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Frisby Colombia pierde el uso de sus marcas en España

La Oficina Española de Patentes y Marcas declara caducos los registros de la empresa colombiana y allana el camino para el triunfo total de su contraparte europea

Sucursal de Frisby en Bogotá.mariano

Frisby Colombia ha sufrido el peor golpe en la larga batalla legal contra Frisby España por el uso de su marca en Europa. La Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) ha resuelto este miércoles cancelar los registros de las tres marcas que tenía la empresa colombiana en ese país por falta de uso. La autoridad española ha indicado que la popular cadena sudamericana de pollo frito no acreditó que su marca fuera distintiva en ese país al no haber sido aprovechada en un lapso de cinco años. La decisión precede a un último dictamen, que deberá proferir la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE (EUIPO, por sus siglas en inglés).

Frisby España, que hace un año impugnó los registros de la marca colombiana con el fin de abrir restaurantes con el mismo nombre, ha celebrado la decisión. La compañía ha destacado en un comunicado que se trata de una “victoria clara”. “La OEPM descarta expresamente que las descargas de la app Frisby desde España, el conocimiento del signo entre la comunidad colombiana residente o la mera presencia en redes sociales puedan acreditar un uso real de la marca en España”, señala la empresa europea.

El de este miércoles es el último revés para la compañía colombiana ante tribunales y autoridades españolas. A finales de marzo, la Audiencia Provincial de Alicante avaló a Frisby España abrir sus restaurantes en varias ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla, antes incluso de que se conociera la decisión de la OEPM, argumentando que Frisby Colombia no tiene una marca conocida en el territorio español.

La justicia valenciana indicó entonces que esa marca “es notoriamente conocida en el sector público migrante colombiano en España”, pero que este grupo poblacional —más de 850.000 personas, la segunda diáspora en territorio español— no era “suficientemente representativo en el mercado”. Los jueces entendieron que “para atribuir notoriedad al signo en España no basta un conocimiento amplio de un sector de la población que es minúsculo en la sociedad española”.

La OEPM ha coincidido en varios argumentos proferidos por la justicia. La resolución del organismo, a la que ha tenido acceso este diario, considera que para que una marca sea conocida debe acreditarse su notoriedad en varios ámbitos como el lugar y el tiempo. En el primer aspecto, la autoridad cree que, aunque la compañía colombiana acreditó que en distintos países de la UE, incluida España, se descarga la aplicación de Frisby, ello no basta “para demostrar el uso del signo en este país puesto que te puedes descargar la aplicación aquí y utilizarla al ir a Colombia”.

En la cuestión del tiempo, la Oficina comprueba que sí hay un uso de la marca en los últimos años y que se acredita un mínimo alcance comercial, pero no lo considera válido, pues no corresponde a actividad realizada en España.

Con esta última decisión administrativa, que se suma a la judicial, a Frisby España solo le hace falta la resolución de la EUIPO para hacerle un jaque mate a Frisby Colombia. Charles Dupont, representante de la compañía europea, asegura estar confiado en que su empresa reciba un fallo favorable. “Parece muy poco probable que la oficina europea contradiga a la oficina española sabiendo que son las mismas marcas en el mismo ámbito temporal y geográfico. Son argumentos favorables para nosotros”, manifiesta en un intercambio de mensajes. Dupont añade que presentarán esta decisión de España a la UE para dar más peso a su solicitud de caducidad de la marca colombiana en toda la región.

Aunque la resolución de la OEPM es en primera instancia y cabe un recurso en un plazo de un mes, los argumentos para Frisby Colombia se resquebrajan con cada round que pierde con su contraparte española. De momento, la mayor esperanza de los colombianos está en la EUIPO. Es este organismo el que resolverá la solicitud de nulidad de la marca y que decidirá si la colombiana ha cumplido con la normativa mercantil europea al mantener su marca registrada pese a no contar con restaurantes ni puntos de venta. Ante esta oficina, la empresa latinoamericana pidió, en paralelo, la anulación de la marca española “por mala fe” y también presentó varias “pruebas respectivas de uso” de su signo en la Unión Europea.

Mientras, Frisby España avanza en la apertura de sus primeros puntos de venta, que se espera que comiencen a operar en los próximos meses. Dupont pretende instalarse en cuatro ciudades: Madrid, Barcelona, Sevilla y Málaga, con restaurantes y cocinas ocultas. El triunfo total, según esta compañía que en un principio quiso aliarse con los colombianos, parece inminente.

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