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Quién es Leonardo Huerta, el profesor desconocido que compite con Claudia López en la consulta presidencial del centro

El político pereirano de 46 años se define como ideológicamente “ambidiestro”: defiende las reformas sociales e insiste en la necesidad de proteger al empresariado

El precanditato presidencial Leonardo Huerta, durante un evento de campaña.CAMPAÑA LEONARDO HUERTA

Leonardo Huerta, sin s, es un desconocido profesor universitario de derecho y filosofía que competirá contra la exalcaldesa de Bogotá Claudia López en la consulta presidencial del centro político el próximo 8 de marzo. Huerta, de 46 años, nació en la ciudad de Pereira, Risaralda, en una familia de clase media trabajadora. Es el menor de cuatro hermanos, está casado y tiene dos hijos pequeños. Hasta hace unas semanas, muy pocas personas lo conocían fuera de su círculo personal o académico. Ahora, los medios de comunicación lo entrevistan y lo invitan a debates, recibe saludos de desconocidos en la calle. Se ha convertido en uno de los personajes más llamativos de la política colombiana.

Su principal propuesta es “hacer el tránsito hacia un Estado federal”. Llegó al tarjetón electoral por una mezcla de talento, disciplina y casualidad. Sobre todo casualidad. Un día de fines de 2025, cuando recogía firmas en el centro comercial San Martín, en el centro de Bogotá, vio de lejos a Claudia López haciendo campaña allí, en el restaurante Frisby. Se le acercó para pedirle una firma, se presentó, cambiaron números y se tomaron una foto para las redes sociales. No volvieron a hablar hasta que Huerta le entregó a la Registraduría más de un millón de firmas para que avalara su candidatura presidencial. La autoridad electoral reconoció 637.000 apoyos válidos, justo por encima del mínimo de 635.000. “Pegó en el palo y entró”, dice el aspirante, bromeando. Días después, la exalcadesa lo buscó para proponerle que hicieran una consulta de centro, con la que ella busca llegar con más fuerza a la primera vuelta presidencial.

“Nos tomamos un tinto y empezamos a conversar”, recuerda Huerta en diálogo con EL PAÍS. “Al principio no éramos solo los dos. Invitamos a Maurice Armitage, a Luis Carlos Reyes, a Juan Fernando Cristo y a Sergio Fajardo”. Nadie más aceptó la propuesta, y López y Huerta se medirán solos en la llamada “consulta de las soluciones”. “Todos los políticos buscan culpables, yo busco soluciones”, explica. El profe, como le gusta que lo llamen, reconoce que aceptó competir con López porque sabía que no tenía casi ninguna opción de seguir solo hasta la primera vuelta del 21 de mayo. “No podía financiar la campaña y sabía que iba a sacar menos del 1%”. Ahora, aspira a sumar 500.000 votos en la consulta y, por qué no, a ganarle a la también exsenadora, que tiene reconocimiento en todo el país.

Huerta combina su campaña por todo el país con las clases en distintas universidades. El fin de semana pasado estuvo en la Universidad Pontificia Bolivariana, en Medellín, dictando el módulo de teoría de la Constitución y del Estado en una maestría de derecho público. Y este sábado irá a Popayán a dictar una clase sobre tutelas y fallos judiciales en una especialización de derecho procesal. Dicen quienes lo conocen que es un nerd con carisma o un carismático nerdo. Se graduó de dos carreras, tiene cinco especializaciones, terminó con honores dos maestrías y está cursando un doctorado.

Antes de lanzarse a la política electoral, ocupó distintos cargos en el sector público. Hasta enero de 2025, fue por cuatro años el Defensor del Pueblo Delegado para la Salud. “Recorrí los lugares más abandonados del país para tratar de hacer cumplir el derecho a la salud para las personas más vulnerables”, recuerda. “Me inventé una metodología que se llamaba jornadas descentralizadas de promoción y protección del derecho a la salud”. Consistía en llegar a un territorio y citar a las EPS, los médicos, las droguerías y los laboratorios en el coliseo local, para que atendieran las consultas urgentes y entregaran los medicamentos pendientes de inmediato. “Así, resolvimos más de 120.000 casos en los 32 departamentos, en tiempo real”.

Antes fue secretario de Educación de Pereira, durante la alcaldía del liberal Carlos Maya. En su gestión inauguró tres megacolegios y recibió 5 de los 10 premios que entrega el Ministerio de Educación en la llamada ‘Noche de los mejores’, en la que se destaca a los mejores profesores y funcionarios del país. Si llega al poder, propone una reforma a la educación que haga énfasis en la primera infancia y garantice la jornada completa en todos los colegios públicos, con alimentación escolar digna, “que no llegue el jugo caliente y la sopa fría”.

Huerta cree que “el centralismo radical” es el origen de muchos de los males de Colombia. “Genera una polarización profunda”, dice, “porque desde Bogotá nos imponen lo que debemos hacer en los departamentos”. Piensa que el problema no se soluciona solo con trasladar más recursos del Estado central a las regiones, sino que demanda una reestructuración profunda del Estado, con leyes distintas e independientes para cada territorio. “Este modelo no ha funcionado, produce falta de gobernabilidad en los territorios y genera conflictos políticos que impiden que las reformas avancen. Lo que propongo es que la función legislativa también pase a las regiones, que tengan incluso altas cortes y autoridades independientes, porque no puede ser que en Colombia la ley del ruido sea la misma para Cartagena, donde se baila y se escucha champeta en las calles, que para la sabana de Bogotá, donde se oyen los pájaros y las condiciones culturales son totalmente distintas”. Huerta propone un tránsito tranquilo hacia un modelo similar al de Estados Unidos.

Se define ideológicamente como “ambidiestro”: “Me gustan las reformas sociales, pero también sé que es necesario proteger al empresariado; así con muchas cosas, en un punto medio”. Cita el libro del filósofo italiano Norberto Bobbio llamado Derecha e izquierda como un referente intelectual, y asegura que él es capaz de reconciliar los extremos. “No somos antagónicos, ni enemigos; la diferencia puede ser un valor que debe unirnos”. Le gusta leer El principito y todos los libros de García Márquez. En filosofía, prefiere el realismo filosófico, los positivistas. “Me encanta la trilogía de Primo Levi, sobre todo el libro que se llama Si esto es un hombre". Huerta, el político desconocido, espera dar una sorpresa en la próxima consulta. Dice que, sin importar el número de votos que obtenga, ya ha logrado que algunas de sus ideas centrales hagan parte del debate público. Esa es su primera victoria.

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