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Una provocación homofóbica revela el nerviosismo en la derecha colombiana

La burla del ultra Abelardo De la Espriella contra un candidato gay de derechas lleva a que el bloque conservador cierre filas y calienta la disputa por liderar el antipetrismo

Abelardo de la Espriella en Bogotá, el 11 de febrero.Luisa Gonzalez (REUTERS)

Una burla del aspirante ultraderechista Abelardo de la Espriella contra el candidato Juan Daniel Oviedo —a quien imitó ridiculizando su voz aguda y su forma de hablar— ha dejado al descubierto los nervios en la derecha colombiana. El comentario, rematado con la frase “lo mío se arregla poniéndome medias, lo que no me gusta de Juan Daniel está jodido que lo arregle”, provocó el rechazo de siete de los ocho aspirantes de centroderecha que este domingo compiten con Oviedo en una consulta para elegir quién pasará a la primera vuelta presidencial que se celebrará el próximo 31 de mayo.

El episodio desató una reacción casi unánime del bloque conservador, pero también puso de relieve la batalla que se libra por convertirse en el aspirante capaz de derrotar a Iván Cepeda, el candidato del petrismo y quien lidera casi todas las encuestas. En un momento en que demasiados aspirantes intentan consolidarse como la alternativa frente al presidente Gustavo Petro, la polémica obligó a los rivales de De la Espriella a posicionarse y a marcar distancias frente al estilo del candidato ultraderechista.

El propio De la Espriella acusó luego a sus adversarios de instrumentalizar la polémica. “Se entiende que candidatos que apenas rozan el margen de error usen el juego sucio de interpretar mis palabras de manera torticera y torcida para lograr visibilidad a pocos días de las elecciones”, escribió en un largo mensaje en X. “Pero que los medios de comunicación lo hagan, titulando falsamente lo que nunca dije y lo que no soy amerita una rectificación”, añadió.

La irrupción del candidato ultra ha alterado el juego político usual. Con cerca del 20% de intención de voto en las encuestas y sin el respaldo de una maquinaria partidista tradicional, De la Espriella se ha consolidado como uno de los aspirantes mejor posicionados para capitalizar el voto antipetrista. Pero su ascenso se enfrenta ahora a una prueba clave: la consulta de este domingo en la que la derecha, en paralelo a otras de sectores de centro e izquierda, elegirá a su candidato para la primera vuelta. El abogado no participa, pero su resultado puede recalibrar la disputa. Si el ganador de la derecha emerge con una votación alta, podría disputarle el liderazgo del bloque opositor y atraer parte del electorado que hoy lo respalda en las encuestas.

“Abelardo teme que la consulta salga muy bien votada porque será una amenaza para su candidatura. Hoy, él tiene encuestas, pero no votos, y el domingo se verá la realidad”, explica el estratega político Camilo Rojas. Según el análisis de quien ha trabajado por años en ese espectro político, la polémica también refleja el momento de competencia dentro del bloque de derecha. “Eso le pasa a quien lidera encuestas desde temprano: se convierte en el blanco favorito de todos”. Para Rojas, el desafío —tanto para el abogado como para los conservadores— es pescar entre los votantes de centro, que deciden la elección. “Y el centro considera más peligroso a Abelardo que a Cepeda, una tesis que alimenta el discurso de la derecha de que con Abelardo no ganan y que puede hacer migrar el voto”, reflexiona el estratega.

En el entorno de Paloma Valencia, la candidata del uribismo y la favorita en la consulta según las encuestas, admiten que la carrera dentro del bloque opositor está al rojo vivo. “Nadie puede negar que haya nerviosismo, aunque eso no sea necesariamente malo”, señalan en su equipo de campaña. “Más que una batalla contra Abelardo, es quién se queda con las banderas del antipetrismo”.

La polémica comenzó durante una entrevista distendida con un influencer. El entrevistador le contó a De la Espriella que se había encontrado con Oviedo y que este le había dicho en tono de broma: “Me encanta Abelardo, pero no me gusta que no se ponga medias”. El abogado respondió imitando la voz y las formas del exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística. “Hay cosas de Juan Daniel que no me gustan pero no las digo. Lo mío se resuelve poniéndome las medias”, dijo antes de rematar con la frase que desató la controversia.

Oviedo es miembro reconocido de la comunidad LGBTIQ+ y ha contado que desde niño sufrió bullying por tener una voz más aguda de lo habitual, consecuencia de un accidente que también le causó problemas de audición. “Si no respetas una voz distinta, no estás listo para representar a todas”, respondió tras la difusión del video.

Antes de saltar en X, el equipo de De la Espriella negó a EL PAÍS cualquier intención homófoba y aseguró que el comentario no se refería a la orientación sexual de Oviedo, sino a otras cuestiones, como su laxitud a la hora de criticar al presidente. En un primer momento, la campaña descartó aclarar la polémica o pedir disculpas —“no debemos caer en esa cáscara de plátano ni dar tráfico a Oviedo”, señalaron a este medio— pero horas después el candidato optó por responder públicamente. “La violencia verbal homofóbica también puede ser tácita, y está basada en el sentido común. Si él dice que tengo un problema que no puedo arreglar, pues no hay otra cosa a la que pueda hacer referencia que a mi sexualidad”, advirtió Oviedo en una entrevista con EL PAÍS.

Para algunos, el cambio de tono refleja la presión del momento. “La respuesta muestra nerviosismo porque uno aclara cuando siente que cometió un error. Se dieron cuenta de que lo estaban masacrando”, consideran en el equipo de Valencia. El estratega Rojas coincide: “Lo veo a la defensiva. Antes se habría reído. Hoy contesta a medios y a candidatos porque se está sintiendo vulnerable”.

Más allá de la polémica puntual, el episodio ha servido para delimitar algunos límites en el espectro conservador. La reacción fue rápida y casi todos los aspirantes que compiten este domingo en la consulta —a excepción del exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa— salieron a condenar la burla, aunque con matices que reflejan sus perfiles.

Valencia y la periodista Vicky Dávila enviaron su apoyo y cariño a Oviedo, pero sin censurar a De la Espriella. Otros fueron más duros. “Es indispensable marcar una raya frente a estas manifestaciones”, reclamó el exgobernador de Antioquia y más liberal Aníbal Gaviria. “La homofobia no tiene espacio en nuestra sociedad y un candidato homofóbico no puede ser presidente”, escribió el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, el primero en señalar a De La Espriella. “La burla y homofobia no son armas políticas para conseguir votos”, sentenció el exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón.

Gaviria considera que la línea roja en la política es el respeto. “No puede faltar respeto a la diversidad sexual, étnica o racial ni a libertades como la de prensa o expresión”, dice. El exgobernador también marca distancia con el candidato ultraderechista y deja claro que no lo apoyaría en segunda vuelta. Juan Manuel Galán, por su parte, coincide en que el episodio expone un límite en el debate político. Cuestionar ideas o propuestas es legítimo, afirma, no así los ataques personales. “No es aceptable meterse con la vida personal o la familia”, señala. El candidato tampoco respaldaría a De la Espriella en una eventual segunda vuelta. El resto de candidatos no respondió.

Este episodio marcó la jornada política a apenas cuatro días de las consultas y dejó ver, más allá de los nervios de campaña, la otra disputa que atraviesa a la derecha colombiana: la carrera entre sus propios aspirantes por recuperar, de nuevo, la presidencia.

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