La Administración Trump confirma operativos migratorios a gran escala en Chicago y otras ciudades santuario
Las acciones empezarán la próxima semana y la Casa Blanca pretende enviar equipos militares y usar una base naval como apoyo logístico para elevar la presión a las autoridades locales, como ya hizo en junio en Los Ángeles

La Administración Trump planea realizar operativos migratorios a gran escala en Chicago y otras ciudades santuario a partir de la próxima semana. A pesar de señalarlas reiteradamente, esta es la mayor decisión que ha tomado el Gobierno hasta el momento contra estas jurisdicciones, llamadas “santuario” por su política de no cooperar con las autoridades federales en la detención de personas indocumentadas. Según varios funcionarios que han hablado ante los medios, los operativos arrancarán después del Labor Day (Día del Trabajo en Estados Unidos), y pretenden dejar claro que Washington está dispuesto a ejercer más presión contra la creciente resistencia local.
Altos cargos del Departamento de Seguridad Nacional confirmaron a la prensa que las operaciones en Chicago podrían empezar el próximo viernes, 5 de septiembre. La idea, dijeron, es replicar la estrategia que la Casa Blanca aplicó en Los Ángeles en julio pasado, donde se desplegaron cantidades inusuales de equipos tácticos, vehículos blindados y armas largas. Aquella operación generó marchas multitudinarias, con miles de manifestantes denunciando el uso excesivo de la fuerza por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Tom Homan, el llamado “zar de la frontera” designado por el presidente Trump, declaró a medios locales que tras el Labor Day comenzará “una intensificación” de las operaciones migratorias, fundamentalmente en Nueva York, Portland, Seattle, Los Ángeles y, sobre todo, en Chicago. “Verán una intensificación de las operaciones en todas estas ciudades santuario que se niegan a colaborar con el ICE, donde sabemos que se están liberando amenazas a la seguridad pública a diario”, anunció.
Homan no reveló datos específicos sobre la cantidad de personal que se pretenden activar con estos fines, para que “los malos no sepan”. Sin embargo, reconoció que se ha manejado la posibilidad de alojar a cientos de agentes en una base naval cercana a Chicago para facilitar la logística. El sitio en cuestión es conocido como Naval Station Great Lakes, y está ubicado unas 40 millas (65 kilómetros) al norte de la que es la tercera ciudad más poblada del país.
De acuerdo con los reportes, el Departamento de Seguridad Nacional ya solicitó formalmente el apoyo de dicha instalación. Un correo electrónico interno del capitán Stephen Yargosz, comandante de la base, al que tuvo acceso el diario local Chicago Sun Times, confirmó que agentes del ICE y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza podrían alojarse allí entre el 2 y el 30 de septiembre. Aunque todavía no hay una autorización definitiva, funcionarios militares han explicado que la base solo funcionaría como apoyo logístico y no como centro de operaciones. Esto significa que los marinos no participarían en las redadas, lo cual está prohibido por la ley.
Aun así, la posibilidad de que se utilicen instalaciones militares en operaciones del ICE ha provocado críticas de organizaciones civiles, grupos defensores de derechos humanos y políticos progresistas. Por otra parte, el superintendente de la Policía de Chicago, Larry Snelling, afirmó esta semana que su departamento no participará en ninguna redada migratoria. “Si nuestros supervisores determinan que un operativo es solo de inmigración, no colaboraremos”, señaló. Añadió que, en el caso de que se produzcan protestas, la policía local sí estará presente, pero para garantizar el orden público.
El alcalde de la ciudad, Brandon Johnson, denunció la falta de información que ha recibido de la Casa Blanca, y acusó al Gobierno de actuar de manera unilateral. “No hemos recibido información detallada ni notificación formal. Una operación de este tipo genera miedo en comunidades enteras y mina la confianza entre vecinos y autoridades locales”, manifestó.
En la misma línea, el gobernador de Illinois, JB Pritzker, explicó que no había tenido comunicación sobre estos temas con la Administración Trump “ni con nadie que pueda estar a cargo de algún tipo de movimiento de tropas”. Al mismo tiempo, expresó su rechazo sobre estas posibles redadas migratorias y subrayó que los índices de criminalidad en Chicago han decaído respecto al año pasado, lo cual, dijo, contradice el argumento federal de que la ciudad “tiene un problema de crimen desbordado”.
La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de Illinois aseveró que este tipo de acciones generan pánico en las comunidades migrantes, provocando que las familias no asistan a los hospitales y escuelas por miedo a ser detenidas. “Las constantes amenazas del presidente Trump de enviar la Guardia Nacional y tropas federales a Chicago reflejan sus peores instintos autoritarios. Son innecesarias y simplemente intensifican e inflaman sus ataques contra nuestra democracia”, apunta la ACLU en un comunicado. Agrega que “no existe ninguna emergencia en Chicago que justifique el despliegue de tropas militares”, y exige a Washington que rinda cuentas por las posibles violaciones de derechos que puedan resultar de estas operaciones.
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