Galán rinde cuentas: obras destrabadas, deudas en seguridad y basuras
El alcalde de Bogotá presenta un balance de la primera mitad de su mandato mientras los expertos advierten problemas estructurales y una brecha con la experiencia ciudadana


Al iniciar la segunda mitad de su administración, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, ha presentado el balance de su gestión en 2025 con un mensaje de avances. Asegura haber cumplido el 51% de las metas de su plan de desarrollo, Bogotá Camina Segura, en una presentación en la que se centró en los que llama “dolores” de la ciudadanía: seguridad, movilidad y manejo de basuras. “Se mencionan en todos los rincones de Bogotá y se piden mejores resultados”, afirmó el político centrista. En su presentación de este martes, Galán también reconoció rezagos. Además, varios expertos matizan su diagnóstico, pues, si bien ven mejoras, advierten problemas estructurales, vacíos estratégicos y una brecha entre las políticas públicas y la experiencia de los ciudadanos.
En seguridad, el alcalde defendió su gestión apoyándose en la reducción de ciertos delitos, principalmente hurtos. “Las cifras [...] van por buen camino”, aseguró. Señaló que al inicio de su mandato los datos de 10 de los 11 delitos de alto impacto estaban “en deterioro” y que entre 2024 y 2025 se logró revertir esa tendencia en la mayoría de ellos.
Reconoció, sin embargo, que “no es suficiente” e insistió en la necesidad de aumentar el pie de fuerza policial, fortalecer la tecnología y reformar el sistema judicial. Sobre este último, que depende del Congreso, fue enfático: “El 95% de los delincuentes que se capturan en la ciudad quedan libres”, afirmó, lo que, dijo, facilita “carreras delictivas” ante la ausencia de sanciones efectivas.
También atribuyó los problemas de seguridad a limitaciones operativas: policías que deben abandonar sus cuadrantes para trámites judiciales o dificultades en el acceso a información privada clave en las investigaciones. Todo ello en un contexto en el que el 76,6% de la población se siente insegura, según la Veeduría Distrital.
Andrés Nieto, director del Observatorio de Seguridad de la Universidad Central, ofrece una lectura más crítica. Aunque reconoce logros y aciertos como la reducción sostenida de los hurtos, la estrategia de Asistencia Integral a la Denuncia y la expansión de cámaras de vigilancia, considera que el balance es “más negativo que positivo”, pues encuentra que ha faltado una estrategia sostenida. “Se han implementado al menos 12 estrategias en dos años, muchas de ellas como reacción a coyunturas mediáticas o criminales”, señala. A su juicio, esto refleja una política reactiva, sin enfoque preventivo.
También cuestiona el manejo del homicidio. Aunque en 2025 se redujo un 3% frente a 2024, venía de un aumento del 12% respecto a 2023, cuando ya había crecido un 6%, según datos de la Alcaldía. “Era imposible que no bajara con las cifras tan altas del año anterior”. Más allá de las cifras, el experto advierte un cambio en la naturaleza de los asesinatos: hoy 8 de cada 10 están asociados a disputas entre organizaciones criminales.
Nieto también cuestiona el avance en los delitos priorizados, y señala que la actual administración los redujo de 23 a 11. “Es un gol fabricado”, afirma. Aunque reconoce que cada gobierno decide qué delitos prioriza, subraya que la ciudad ha dejado de hacer seguimiento a delitos como amenazas, piratería, delitos informáticos o ambientales.
También apunta a la ausencia de estrategias de focalización territorial como las implementadas en administraciones anteriores —Territorios de Paz, Territorios de Alta Complejidad o Plan Bogotá 60— y a la falta de grandes intervenciones contra estructuras criminales. “No ha habido un hito en seguridad”, concluye.
En movilidad, Galán planteó que Bogotá vive una “emergencia” derivada de décadas de atraso en infraestructura. Destacó que recibió más de 76 grandes obras con retrasos de hasta dos años y un déficit cercano a los dos billones de pesos. Su administración, aseguró, ha reactivado proyectos clave, incrementado el ritmo de ejecución en un 50% e impulsado obras como la primera línea del metro, que ya supera el 70% de avance tras haberla recibido en el 20%.Pero el costo ha sido alto: más de 2.200 frentes de obra simultáneos han agravado la congestión. “El remedio enferma más a la ciudad”, reconoció el alcalde.
Luis Ángel Guzmán, director del Grupo de Sostenibilidad Urbana y Regional, coincide en que uno de los principales logros ha sido destrabar obras y dar continuidad a proyectos. “Eso no es menor. Bogotá estaba acostumbrada a empezar de cero cada cuatro años, condenados a no avanzar”, afirma. También destaca mejoras en el transporte público y esfuerzos por encontrar nuevas fuentes de financiación para un sistema cuya operación cuesta seis billones de pesos al año y acumula una deuda de tres billones.
Sin embargo, su balance es cauteloso. Señala problemas sin resolver como la regulación de motocicletas y micromovilidad, la integración regional del sistema y la incertidumbre sobre proyectos clave como la carrera séptima o la segunda línea del metro, cuya licitación fue declarada desierta en enero. Además, advierte que la congestión no tiene una solución sencilla. “Eliminarla es imposible”, explica, y argumenta que depende de factores estructurales como la distribución del empleo o la demanda de viajes. También cuestiona decisiones urbanísticas que agravan el problema, como el desarrollo de zonas de vivienda sin infraestructura de transporte adecuada.
Todo ello alimenta la frustración ciudadana, que el propio alcalde reconoce. “La gente no termina de confiar en que esta vez sí van a terminar”, dice Guzmán.
En el manejo de las basuras, Galán defendió el aumento de la capacidad operativa. Señaló que Aguas de Bogotá recoge unas 800 toneladas diarias de residuos de arrojo clandestino y destacó el fortalecimiento de la supervisión y la renovación de camiones. También mencionó avances en campañas pedagógicas, aunque admitió que han sido insuficientes. Planteó tres líneas de acción: más capacidad operativa, más pedagogía y sanciones más efectivas.
La experta en gestión ambiental Clara Inés Pardo, de la Universidad del Rosario, coincide en que ha habido mejoras operativas, pero subraya la falta de cambios estructurales. “El modelo sigue siendo el mismo”, afirma. A su juicio, el problema radica en la desconexión entre empresas, administración y ciudadanía. Justamente, otro pendiente es la falta de cultura ciudadana. La escasa separación de residuos y el desconocimiento de horarios generan acumulación y desorden en el espacio público, además de afectar el trabajo de los recicladores.
La rendición de cuentas deja un balance mixto. Hay avances en la ejecución de obras, en algunos indicadores de seguridad y en la operación del sistema de aseo. Pero estos conviven con problemas estructurales y una creciente frustración ciudadana. El propio alcalde lo resumió: “Sé que la gente espera más resultados”.
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