado 8 de marzo, pero obtuvo solo 574.000 votos, muy por debajo de los 3,2 millones de votos de Paloma Valencia y menos de la mitad de los 1,2 millones de Juan Daniel Oviedo. Sin embargo, está optimista. Cree que aún no hay nada definido, que los debates pueden cambiar el rumbo de la contienda y que la mayoría de los colombianos no quiere ni el regreso del uribismo ni el continuismo del Gobierno de Gustavo Petro. En las oficinas de EL PAÍS, López insiste en sus diferencias con quienes lideran las encuestas: “La presidencia es para resolverle los problemas a la gente. No para ver a qué expresidente se encarcela o a qué proyecto político se extermina”, dice en referencia clara a Iván Cepeda y a Abelardo de la Espriella.

Pregunta. ¿Cómo está su ánimo hoy, después de esa victoria con sabor a derrota del 8 de marzo?

Respuesta. No, derrota no, para nada. Me parece que esa es una lectura equivocada. Lo que pasa es que hubo mucha menos participación en las consultas de la que se esperaba. Las encuestas estimaban una participación igual a la de 2022, de más o menos 12 millones de votos, quizás 10 millones, pero en ningún caso 7 millones. El Gobierno, que usualmente promueve los mecanismos de participación, salió a sabotear abiertamente la consulta. Eso tuvo un efecto.

P. Entonces...

R. La verdad, arranco muy contenta. Las cosas siempre dependen de dónde se las mire. Yo renuncié al Partido Verde, he hecho esta candidatura sola, estoy reorganizando una organización de base política y empezar con 618.000 votos (el total de sus votos más los de Leonardo Huerta) me parece un logro titánico. Titánico. Entonces estoy muy contenta, para nada me siento derrotada, siento que estoy en la pelea. Hace unos meses éramos 100 candidatos, ya vamos en 14 y yo estoy de cuarta.

P. ¿Cree que estuvo bien ir a la consulta?

R. El balance es más que positivo. Habrá gente que crea que no haber ido a una consulta fue una gran jugada, pero creo que si no hubiéramos participado, ahí sí estaríamos muertos. Estamos en tablero, estamos en la arena, estamos en el juego. La carrera presidencial realmente arrancó el 9 de marzo. La gente ya sabe quiénes son los candidatos, quiénes son sus fórmulas y qué representa cada uno.

Claudia López: “Paloma Valencia es el regreso al pasado e Iván Cepeda es un salto al abismo”

P. ¿Y qué representa usted?

R. Yo represento la socialdemocracia, una visión que en el mundo entero sería considerada de centroizquierda progresista, pero en el contexto colombiano no. Los 60 años de conflicto armado y el fortalecimiento de una derecha uribista muy radical que se apropió de la bandera de la seguridad hacen que mis posiciones de orden público, combate al crimen y fortalecimiento del sistema penitenciario sean consideradas de centroderecha. A mí no me da temor defender esos puntos, porque Colombia los necesita. Por el otro lado, mi vida entera ha estado dedicada a luchar contra la corrupción, contra la violencia, contra la exclusión de la izquierda. Por eso, si en 2022 dije “Al fin ganamos”, me refería a que logramos que a la izquierda no la maten, y que esté incluida en el sistema. Reconozco que el Gobierno avanzó en un salario mínimo más equitativo y justo para la gente; en una reforma laboral con mejores horas nocturnas, dominicales y festivos; en la reforma pensional para que los viejos no lleguen a vivir pobres y abandonados. Todo eso lo respaldo y lo voy a defender como defendí el Metro de Bogotá. Yo creo en construir sobre lo construido, pero nunca he sido de partidos de izquierda.

P. ¿Ni derecha ni izquierda?

R. La presidencia es para resolverle los problemas a la gente, no para ver a qué expresidente se encarcela o a qué proyecto político se extermina. Esa es una de mis grandes diferencias con el uribismo y con el petrismo. Paloma Valencia e Iván Cepeda son personas sensatas, no son corruptas, son buenos seres humanos, pero representan dos cosas que yo no comparto. Paloma representa el uribismo que ya gobernó, el regreso al pasado; e Iván Cepeda es un salto al abismo.

P. ¿Por qué?

R. Iván nos propone en tres temas cruciales un salto al abismo: una constituyente que vuelva a meter el artículo de la reelección; continuar con la paz total, que ha sido un fracaso absoluto como política de seguridad; y una visión en la que el Estado se apropia de todos los sectores y ahoga a la empresa privada. Yo no creo en esa economía. Entonces, ni la reelección, ni la impunidad, inseguridad y violencia de la paz total, ni el ahogo al sector privado son compatibles con la democracia. Yo sí creo en la democracia y en la Constitución del 91.

P. ¿Usted propone un camino intermedio?

R. Yo soy una alternativa, quizás la única alternativa viable en esta contienda. La gente de estrato dos o tres es la que nunca ha matado, que nunca ha robado, que paga impuestos y que hace que este país progrese. Yo soy eso, el colombiano promedio, trabajador. En la campaña, no represento ni el regreso al pasado, ni el salto al abismo, sino un paso adelante.

P. De acuerdo con las encuestas y con los resultados de las consultas, solo habría espacio para un candidato del centro: Sergio Fajardo o usted. ¿Han tenido conversaciones? ¿Se podrían aliar?

R. Yo no asumo posiciones tibias. No digo que el uribismo y el petrismo son dos extremos equivalentes a los que hay que combatir. No. El petrismo representa a gente humilde, de izquierda, a la que el uribismo y las élites colombianas excluyeron a plomo. Y yo tengo mi corazón y mi solidaridad total con esa gente. He puesto el pecho y la vida y la voz para defenderlos. Entonces, ese discursito de que son dos extremos iguales que vamos a combatir no lo compro, nunca lo he comprado. Eso me diferencia de Sergio: él cree que son dos extremos equivalentes, y que las reformas sociales son polarización. Yo no.

P. Pero no me contestó. ¿Hay alguna posibilidad de alianza o de diálogo con Fajardo?

R. A esta altura ya no, porque uno tiene que cumplir las reglas. Yo lo invité, como a todos les consta, a que compitiéramos en esta consulta. Lo invité a ser mi fórmula vicepresidencial, tampoco quiso. Esas eran las únicas dos posibilidades de converger. Hoy en día yo tengo una responsabilidad política y legal con los colombianos de ir hasta primera vuelta. Escogí a Leonardo Huerta como mi opción a la vicepresidencia: un pereirano extraordinario, servidor público que se mamó de ver cómo la gente se moría por el sistema de salud. Me va a ayudar a recomponer ese sector.

P. Hablando de fórmulas a la vicepresidencia, ¿siente que Juan Daniel Oviedo logró quitarle un porcentaje significativo de los votos del centro en las ciudades capitales?

R. En la consulta, sí. Creo que se los ganó el domingo 8 de marzo y los perdió el siguiente domingo.

P. ¿Cómo explica ese fenómeno?

R. Porque sale un ataque abiertamente homofóbico de Abelardo de la Espriella contra Oviedo el 4 de marzo, a cuatro días de las elecciones, y eso generó una ola de solidaridad que habla muy bien de Colombia. De ñapa, salió Vicky Dávila a decirle que era un izquierdoso por defender las reformas sociales. Entonces, era doble ataque. Así, en cuatro días Juan Daniel recibió un apoyo masivo, que se tradujo en que efectivamente me quitó votos en la consulta. El problema es que a los ocho días hizo todo lo que dijo que no iba a hacer.

P. ¿Qué hizo?

R. Dijo que él no era uribista, y adhirió al uribismo. Dijo que estaba ahí para defender los derechos de la comunidad LGBT, pero lo humillaron y le declararon la agenda antiderechos en su cara. No se defendió ni él mismo, menos va a defender a los demás colombianos. Dijo que una de sus condiciones era defender la paz y la JEP, y a las 24 horas dijo que dudaba de los falsos positivos. Entonces esos votos otra vez están en competencia, están buscando quién los representa. Yo nunca he posado ni de incluyente, ni de clase media, ni de mujer, ni de diversa. Yo no tengo que posar, yo soy mujer diversa e incluyente.

P. ¿Usted siente que cometió algún error significativo en los últimos unos meses de campaña?

R. Más que un error, asumí un costo grandísimo en renunciar al Partido Verde y volver a empezar un nuevo movimiento ciudadano. Yo había dedicado 10 años a construir el partido, una organización, con Antanas Mockus, con concejales, con representantes y senadores, con representación en todo el territorio. Y en el momento que más necesitaba esa organización, la cooptó el petrismo y se la llevó a la corrupción. El costo de la coherencia es volver a empezar, de 0 a 618.000 votos.

P. ¿Qué opina de la elección de su antigua secretaria de Educación, Edna Bonilla, como vicepresidenta de Fajardo?

R. Me alegra por ella y creo que eso habla muy bien de mí. Yo nunca he hecho una cosa caudillista; siempre he construido en colectivo equipos maravillosos de servidores públicos o de líderes de elección popular.

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